Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 31 de enero de 2016

Fuego en el cielo

El cielo arde al caer la tarde
un fuego rojo en el horizonte
se pierde. En la noche
queda el rescoldo en el aire
crepitan una vez más los tejados
se quejan al son de las cigarras
y las hojas en los árboles quedas
mantienen un verde pálido.
El río se torna ancho y estrecho
el polvo que cubre la calle
bien podría ser arena, mas es
de nadie.
Ni siquiera del viento
que ha huido lejos
con las nubes de su mano
arrancando los días de enero.

Se acaba este mes de desvelos
y sigo esperando el aire,
las lluvias que el recuerdo laven,
y vuelvan realidades
esta locura de días,
este paisaje imposible
seco y sin flores marchitas
estío de campo verde y hojas
verdes perennes sin brillo,
que el agua no quita la sed
se escapara por los poros
de mi piel,
como un torrente, sauna
de mis desvelos nocturnos
voz de mi musa insomne
que intenta calmar la noche
ardiente.

¿Cuánto durará este verano eterno?
¿Cuánto en las noches este encierro,
manicomio de verdes colores
sudores y vueltas al ruedo
intentando recordar el rezo
que invoque al dios de la lluvia
para que apague el fuego del cielo
la sequía en los corazones
y nos devuelva el sueño?