Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción ...
- Antonio Machado

miércoles, 14 de junio de 2017

Sin aliento

Sin aliento
sólo atentos
al último suspiro
al delirio
de una noche
sentados al borde
del precipicio
en equilibrio
sobre la arista
fugitiva
del fuego.

Un fénix
en éxtasis
renaciendo
en el incendio
desatado
y luego apagado
por el sudor
y el sabor
de la sal
sobre la piel
en mares.

En catarsis
una nueva sintaxis
formando impulsos
nuevos mundos
de un tiempo antiguo,
tiempo prohibido
hoy renacido
en neologismos
ayer pronunciados,
en el espacio -
génesis.

martes, 13 de junio de 2017

Bajo el sombrero

Bajo el sombrero te veo
bajo el sombrero
veo tu rostro a la sombra
de un fresco alero,
bajo el sombreo te veo
bajo el sombrero.

Bajo el sombrero te miro
bajo el sombrero
miro unos ojos que bailan,
soles inquietos,
bajo el sombrero te miro
bajo el sombrero.

Bajo el sombrero te beso
bajo el sombrero
en esa boquita pintada
dejo un recuerdo,
bajo el sombrero te beso
bajo el sombrero.

Bajo el sombrero de paja,
bajo el sombrero
te vas caminado sin prisa
ligera, al viento,
bajo el sombrero de paja,
bajo el sombrero.

domingo, 11 de junio de 2017

Te como a besos

Ay mi rollito
de primavera
te como a besos
te como entera.

Con salsa china
con mayonesa
esa boquita
me sabe a fresa.

Y esos ojitos
que me embelesan
los miro y miro
los miro vuelta.

Ríen chinitos
cascabelean
esos ojitos
que llevas puesta,

cuando mis labios
tocan la puerta
y hago cosquillas
en tu cadera.

Libo las flores
entre tus piernas
y ríes chinita
de fruta fresca;

bebo el rocío
en tu piel tersa,
y en tu sonrisa
te bebo entera.

sábado, 10 de junio de 2017

Después de la tormenta

Después de la sonrisa
después de aguacero
sobre la piel de terciopelo
aún te siento:
Los ojos cerrados
enredados en un beso
el aroma intenso
cuando por fin te encuentro.

Bañado en tu lluvia
acariciando tu cuerpo
mi rostro en tus senos
yo sin aliento
al ritmo acompasado
de tu latir frenético
de tus ojos cerrados
y tu sonrisa en ellos.

Me mece la nueva calma
del mar de tu pecho
y la seda de tu cabello,
sendas de azabache negro
sobre tu piel clara
brilla con el deseo:
gotas prendidas en negro,
sed sobre tus labios
gotas de rojo intenso.

Sacudidos por la tormenta
arañados por el viento
por rayos y truenos marcados
ardiendo por dentro,
guardando vivas las ascuas
en ese lugar secreto;
con los dedos entrelazados
invocamos de nuevo al fuego.

Micrococa # 4

- ¿Le duele ahí?
- No.
- ¿Y ahí?
- Tampoco.
- Veamos si aquí... - El médico golpea con más fuerza.
- No, no no siento dolor.
- Déjeme probar con esto. Ahora, ¿siente algo de frío?
- No, no, nada especial.

El médico desaparece de la consulta con aire extraño. Miro al techo de la consulta y luego observo los árboles del patio interior a través de la ventana. Es un hospital construido hace por lo menos 20 años, y, digan lo que digan, se me hace mucho más humano que los hospitales de ahora. Los de ahora parecen cajas de plástico antisépticas con blanco manchado de colores en un intento fútil de suplir la presencia de árboles y plantas o de una arquitectura orgánica, humana.
- Mire, no se observa nada en el examen externo. ¿Desde cuando le duele, me dijo?
- Desde el lunes. Comenzó como una pequeña molestia pero ha ido aumentando. Anoche tuve que tomar un paracetamol para poder dormir.
- Desde el lunes. Hoy es jueves. 4 días. ¿Y ha tomado mucho paracetamol?
- No, sólo anoche. Hoy, como me venía al médico, decidí no tomar nada.
- ¿Paracetamol de 500?
- Sí, de 500.
- ¿Y ahora siente ese dolor?
- Sí, es un dolor sordo, me coge media cara hasta el ojo. Pero no me molesta cuando usted me toca. No siento nada a la presión, está ahí sin más.
- Ya. Bueno mire, para descartar otras posibilidades vamos a hacer una radiografía, ¿le parece?
- Por mi perfecto.

Cambiamos de sala y me toma la radiografía. Espero unos minutos mientras la revelan. Veo al doctor conversar con una enfermera o quizá sea otra doctora. Va y viene todo el tiempo. De pronto, entra otra persona vestida de blanco para hacerle firmar unos papeles. Por fin, se dirige a mi.
- Mire, en la radiografía no se observa nada.
- ¿Y entonces?
- Esperemos unos días, tome paracetamol cada 8 horas, como ha hecho anoche.
- ¿Eso es todo? ¿No tengo nada?
- Bueno... ¿En qué trabaja ud.?
- En el museo local.
- ¿Y es un trabajo cansado?
- No más que otros.
- Pero estos días, ¿está con más trabajo del habitual?
- Sí, quizá sí. Han sido 15 días de mucha actividad, y se viene más.
- Entonces puede ser estrés.
- Puede, pero no me siento cansado ni agobiado. Es bastante trabajo, pero son actividades que me gustan.
- Eso no excluye el estrés. Ud., ¿Vive solo?
- Sí,
- Claro, es soltero. Y tiene 35 me dijo.
- Sí.
- Y cuando sale del trabajo, ¿qué hace?
- Pues normalmente, si no tengo ningún compromiso, me voy a casa a descansar, o me voy a tomar una cerveza con los amigos, o a la emisora de radio, depende del día.
- Pero siempre llega a casa, solo...
- Sí...
- ... y duerme solo, y no tiene con quién hablar, con quien desestresarse
- Bueno...
- Ahí está su problema. ¿No lo ha pensado? Ud. necesita a alguien con quien vivir, con quien hablar por la noche, con quien desestresarse. Tampoco tiene hijos, ¿verdad?
- No, tampoco tengo hijos.
- ¿Y a qué espera? Imagínese. 35 años. ¡Cuando sus hijos estén en la universidad ud. ya estará con bastón!
- Osea, que mi dolor es causado por el estrés...
- Entre otras cosas, pero sí es un factor importante. Mire, siga con el paracetamol unos días más. Si le sigue doliendo, o si el dolor aumenta, venga a verme el lunes. Y piense en lo que le he dicho.

Conversación en la consulta de un dentista, Coca, Junio de 2017.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Regalo de cumpleaños

Quisiera tejerte un tapiz de flores
para que perfume la estancia y con tu luz
brilles mariposa envuelta en colores
translúcida con vestido de noche
en tu pelo negro reflejos de azul.

Quisiera tallar rubíes y diamantes
destellos de plata y rojo pasión
en tu cuello breves estrellas fugaces,
los deseos de noches estivales
futuros prendidos en el corazón.

Quisiera cubrirte con finas sedas
que dancen en tus curvas al compás
del viento que hace bailar a las velas
y te estremece con suaves caricias
meciéndote como las olas del mar.

Quisiera traerte especias de oriente
canela, incienso y flores de azahar,
la plata que hace brillar Silene
y la caracola que suave cuente
a tu oído canciones de agua y sal.

Mas no tengo más que estos pobres versos
estrofas que rompen esta soledad
incendios agitándose en mi pecho
los labios para cubrirte de besos
y la flor más bella que se pueda amar.

Terceto para Meily

Me encuentro en un aprieto mi amor,
me has puesto tan difícil tarea
que mi rostro a perdido el color.

Me suplicas que un poema te escriba,
mas cómo escribirte mi corazón,
si los besos, los sueños y los días,

que pasamos junto al río tú y yo
no tienen en palabras cabida
sólo en miradas y en besos mi amor.