domingo 12 de febrero de 2012
Ya se que hace como mes y medio que no escribo... no es que me haya perdido en medio de la selva o haya perdido la inspiración. Acá sigo con más trabajo que nunca. Prometo escribir algo nuevo, y pronto. De momento, aquí esta mi foto-con-lora como testimonio de mi existencia en estos días. Ese bicho se subió a mi hombro y se dedicó a pasear conmigo media tarde.... Posa mejor que yo.
martes 3 de enero de 2012
10 años de discos
He recibido un correo de un amigo, muy dado a las listas él, que me pide que seleccione los mejores discos del silgo XXI. La verdad es que me ha traído nostalgia el mail. Hace ya tiempo que empleo mi tiempo en esas cosas. Antes, cuando estábamos en el colegio o en la universidad, solíamos discutir sobre cuál era mejor grupo, el mejor disco, y cosas así...
Hoy día, mi cabeza piensa más en otras cosas. No he dejado de escuchar música, me encanta y sigue siendo uno de mis pasatiempos favoritos y mi principal método para desconectar del estrés diario; y sí, sigo al tanto de los nuevos discos de mis artistas favoritos, y, aunque por limitaciones geográficas y económicas no los compre, si puedo, los descargo de internet. Pero, como venía diciendo, ya no es lo mismo. De momento, el fánatico coleccionista de discos, colecciona otro tipo de experiencias vitales.
¿Volveré a buscar entre viejos vinilos joyas perdidas, a seguir amueblando mi casa con CDs ya perseguir la pista de sonidos cada vez más variados? No lo sé. Hoy, atrapado por la nostalgia del email de mi amigo, dejo aquí una lista de discos del siglo XXI que me vinieron a la cabeza en forma de melodías mientras pensaba en el pasado esta tarde. Parece mentira que hayan pasado ya diez años. ¡Cuanto han cambiado nuestras vidas en ese lapso! ¿Será que envejecemos y no nos habíamos dado cuenta?
2011
Hard Bargain, de Emmylou Harris
Beauty Queen Sister, de Indigo Girls
2010
Leave Your Sleep, de Natalie Merchant
At the Mermaid Parade, de Katell Keineg
Holly Happy Days, de Indigo Girls
2009
Poseidon & the Bitter Bug, de Indigo Girls
2008
Time the Conqueror, de Jackson Browne
At 89, de Pete Seeger
Didn't it Feel Kinder, de Amy Ray
Solo Acoustic vol. 2, de Jackson Browne
2007
We Walk in Song, de The Innocence Mission
Peace Bridge, de John & Mary & The Valkiries
Live in Dublin, de Bruce Springsteen with The Sessions Band
2006
We Shall Overcome: The Seeger Sessions, de Bruce Springsteen
Living with War, de Neil Young
Morph the Cat, de Donald Fagen
These Four Walls, de Shawn Colvin
Tideland (BSO), de Michael Dana y Jeff Dana
2005
The Other Side, de Chris Hillman
Prom, de Amy Ray
Amos Lee, de Amos Lee
2004
All that We Let in, de Indigo Girls
Crosby*Nash, de David Crosby y Graham Nash
Beat Cafe, de Donovan
2003
Everything Must Go, de Steely Dan
Seeds: The Songs of Pete Seeger, vol. 3, de Pete Seeger & Friends
Twelve Arrows, de Judith Owen
What's Wrong with this Picture?, de Van Morrison
Stumble into Grace, de Emmylou Harris
Befriend, de The Innocence Mission
The House Carpenter's Daughter, de Natalie Merchant
Auterretratos, de Luis Eduardo Aute
2002
Down the Road, de Van Morrison
Way out West, de Chris Hillman y Herb Pedersen
Become You, de Indigo Girls
Songs for Survivors, de Graham Nash
Brainwashed, de George Harrison
October Road, de James Taylor
Monuments, de Kate Campbell
The Naked Ride Home, de Jackson Browne
Hijas de Eva, de Pedro Guerra
2001
Just Like Gravity, de CPR (Crosby Pevar Raymond)
Motherland, de Natalie Merchant
Ten New Songs, de Leonard Cohen
Little Sparrow, de Dolly Parton
Songs in Red & Gray, de Suzanne Vega
Treasures from the Folk Den, de Roger McGuinn
Hoy día, mi cabeza piensa más en otras cosas. No he dejado de escuchar música, me encanta y sigue siendo uno de mis pasatiempos favoritos y mi principal método para desconectar del estrés diario; y sí, sigo al tanto de los nuevos discos de mis artistas favoritos, y, aunque por limitaciones geográficas y económicas no los compre, si puedo, los descargo de internet. Pero, como venía diciendo, ya no es lo mismo. De momento, el fánatico coleccionista de discos, colecciona otro tipo de experiencias vitales.
¿Volveré a buscar entre viejos vinilos joyas perdidas, a seguir amueblando mi casa con CDs ya perseguir la pista de sonidos cada vez más variados? No lo sé. Hoy, atrapado por la nostalgia del email de mi amigo, dejo aquí una lista de discos del siglo XXI que me vinieron a la cabeza en forma de melodías mientras pensaba en el pasado esta tarde. Parece mentira que hayan pasado ya diez años. ¡Cuanto han cambiado nuestras vidas en ese lapso! ¿Será que envejecemos y no nos habíamos dado cuenta?
2011
Hard Bargain, de Emmylou Harris
Beauty Queen Sister, de Indigo Girls
2010
Leave Your Sleep, de Natalie Merchant
At the Mermaid Parade, de Katell Keineg
Holly Happy Days, de Indigo Girls
2009
Poseidon & the Bitter Bug, de Indigo Girls
2008
Time the Conqueror, de Jackson Browne
At 89, de Pete Seeger
Didn't it Feel Kinder, de Amy Ray
Solo Acoustic vol. 2, de Jackson Browne
2007
We Walk in Song, de The Innocence Mission
Peace Bridge, de John & Mary & The Valkiries
Live in Dublin, de Bruce Springsteen with The Sessions Band
2006
We Shall Overcome: The Seeger Sessions, de Bruce Springsteen
Living with War, de Neil Young
Morph the Cat, de Donald Fagen
These Four Walls, de Shawn Colvin
Tideland (BSO), de Michael Dana y Jeff Dana
2005
The Other Side, de Chris Hillman
Prom, de Amy Ray
Amos Lee, de Amos Lee
2004
All that We Let in, de Indigo Girls
Crosby*Nash, de David Crosby y Graham Nash
Beat Cafe, de Donovan
2003
Everything Must Go, de Steely Dan
Seeds: The Songs of Pete Seeger, vol. 3, de Pete Seeger & Friends
Twelve Arrows, de Judith Owen
What's Wrong with this Picture?, de Van Morrison
Stumble into Grace, de Emmylou Harris
Befriend, de The Innocence Mission
The House Carpenter's Daughter, de Natalie Merchant
Auterretratos, de Luis Eduardo Aute
2002
Down the Road, de Van Morrison
Way out West, de Chris Hillman y Herb Pedersen
Become You, de Indigo Girls
Songs for Survivors, de Graham Nash
Brainwashed, de George Harrison
October Road, de James Taylor
Monuments, de Kate Campbell
The Naked Ride Home, de Jackson Browne
Hijas de Eva, de Pedro Guerra
2001
Just Like Gravity, de CPR (Crosby Pevar Raymond)
Motherland, de Natalie Merchant
Ten New Songs, de Leonard Cohen
Little Sparrow, de Dolly Parton
Songs in Red & Gray, de Suzanne Vega
Treasures from the Folk Den, de Roger McGuinn
jueves 15 de diciembre de 2011
Navidad en la selva
Oculto entre ramas
adentro en la selva,
ha nacido un niño
de piel canela.
De ojos oscuros
que brillan con fuerza,
de cabellos negros
y sonrisa eterna.
Descansa en un lecho
de hojas frescas
que guardan un puma
y una boa negra.
Iluminan sus noches
mil y un luciérnagas
que volando le traen
el brillo de las estrellas.
¡Ay niño divino!
Infante desnudo de tez morena
llegado a este mundo
en horas inciertas.
En tí ponemos nuestra fe,
nuestra esperanza y fuerza.
Ilumínanos y danos valor
para llevar tu nueva por toda la tierra.
martes 22 de noviembre de 2011
Colada morada
(Debió aparecer el día 1, aparece ahora con retraso)
Ray Badbury despertó mi interés por el día de los muertos. Hasta entonces, para mí, esa fecha no era más que una aburrida tarde en la que mi familia me hacía ir al cementerio. Yo no entendía entonces para qué. Y aunque hoy día sigo sin comprender bien esa necesidad del hombre de velar a sus antepasados ya fallecidos, y me uno a ese grupo de gentes con alas que quieren que sus cenizas sean un día esparcidas al viento y que acá en la tierra no quede otra cosa que el recuerdo en la mente y corazones de los seres queridos, me llama cada vez más la atención los rituales y costumbres que en torno a los difuntos, y en especial en torno a ese día, tienen lugar en distintas partes del mundo.
Acá en Ecuador, es tiempo de wawas de pan (niños de pan) y colada morada.
El mundo exterior
Hace unas semanas un amigo me preguntaba qué opinaba yo de Ecuador. Quería una opinión extranjera de este país. Yo no supe que responderle, y aún sigo sin saberlo. O sin poder responder, pues la verdad, creo que aún no conozco bien este país, ni lo conoceré por el camino que llevo.
Como misionero, cooperante, como una persona de paso, cruzo por las calles de estos pueblos y ciudades, observando a la gente, pero sin conocerla realmente. Mis fines, mis metas, son otras, y no están aquí ni allá.
Me doy cuenta cada vez más. Vivo encerrado en una caja. No es una caja como la de la canción que inspiró el nombre de este blog, pero una caja a fin de cuentas. Y desde esa caja, me asomo tímidamente a la realidad.
Seamos claros. No he vendió acá a hacer mi vida, a buscar un futuro o una vida, como pudieron hacerlo mis antepasados o como lo hacen tantos inmigrantes en tantos países del mundo. Yo he venido con el compromiso de apoyar un proyecto de desarrollo por un tiempo determinado. No me interesa ahora lo que pueda venir después.
Vivo en un complejo aislado, con un calendario de trabajo totalmente diferente al del resto de la sociedad, tengo mis necesidades vitales cubiertas y no tengo otras necesidades adicionales. La gente con la que vivo sigue el mismo patrón que yo, pues son misioneros, religiosos, voluntarios. Y cuando salgo por la puerta, acabo en las casas o conventos de gente que como yo está más o menos de paso.
Ni siguiera mis vistas a mis familiares acá en Ecuador me ayuda a entender bien la realidad de este país, pues ellos ya tienen su vida hecha y camina hacia otro futuro con otras necesidades.
No. No conozco realmente Ecuador y no sé si lo conoceré. A veces pienso que me gustaría conocerlo, sentir, este país. Unirme a la gente común y vivir como ellos viven, luchar y trabajar por lo que ellos luchan: poner mi fe en una casa, una esposa, unos hijos. Hablar de hipotecas y préstamos, observar la subida y bajada de los precios en el mercado. Sufrir y disfrutar lo mismo que ellos sufren y disfrutan.
Pero hay algo dentro de mí que me aparta de ese tipo de vida. Ya sea acá en Ecuador, en España, o en algún otro lugar. Calzo otro tipo de zapatos, uso otro tipo de lentes. ¿Por miedo, por locura, por el azar? No lo sé, y, aunque a veces me lo pregunto y me paro a pensar, el viento vuelve a soplar y sigue moviendo mis pies por esta otra senda sin decirme el porqué.
Al final, lo que nos toca es seguir viviendo, seguir caminando. Si encontraremos o no la razón de nuestra vida, eso lo no sabemos, pero hay que seguir viviendo. Yo, seguiré mirando la vida de los demás desde mi mundo. Admirándome de costumbres que se me antojan exóticas, extrañas y atractivas a la vez, criticando unas veces con fortuna y otras sin ella, las decisiones y la forma de ser de gentes que viven otras vidas, pero siempre sin poder dar una opinión totalmente sincera.
Viviendo quizá, por otro sendero, para que el común de los mortales, vivan esa vida que yo no acabo de respirar, de sentir.
Seeing blue, feeling blue
Aunque lo vivo de lejos, estos días estoy triste por el presente de mi país. Con timidez y resignación he entrado en la prensa en internet para el mapa de mi España azul. Triste y azul.
Azul político, claro. Triste, por ciudadanos ciegos que votan siguiendo al canto de las sirenas. No me sorprende el resultado, pues era ya algo cantado. En España siempre sucede así: si las cosas están mal, la culpa es del gobierno y entonces la solución es votar a la oposición. Igual da quién esté en el gobierno y quién en la oposición. Esta vez la culpa la tenían los de rojo y por eso votaron a los de azul. Mañana la culpa la tendrán los de azul y entonces votaremos a los de rojo.
El cuento de nunca acabar. Cuándo se enterará la gente de que hay más de dos partidos. Cuándo se enterará que hay otras opciones de voto, distintas a elegir uno u otro partido, como el voto en blanco, el nulo, la abstención masiva.
No voy a negar que me incomoda ese mapa azul, y que temo por el futuro, pero, lo que más me entristece esta vez, es que ya parece que no es cosa de colores, sino de puros intereses personales u oligárquicos (oligárquicos = de unos pocos) Cuando escucho que Izquierda Unida pacta con el PP para impedir que gobierne el PSOE, cuando escucho que lo primero que hace el concejal, alcalde, o ministro de turno es subirse el sueldo mientras habla de la necesidad de recortes en gasto social para frenar la crisis, siento una sensación de profunda tristeza, de rabia, y de impotencia también.
¡Cómo me gustaría coger a los 20 o 30 millones de españoles en edad de voto y tirarles bien fuerte de las orejas! ¡¿A caso no ven lo que está sucediendo?! ¿Por qué les siguen el juego a esos politicacos?
Cada vez estoy más convencido de que el 1984 de Orwell o el Mundo Feliz de Huxley están realmente a la vuelta de la esquina. No tardará mucho en llegar el día en que nos despertemos y nos encontremos viviendo una realidad horrible, una distopía en la que, como borregos felices que somos, no cuestionemos nada y nos conformemos con cuatro migajas, mientras unos pocos, disfrutan, allá bien arriba donde nadie les ve.
¿Quién puede tener fe en el sistema? ¿Quién puede pensar que aún puede tener arreglo? Está podrido. Huele mal. Y con lo que huele mal no queda otra que tirarlo a la basura, o convertirse en cucaracha para poder apreciarlo.
De verdad, no les entiendo, queridos compatriotas. No entiendo porqué siguen votando, porqué siguen en un juego que no les da más que disgustos. La mano que tira los dados ya no es la de cada uno de ustedes, aunque así les parezca. Somos cada vez más parte de las masas brutas que mueven las maquinarias subterráneas de Metrópolis, mientras los de azul, los de rojo, los de verde, viven cómodos y contentos en sus rascacielos. Y lo peor aún es que no hay rastro de María por ningún sitio.
jueves 10 de noviembre de 2011
En el país de los tuertos
Tengo estos días la impresión de estar haciendo un esfuerzo sobre humano por algo que no va a dar frutos.
Quizá sea que pierdo la fe, y eso me duele. El tema es la educación. Siempre he mantenido y sigo manteniendo que la solución a todos los problemas del mundo pasa por la educación. El día que los gobiernos de verdad acepten que el futuro es la educación y una educación humanista, no la educación técnica dirigida práctica económica que nos venden hoy en día, cuando reconozcan la educación en todo su
ámbito como formadora, acabarán los problemas.
The world needs teachers, books and schools... and learning a few universal rules (*)
Sin embargo, aquí y ahora, la tarea se me hace imposible: este país está haciendo un esfuerzo terrible por mejorar la educación: nueva ley de educación, nueva jornada laboral para los maestros, libros de texto gratuitos, uniformes escolares gratuitos, y un sin fin de gratuidades algunas de las cuales no llegan a las provincias. Pero, lo que no se puede negar es que, para Ecuador, el esfuerzo es considerable. En cantidad y calidad (los nuevos textos escolares gratuitos son muchos mejores que los anteriores, por ejemplo)
Pero, aun así, la realidad, detrás de todos los cambios legales, de toda la inversión es que falta amor y entrega por la educación. muchos maestros renuncian porque no les gusta la nueva jornada de 8 horas regulada por la ley. Otros siguen anteponiendo otros trabajos o interese personales al compromiso con el colegio. Y muchos de los docentes no tienen la formación para el nivel de educación en que son contratados.
¿Cómo puedo hacer yo en un colegio (léase instituto) donde el 80% del claustro son bachilleres que en el mejor de los casos está estudiando en una universidad a distancia, a veces ni siquiera una carrera relacionada con la enseñanza o pedagogía, sino cualquier otra cosa? O dicho de otro modo, ¿cómo hago para formar futuros profesores entre mis alumnos, si no tengo profesores adecuados? Se me hace imposible. El que aprende no aprende porque el que enseña no sabe cómo enseñar. De copo a nada valen los libros y el dinero en este caso.
Sigo adelante, intentando hacerlo todo a un tiempo: preparar las clases con los alumnos y enseñar pedagogía a los profesores para que ellos puedan también enseñar. Pero empiezo a pensar que no se puede hacer todo a la vez. Todo debe ser a su tiempo: primero aprende, luego enseña.
Me gustaría que el gobierno de este país tomase verdaderas, que vayan más allá de imprimir textos gratuitos y modificar y re-modificar mallas curriculares. Pero parece que en el fondo, tanta reforma actual no atiende a la educación sino a las finanzas: recorta por aquí, reubica esto otro, junta esto, bota aquello. Cifras y números pero sin pararse a ver la calidad o el contenido de aquello que se modifica. Y en educación, la calidad y contenido son lo primero. Recuerdo estos días las palabras de un profesor de economía que tuve en la universidad cuando protestábamos y nos manifestábamos por alguna reforma educativa: “No os asustéis, pues ningún gobierno del mundo contempla en sus presupuestos inversión en educación, sino gastos en educación”.
Mientras sigamos siendo un gasto las cosas no cambiarán. Ni en Ecuador, ni en España, ni en ningún otro país.
Días como hoy, después de las negligencias de la dirección de educación, de algún desplante de los profesores, de mi cansancio diario después de un día de trabajo, pierdo un poco la esperanza. Tengo la sensación de no poder con todo. No se puede hacer todo a la vez. No paro de repetirme eso. Pero tampoco puedo detener ciertas partes del engranaje por entonces el barco se hunde. No puedo cerrar la escuela para formar a los maestros, alguien tiene que enseñar. Quién y cómo, me preocupa.
Sigo caminando, pues para eso estamos en esta tierra, para caminar y encontrar salidas. Me levanto todos los días, doy gracias por la vida, y comienzo la labor diaria. Sé que no estoy solo en esta cruzada, muchos de los profesores de este colegio, a pesar de las limitaciones con que cuentan, se esfuerzan por aprender, por enseñar, y por mejorar cada día, y en su empeño, empujan a los compañeros que arrastran los pies, y a los muchachos que, aún niños, juegan y aprender todavía ausentes de la realidad que algún día les tocará enfrentar. Sin embargo, hay días en que no veo ninguna salida.
(*) "El mundo necesita profesores, libros y escuelas,... y aprender algunas reglas universales". De la canción de Pete Seeger Bring Them Home (1969)
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