Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

sábado, 30 de enero de 2016

Eldorado, 2016

El río seco se torna en playa
el sol en lo alto canta victoria
la lluvia es sólo memoria
es quimera, canela y plata.

Es el perdido Eldorado
sueño vivo en la sangre
de rostros marcados por hambre
de papeles palabras y engaños.

Gentes solas que deambulan
en bicicleta en la arena del río
en los parques llenando el vacío
de los bancos silentes que gritan
al sol el dolor del estío.

Los días pesan en los huesos
y la noche se pega y se alarga
el futuro se vuelve carga
sobre hombros nacidos viejos.

Rostros con ojos que cuentan
el silencioso adiós, la partida
o la esperanza aún no perdida
de que quizás mañana llueva

sobre las gentes hoy huérfanas
buscando en la arena del río,
estudiando el cielo vacío
esperando señales, mapas
del secreto tesoro escondido.

Reseca historia de suertes
echadas al azar del río
viejos sueños nunca cumplidos
enterrados en selvas verdes.

Resecas vidas de gentes
que vuelven siempre derrotadas
al reseco hogar, despojadas
de Dios, de patria, de suerte.

Gentes solas que deambulan
por calles llenas de gente
embelesados por papeles
de falsas quimeras que engañan;
de su propia verdad, ausentes.