Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

sábado, 9 de enero de 2016

Fuego

En el calor de la noche, vacío
tras las cervezas y las risas
en una cama sin compañía
aún te miro.

Quisiera decir que te sueño
mentiría, pues no se siquiera si duermo
si mis noches sólo son vueltas
deseándote, acariciando mi sexo.

Noches que te deshojo
y veo caer ante mi tus secretos
tu libertad y tu vida
mis temores y mis desvelos.

Días que pretendo olvidarte
horas pensando en llamarte
perdiendo oportunidades al verte
sin saber qué decir para tenerte,

yo, que nunca he sido el amante
leo sin entender las miradas
olvido cuáles son las palabras
y cayo respuestas urgentes.

Quizá aún no entiendo el amor,
quizá no quiero sentir el dolor
ese que viene después
cuando busco algo más que pasión

cuando después de apagada mi fiebre
quiero sentir que en el aire
que he echado mis dados al viento
y he abierto mi vida a la suerte.

Por eso escribo un poema
para calmar mi calor y olvidarte
o para no sentir este dolor
de no saber cómo decirte

que quiero mezclarme con tu sudor
que quiero quemarme en tu calor,
no me importan las lluvias al alba
no me importa si después duele.