Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

miércoles, 27 de enero de 2016

La mansión de mi padre

Estos días es acá en esta selva amazónica en Ecuador, donde todavía coexisten dos mundos separados, un olvidando ya que debe permitir coexistir al otro. El mismo cuadro se repite en varias partes del mundo. ¿Será que hemos olvidado ya esas palabras escritas hace milenios y no somos capaces de reconocer el valor y el significado de la palabra compartir?

Hoy hace dos años que se fue Pete Seeger, un hombre que precisamente decía que proponía dejar de usar la palabra amor, ya muy gastada y mal utilizada, y usar en su lugar la palabra "compartir". Siempre guardaba en su zurrón una canción que encajaba a la perfección con cada momento de la vida. Hoy, resuena esta en mi cabeza con más fuerza que nunca.

My Father's Mansion's Many Rooms
(Pete Seeger, 3 Mayo 1919 - 27 Enero 2014)

La mansión de mi padre tiene muchos cuartos
tiene espacio para todos sus hijos
siempre y cuando aprendamos a compartir Su amor
y ver que todos son libres.


Y ver que todos tienen libertad para crecer
y ver que todos tienen libertad para saber
y son libres de abrir o cerrar
la puerta de su propio cuarto.


Qué es un cuarto sin una puerta
que a veces se cierra y otras permanece entreabierta
qué es un cuarto sin una pared
para mantener afuera las miradas y los oídos de los demás.


Y los moradores de cada cuarto deben tener
el derecho a elegir su propio diseño
y los patrones de color que les gusten
aunque sean diferentes de los mios.


Sí, y cada puerta tiene su propio diseño
según la forma de pensar de su dueño
y aquellos que quisiesen que sean todas iguales
no entienden el juego humano.


La mansión de mi padre tiene muchos cuartos
tiene espacio para todos sus hijos
pero sólo si compartimos su amor
y vemos que todos son libres.


En nuestra elección está compartir esta tierra
con todos los gozos que nos rodean
o continuar por el camino actual
y destruir la mansión de Dios.