Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 15 de septiembre de 2016

Un mar

Ella se marchó
sin apenas llegar
él la despidió
en el mismo lugar.

El recuerdo quedó
en la felicidad
un tiempo pasión
breve eternidad

Ahora entre los dos
se interpone el mar
un muro de pasión
querer u olvidar:

él las olas
ella brisa de mar
él la espuma
ella la sal
hechizo de luna
marea, tempestad
una barca en la arena
un mar que surcar.

En el interior
no pueden negar
la indómita pulsión
del verbo el amar.