Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

lunes, 13 de julio de 2009

Paseos culturales por Quito

Quito es una ciudad realmente con encanto, con muchas cosas escondidas. Es una ciudad grande, alargada, con un millón y medio de habitantes -lo cual alguien me dirá que es poco al lado de otras grandes urbes latinoamericanas- pero, hay que reconocer, que algo desordenada, con un tráfico excesivo e incluso caótico en sus horas puntas. Esta desorganización hace que, fuera del circuito del Quito colonial, no sean muchas las personas que se acercan a otras partes de la ciudad.
El centro histórico es precioso, pero también hay otras zonas perdidas por la ciudad que merecen la pena ser visitadas: el teleférico, el panecillo, la zona peatonal de la Avda. Amazonas y la Mariscal, la Mitad del Mundo (que está como a una hora de Quito, al norte), por ejemplo.
En las tres o cuatro veces que he pasado por Quito este año, poco a poco he ido conociendo todos estos lugares, en algunos casos por primera vez, en otros redescubriéndolos y mirándolos ahora con ojos de adulto (estuve de crío por Ecuador, allá en el 92) Esta última visita decidí que no podía dejar pasar más tiempo dos lugares que les recomiendo encarecidamente que no dejen de visitar si se van a Quito.
Uno es el Museo de Banco Central, donde hay una magnífica e impresionante colección de arte preincaico, es decír de las múltiples culturas que habitaron ecuador antes y durante la dominación Inca y hasta la llegada de los españoles. Siempre he sentido una curiosidad especial por la prehistoria y por todas estas primeras civilizaciones poco conocidas, y Ecuador tiene una riqueza especial al respecto: Valdivia, Chorrera, Machalilla,... hasta la Cultura Napo de los Omaguas, que me hace recordar que me quedó pendiente la visita al Museo de Pompeya en Orellana... otra vez será. Dicen que siempre hay que dejar algo pendiente para regresar en el futuro.

Además de visitar este museo y encontrarse con el sugerente y atrayente arte de estos primeros pobladores, en el que yo encuentro una magia, un simbolismo especial, otro lugar importante y especial también en el aspecto espiritual, es la Capilla del Hombre de Oswaldo Guayasamin. No conocía mucho de este pintor ecuatoriano, de su vida, su obra; y para mi fue todo un descubrimiento: una persona que se me hace humana desde lo más profundo, comprometida, luchadora, y mística también, capaz de expresar en un rostro, en la representación de una persona todos esos sentimientos y vidas que llevaría decenas de páginas expresar por escrito. Pero, no solo sobrecojen y llevan a la reflexión sus pinturas. El lugar es sin duda único y mágico. La primera capilla -dice- creada para el hombre y no para un dios. Un lugar para sentarse a ver arte y reflexionar sobre el hombre y sobre la vida.

Fue realmente espcial e inesperado acabar allí la tarde del viernes. Horas allí sentados en el museo y paseando por el singular lugar que Guayasamín eligió para edificar su casa y sembrar su arte. Hay algo mágico en estos lugares y en estas gentes. No dejen de visitarles, déjense llevar por los implusos de alma y mente.

1 comentario:

Kiko dijo...

Qué chulo Quito, a ver si un día vamos juntos a Ecuador y me lo enseñas