Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 9 de julio de 2009

Despedidas

Esta mañana me a vuelto a despertar el tráfico. Cientos de autos y buses que corren por esta rudiosa avenida quiteña que, casualidades del destino, se llama Río Amazonas. El dulce sonido de pájaros, monos e insectos del oriente es sutituído por el ruido de autos y aviones de este mundo monderno que avanza tan deprisa; miro al frente, y la verde selva mutilada de Sucumbíos se sutituye por un paisaje de edificios, cables del tendido eléctrico y el cielo gris de Quito.
Ya se acabó la amazonía. Llevo ya 4 días en esta ciudad, pero esta mañana creo que lo acabé de asumir. Sucumbíos está a 8 horas en bus de aquí, pero la distancia para mi es muy grande. Sé que algún día volveré, pero ahora los vientos soplan en otra dirección y me toca fijar de nuevo rumbo, buscar mi camino otra vez en esta vida, buscar nuevas gentes, nuevas esperiencias.
Este último año ha sido muy rico en experiencias para mí, sobre todo en el plano humano. Mi maleta vuelve casi con lo mismo que llego, pero mi espíritu se ha enriquecido y llenado, y también ha dejado su huella en estas tierras. Ha sido un año tan pleno que casi me cuesta creer que hayan pasado 10 meses desde que llegué aquí. 10 meses. Increible. Podría llenar un libro entero contando las experiencias, las anectodas, de mi vida este pasado año en Sucumbíos, en el Colegio Abya Yala. Algunas de esas experiencias están aquí en este blog. Otras, quedan guardadas en el recuerdo, en el corazón.

Me es dificil expresar mis sentimientos, pero creo que todo se resumen con una sola palabra: GRACIAS. Gracias a las gentes de aquí y de allá que me acogieron este año y compartieron su tiempo conmigo. La lista es muy larga para citarlos a todos, pero los nombres de algunos deben quedar aquí escritos:

Alfredo
Daniela
Walter
Jose Luís
Juan Pablo
Pacho
Harold
Juanita
Anita
Carmita
Kurinua
Alexandra
Marco
Pablo
Stiven
Rinna
Ana María
Julia
María
Martín
Eder
Segundo
P. Juanito
Hnas. Lauritas
P. Armando
Kabiru
Hnas. Guadalupanas
P. Jesús A.
P. Juan B.

Y por su puesto a todos los alumnos del colegio Abya Yala, en especial a los cursos de 10º y 1º de Bachillerato. A todos los muchachos del itnernado, los que no me dejaban dormir, los tranquilos y calmados.

Y a mi tío el P. Pablo, por invitarme y abrirme las puertas a esta maravillosa experiencia.

Y a todos los otros que por despiste de mi mente o al emoción del momento, no aparecen aquí.:

GRACIAS

Legué como profesor voluntario y me fuí como aprendiz. Llegué sólo sin saber bien a donde iba y encontré un lugar y una familia. Siempre estarán en mi corazón. Dondequiera que el viento me lleve, siempre les recordaré.
Que sigamos todos caminando bien firmes por este sendero que es la vida, tendiendo manos amigas a todos aquellos que se crucen en nuestro camino.