El ir y venir luchando por las cosas más queridas, sin bien nos gasta las manos, nos deja abierta la vida.
- Víctor Jara

miércoles, 24 de junio de 2009

Ultimos viajes

Se me acaba ya el tiempo en estas tierras ecuatorianas y planeo y hago ya mis últimos viajes por este increíblemente rico y variado país en paisajes y gentes. 18 horas de bus hasta Cuenca, y otras tantas de regreso. A uno se le quitan las ganas de viajar cuando le dicen estas cosas, pero al final se lo toma como aventura –las carreteras en Ecuador no es que sean muy buenas, de ahí que se tarden tantas horas a pesar de que las distancias no sean muy largas- se arma de valor y de paciencia y se monta en el bus. La recompensa viene después: la gente, los paisajes, las comidas, los amigos. Estos últimos viajes están marcados por las despedidas de nuevos amigos a los que, ojalá, tenga la oportunidad de volver a visitar alguna vez, pues, siendo realistas, no sé cuándo podré regresar acá una vez que cruce el charco de regreso a España. Algo me dice que cuando regrese, las cosas habrán cambiado bastante. Cuando estuve aquí de niño, a muchas comunas y ciudades de la amazonia solo se llegaba por el río en una especie de canoas-bus. Ahora la carretera cruza ya casi toda la selva. Cómo pasa el tiempo, 17 años han pasado desde mi anterior viaje a Ecuador. Espero no tardar tanto en volver la próxima vez, pero uno nunca sabe a dónde le lleva la vida, y los mismos vientos que me hace partir de estas tierras ahora, pueden hacerme regresar en el futuro o quizá irme aún más lejos. No creo que el destino esté escrito, toca labrárselo uno mismo.

Me han quedado muchos lugares por visitar, mucha gente a la que saludar. Dicen que esa es una razón para volver. Así será. En mi último paseo por Ecuador, decidí aceptar la invitación de irme a conocer la comunidad shuar de Taruka. Los Shuar son una étnia indígena propia del sur de Ecuador, en la parte del país que queda al este de los Andes, también en la amazonía pero me cuenta que algo distinta a como es aquí en el norte. Los Shuar son los que los conquistadores y la historiografía tradicional llamó jíbaros, los fieros guerreros reductores de cabezas que se opusieron a la dominación del Imperio Inca primero y de Imperio Español después, manteniendo su lengua, su cultura hasta la actualidad en que el llamado hombre moderno ha llegado con sus máquinas y sus leyes y poco a poco les ha ido “culturizando”. Muchos de ellos viven ahora en Perú, o en Colombia, pues las fronteras modernas, o bien han dividido su territorio atendiendo a leyes ajenas a ellos, o bien ellos mismos se han visto forzados a emigrar a otras partes, como les sucedió a los que ahora viven aquí en Sucumbíos.

Me cuentan en Taruka, la mayor de las comunidades Shuar en la provincia, con unos 80 socios jurídicos en la comuna, que la fundación de la misma se remonta a la época de las caucheras cuando estás trajeron a colonos e indígenas de otras zonas de Ecuador y Colombia para trabajar extrayendo caucho. El nombre de la comunidad, es, curiosamente Kichwa y significa venado. Los Shuaras vinieron después y la hicieron suya; el petróleo tomo el relevo a caucho y según están las cosas, parece que la minería del oro tomará el relevo al petróleo para desgracia de la selva y de las gentes sencillas y amables que, como el pueblo shuar, habitan estas zonas sacudidas por tristes enfermedades y desgracias que los reyes del oro –dorado o negro- no ven.

Para llegar a Taruka, tocó levantarse a las cinco y media de la mañana y coger 2 buses e incluso caminar un rato hasta que una camioneta nos recogió por el camino, y es que, aunque el camino a Taruka es bueno, estas comunidades siguen apartadas de las arterias principales de comunicación. Es duro llegar a ellas muchas veces, aunque ello tiene después su recompensa: en ningún lugar como en las comunidades indígenas he visto y respirado la calma y la tranquilidad que en hay en ellas. Gentes sencillas, que viven su vida tranquilamente sin importarles la hora qué es, trabajando el campo, pescando, cazando, o dedicándose a otras tareas como la enseñanza (en Taruka hay un colegio técnico intercultural bilingüe) que nos dicen que los tiempo ya han cambiado y los habitantes de estas reducidas aldeas deben adaptarse a los tiempos que corren si quieren mantener ese clima de tranquilidad y armonía entre el ser humano y la naturaleza, un clima por desgracia muy frágil y que obliga a caminar con mucho tiento en esa senda que se abre hacia el futuro. En Taruka tienen varios proyectos para ese futuro: el Colegio, turismo, artesanía… quizá incluso las malditas minas. Quién sabe cuánto habrá cambiado la comuna cuando yo regrese. De momento me quedo con el grato recuerdo de mi visita, pasada por agua, y caminando bajo la lluvia de un lado a otro acompañado de todo un séquito de alegres chiquillos que hicieron de guías improvisados de nuestra visita. Resta dar las gracias aquí a Don Segundo que me invitó a conocer su comunidad y a mi compañera voluntaria Kuri, que se animó al fin a acompañarme.

lunes, 8 de junio de 2009

Cansancio

Uno se cansa de muchas cosas: se cansa del vivir siempre en el mismo sitio, se cansa de hacer siempre un mismo trabajo, se cansa del clima monótono o, por qué no, de vivir siempre con la misma persona.
La solución contra ese cansancio es bien sencilla: moverse, cambiar de aires, viajar, probar cosas nuevas, arriesgarse. Vivir la vida al minuto y no dejarse arrastrar por falsas comodidades. Leía algo así en algún libro. Ese era el tipo de cansancio que me invadía a mi antes de cruzar el charco. Y, curiosa la vida, ahora que ya encontré la medicina contra él, me encuentro con otro tipo de cansancio que hace, no que me deprima y no encuentre razones o fuerzas para moverme, sino que me deja tan machacado físicamente que me hace renunciar a hacer todo lo que quisiera hacer.
Estos últimos meses estoy cansadísimo físicamente. Siento que mi cuerpo no da más y que sigo adelante por esa fuerza de voluntad, entusiasmo, entrega y responsabilidad a las que no renuncio ni renunciaré. Y me da rabia ver que mi cuerpo no aguanta, que me quedo dormido por los rincones y busco estrategias para mantenerme despierto y seguir trabajando. Me pregunto si mi vida anterior fue tan tranquila que ahora me ahogo en un poco actividad contínua 24h. o si realmente mi ritmo de trabajo es demasiado rápido y demasiado absorvente.
Ni siquiera en mis tiempo de universidad recuerdo estar tan cansado que se me cerrasen los ojos involuntariamente mientras tecleo y que el tiempo se me fuese sin acabar ninguna tarea, como si estuviese trabajando a cámara lenta a pesar de todos mis esfuerzos.
Así que creo que me inclino por la segunda opción. Vamos que intento hacer demasiadas cosas y mi cuerpo dice basta. Y eso me llena de rabia. Me encanta el trabajo que hago, me gustaría seguir y seguir y hacer más de lo que hago, y sin embargo me quedan cosas a medias ¿Por qué? Simplemente porque el cuerpo humano tiene un límite y, aunque uno se arme de fuerza de voluntad y diga adelante, al final los ojos se cierran solos y uno no encuentra fuerza para abrirlos.
Supongo que en mi caso también se debe al cambio de una vida sedentaria a una en la que apenas estoy quieto 5 minutos, en la que duermo a medias, con un ojo abierto y otro cerrado vigilando a los que duermen. Una vida que transcurre en medio del trópico, donde el clima va desgastando poco a poco al cuerpo, sobre todo a aquellas personas como yo, que nacimos en lugares tan distintos y distantes en formas y costumbres y inclemencias como los miles de kilómetros que las separan. Salvando las distancias, me siento como esos conquistadores viajando amazonas arriba buscando el dorado. Ni soy conquistador, ni busco un dorado. Pero si a ellos les derrotó el clima, a mi empieza a pasarme factura.Y al final, al final de esta carta y de esta experiencia, aquí sigo, intentando descansar, intentando mantenerme despierto. Dando vueltas a la cabeza e intentando averiguar un nuevo por qué. Por qué si uno está tan a gusto y contento, el cuerpo le tiene que obligar a parar, a tomarse un respiro, a cambiar, otra vez. Qué injusta es la vida. O quizás, que egoístas somos nosotros hasta para con nosotros mismos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Sobre la educación (III)

En 1953 esto era ciencia ficción. Ahora ya no estoy tan seguro. Empieza a convertirse en cruda realidad...

"-Tengo a los niños en la escuela nueve días de cada diez. Me entiendo con ellos cuando vienen a casa, tres días al mes. No es completamente insoportable. Los pongo en el “salón” y conecto el televisor. Es como lavar ropa; meto la colada en la máquina y cierro la tapadera. –Mrs. Bowles rió entre dientes- . Son tan capaces de besarme como de pegarme una patada. ¡Gracias a Dios, yo también sé pegarlas!
Las mujeres rieron sonoramente."

Ray Bradbury, Fahrenheit 451

sábado, 16 de mayo de 2009

¿Humanos o máquinas biológicas huecas?

Estaba yo buscando material por internet para preparar mis clases y me econtre con este poema de Bradbury que alguien se tomó la molestia de digitalizar. ¿Seguimos siendo humanos? ¿O nos hemos vaciado ya del todo?
Cada vez estoy más convencido de que hay que volver a la sencillez interior de estos aborígenes que me he encontrado por acá y que, desde su sencillez y humildad, intentan comprender este mundo siempre vacío y siempre voraz que poco a poco les va absorbiendo.

Qué razón tiene Mr. Bradbury (otra vez)

El Ordenador Encantado y el Papa Androide
(Ray Bradbury)

Ordenador encantado, Papa Androide,
dato almacenado, esperanza eslizoide.
Necesidad humana, sueños de horror,
alimento nocturno para el ordenador
que así cosecha ceros y suma y crece,
derriba lo perverso donde aparece
y pone de rodillas al mal osado
con un cuchillo eléctrico mal entintado.
El Papa Androide, mientras, se alza del suelo
para ir con los físicos a medio vuelo,

donde su mente eléctrica privilegiada
llama, en país de ciegos, a la cruzada,
y la fe crece, y crecen gravedad y masa,

–Andrómeda centrifuga, que luce y pasa–;
como una mosca mengua lo material
cuando el Androide sirve un té papal
al Santo de las dudas, Tomas, y a mí,
y a ti, lo tuyo, repito, lo tuyo a ti,
y monta últimas cenas con elegidos
donde los grandes físicos vuelan perdidos
y el hombre sorprendido, que no ve nada,
duda entre magnitudes, voluntad helada.
Aquí, al momento, llega, ¡hosanna!, el Papa
Ordenador y Eléctrico, Señor de un mapa
donde todo se rinde, ya sin camino,
y un gran vacío llena el hueco divino,
sin misterio, ni emblema, ni luz, ni guía,
con velos y arrogancias de nieve fría
que Dios sirve en raciones, ¡tomad, hermanos!,
en años luz de mares, lagos, pantanos,
aguas donde se ahoga, en lo mas profundo,
la mente ordenadora que escruta el mundo
sin hallar la respuesta al afán certero
del huevo o la gallina: ¿qué fue primero?
La respuesta se esconde en el ancho cielo
donde los astronautas, inútil vuelo,
suben con sus cohetes, y de esperanza
el Papa un gran castillo de fuegos lanza,
con cintas en la tripa, corriente alterna,
Galilea en metáforas, pólvora eterna,
y amasa un pan que crece y sirve un vino
que es sangre para el alma, sacro destino,
y, con palabras huecas, llena vacíos,
como un vuelo de pájaros de fuegos píos
que se agitan y funden, mensaje alado,
y así, el hombre sediento, se halla saciado.
Pero el misterio queda y al hombre sigue
una lluvia fantasma que le persigue.
Con máquinas–fábrica para artilugios,
a medias satisfecho con sus refugios
donde al doble misterio, dan voz y eco
un ordenador Mago y un Papa Hueco.

sábado, 9 de mayo de 2009

Palabras sabias

El salir de casa y conocer otras gentes y lugares me ha hecho descubrir también otros libros, descubrir el placer de perderse y acariciar los libros de bibliotecas, y atreverse a leer el primer libro que cae en mis manos, sin prejucios ni consideraciones previas. Libros nuevos y sobre todo, viejos libros, amarillos, desgastados.
He aquí dos fragmentos de uno de esos viejos libros, El profeta, de Gibran Khalil Gibran:

Las casas

[…] ¿Qué tenéis en vuestras casas? ¿Y qué guardáis tras esas puertas cerradas?
¿Tenéis la paz, ese tranquilo impulso que revela vuestro poder?
¿Tenéis recuerdos, esos brillantes arcos que sostienen las cumbres del espíritu?
¿Tenéis la belleza, que invita al corazón a separarse de los objetos fabricados de madera y de piedra y lo orienta hacia la montaña santa?
Decidme, ¿tenéis de todo esto en vuestras casas?
¿O es que no tenéis más que el bienestar, y el ansia del bienestar, ese furtivo deseo que llega de invitado a la casa, luego se transforma en huésped y, por último, en propietario?
[...]

La religión

[…]
Vuestra vida cotidiana es vuestro templo y vuestra religión.
Cuantas veces entréis en ella, llevad con vosotros todo vuestro ser.
Llevad el arado, la fragua, el martillo y la lira.
Todas las cosas que modelasteis por necesidad o por placer.
Pues en vuestros sueños, no podéis elevaros por encima de vuestras realizaciones ni caer por debajo de vuestros fracasos.
Y llevad con vosotros a todos los hombres.
Pues en vuestra adoración, no podéis volar por encima de sus esperanzas ni descender por debajo de su desesperación.

Y si queréis conocer a Dios, no busquéis transformaros en descifradores de enigmas.
Mirad, mejor, a vuestro alrededor y Le encontraréis saltando con vuestros hijos.
Y abrid vuestros ojos al espacio y Le veréis caminando por las nubes, extendiendo sus brazos en el relámpago y descendiendo en la lluvia.
Y Le veréis sonriendo en las flores y agitando las manos en los árboles.

Palabras para el alma.
Se confirma otra vez aquel dicho de Cervantes:
"El que lee mucho y viaja mucho, vee mucho y sabe mucho".

viernes, 8 de mayo de 2009

Un poco de cultura "politicamente incorrecta"

Nunca comprenderé el término "políticamente incorrectos" que usan sobre todo en los EE.UU. para referise a manifestaciones culturales que critican o se enfrentan a las bases sociales y de poder establecidas. ¿Incorrectos políticamente? Pse. Los más incorrectos son los políticos, según yo. Y, además, si cada 24 horas cambian de signo político nuestros gobiernos, con semejante inestabilidad, con semejante falta de programas, de valores, con esos partidos que sólo buscan que todo el mundo les vote, sean los votantes de un extremo u otro, ¿Quiénes se creen para decir que es correcto o incorrecto?
Mientras descanso y convalezco en esta violenta urbe casi a orillas del mar, aprovecho tiempo para conectarme e intentar ponerme al día, escuchando y viendo, gracias a internet, películas y músicas que están a años luz de llegar o siquiera interesar a las gentes comunes y llanas de este país, sobre todo de la zona en que trabajo, pues ellos tienen otras preocupaciones diarias mucho más acuciantes. Yo sin embargo por esa "libertad" que me da el haber nacido en una familia de clase media en un país desarrollado, siento la obligación de seguir preocupándome no sólo por ayudar a salir adelante a estas gentes de acá, si no de seguir con la oreja puesta en orientación parabólica para ver qué más pasa por el mundo y seguir hablando, protestando, preocupándome por asuntos que tienen lugar a miles de kilómetros de aquí, pero que al final nos afectan o afectarán a todos.

Anteayer, me dediqué por ejemplo a ver el documental CSNY/ Déjà Vu, una película dirigida por Neil Young sobre la gira que en 2006 Crosby, Stills, Nash & Young realizaron por los EE.UU. para promocionar el disco de Neil Young Living With War, un trabajo protesta en contra de la guerra de Iraq, la admistracación de George Bush junior, y también como apoyo a todas las víctimas, veteranos, familias rotas, etc. desengañadas y desamparadas por una administración militarista. El documental no es para nada una filmación de un concierto de CSNY, los conciertos, la gira, es únicamente, el núcleo alrededor del cual se ofrece una visión de las reacciones y posiciones que genera entre la sociedad americana un conflicto militar y social como este, y un llamado o pregunta ¿Deben los músicos, los artistas, alzar la voz y expresar sus ideas, aunque sean políticamente incorrectas, o deben cantar únicamente para anastesiar al pueblo y hablar de amor hueco y asuntos banales que no molesten ni idignen ni aún menos hagan pensar a nadie? En el largometraje encontraréis argumentos a favor de ambas posiciones. Pensad. Esgrimid el vuestro propio. Yo ya lo tengo bien claro, desfilé un día bien firme y orgulloso, con la voz bien alta y con palabras que ofenden a los necios y "rectos" y lo seguiré haciendo una y otra vez, hasta que se den cuenta de que la violencia, los corsets y estructuras rígidas y egoistas, no son bienvenidos.
Libertad de Expresión. Freedon of Speech. Paz.

Otro elemento políticamente incorrecto es un anciano que el pasado día 3 de Mayo cumplió 90 años. Su nombre es Pete Seeger. Un hombre sencillo tras el cual se esconde toda una vida luchando, cantando, trabajando, por mover a la gente a no callarse, a expresar sus pensamientos y construir un mundo distinto, más justo. La web está plagada estos días de artículos y páginas dedicadas a Seeger, donde se habla de la vida de este hombre, así que no veo necesidad de repetirla acá. Me voy a dedicar a recomendaros su último CD, At 89, un nuevo disco que se publicó a finales del año pasado en el sello Appleseed Recordings en el que Seeger nos ofrece canciones nuevas y viejas, propias y ajenas, grabadas en solitario o con el acompañamiento de amigos, en las que nos transmite su amor por la música tradicional de su país, por los valores sencillos que forman a todos los pueblos de forma universal, y como no, su fe en la raza humana, en esa certeza de que si todos nos ponemos a trabajar ya, mano con mano, aún podemos deshacer este terrible intento que es nuestra vida actua y tender un camino seguro hacia el futuro que pueda seguir las próximas generaciones. Sentaros, dedicar un tiempo a este disco, escuchad.

Por últmo recomendar también el nuevo trabajo de Indigo Girls, Poseidon and the Bitter Bug. A las Indigo Girls no les ha ido muy bien este último año en lo que se refiere a el mundo discográfico: el sello para el que trabajaban, Hollywood Records, les pego la patada. Sin austarse, cogieron su música, sus voces su guitarras y grabaron un nuevo disco, un trabajo sencillo de 10 temas que son sencillas canciones folk adornadas con cariño y experiencia, y ahora lo lanzan al mercado de forma independiente, del mismo modo que lo hacían allá a mediados de los 80 antes de que la industria discográfica les abriera las puertas, esas mismas puertas que hoy les han cerrado. Y es que el mundo se está llenando hoy día de sordos cuya capacidad auditiva solo capta el tintineo de las monedas y cuyo sentido del tacto sólo reacciona cuando manosean billetes. Por suerte hay personas como las Indigo Girls, conscientes de que hay gente de mente abierta, ojos atnentos y oídos sabios dispuesta a recibir y aprenciar esfuerzos involuntarios por aliemtar el espíritu de las personas, persoas sin miedo a preguntar ¿Por qué? y protestar ante el sordo-por-egoismo.

Equilibrismos

Cuando hice las maletas y me vine a trabajar un año al otro lado del charco, en las puertas de la selva amazónica, venía con cierta idea de aislamiento o desconexión del mundo. Por una parte, por que suponía que muy poco de la cultura y la sociedad moderna llegarían hasta allí o sería dificil de obtener dadas las limitaciones del lugar, y por otro porque mentalmente venía con cierta disposición a desconectar y liberarme de todo aquello que yo creía me llevaba por mal camino.
Después de 9 meses aquí, me doy cuenta de que ni lo uno ni lo otro es posible. Posiblemente ya no existe selva virge. La mano del hombre "occidental" llega ya a todas partes y con el su cultura, para bien y para mal. Por muy duras y dificiles que sean las condiciones allí, la TV, los DVDs, celulares, modas extrañas y agenas que estas gentes no comprende, incluso resquicios de cultura que escapa a lo plastificado y comercial, acaban llegando a los rincónes más recónditos del planeta. Es por tanto imposible aislarse, al menos materialmente.
Mentalmente la cosa cambia. Uno tiene otras necesidades, y, al menos durante un tiempo, hasta que se adapta a un modo de vida distinto, olvida todas sus costumbres y hábitos sociales de su vida anterior. Pero es no es más que fruto de la necesidad de adaptarse. Poco a poco se va dando cuenta de que, él, como indivíduo, tiene una mentalidad, que si bien es flexible, tiene unas estructuras. Él tiene sus gustos, su forma de ser, de ver el mundo, y lo único que debe hacer es adaptarlas a la nueva situación, no reprimirlas u olvidarlas.
El conjunto de todas sus experiencias, pasadas y presentes, le va formando, y le va enseñando a mantener ese equilibrio que perdió un día y que le hizo saltar a caminar buscando otros senderos. Un equilibrio que nos dice que no hay nada malo, todo es bueno si lo usamos en su correcta mendida y somos conscientes y consecuentes con nuestros actos.
Así, yo no renuncio a mis orígnes, los cuales me doy cuenta están mucho más marcados de lo que yo creía en mi, ni tampoco a mis gustos, mis aficiones, mis manias... Olvidar lo que uno es no funciona y es empobrecedor por dentro y por fuera. Uno tiene que ser fiel a sí mismo. Así aportará algo nuevo a los demás y aprenderá a recibir mucho más de ellos.
Me alegro de mi herencia "consumista y occidental" y estaré eternamente agradecido a estos nuevos aires que me han enseñado a nadar contracorriente.
Siempre avanzado. Siempre.