Este escrito es una réplica a los comentarios hechos por mi amigo Kiko a la entrada Aquellos discos de antes... Es un tanto tedioso contestar cosas largsa en los comentarios, así que he colgado esta nueva entrada en el blog. Al que quiera leer la conversación entera y aportar algo, le remito a dicha entrada y sus comentarios.
Podeis seguir comentando cosas a mis post, por supuesto. Si son muy largas quizás sea mejor que creeis vuestro propio blog si no lo habeis hecho aún, y remitais en los cometarios a vuestros propias entradas... así descubriremos otras páginas interesantes.
Estoy de acuerdo contigo. Hay quien se gana la vida en el metro tocando por simple amor a la música, pero creo que te equivocas al desacreditar a aquellos que cobran entrada en sus conciertos, o que trabajan para un sello discográfico. Muchos artistas -y si escucharas música folki como yo te darías cuenta- no buscan hacer dinero con sus creaciones. Buscan simplemente hacer algo que les gusta y compartirlo con los demás.
Y para poder hacer esto, necesitan vivir, ganar dinero (el trueque dejó de funcionar hace mucho) para poder seguir tocando y alegrando nuestro día a día. Supongo que tu conocimeinto respecto a la gente que se dedica a la música se limita a personas que trabajan para multinacionales como EMI, que vive en grandes mansiones, que llena estadios multitudinarios y da conciertos con efectos especiales, que sale por la tele en videoclips y cuyos discos suenan a todas horas por la radio o sonaron en décadas pasadas.
Quizá te sorprenda descubrir que hay gente que se dedica a la música, que vive de ello, que gana dinero dando conciertos y vendiendo discos, pero que es gente humilde, que se gana la vida así, como se la puede ganar un maestro, un albañil, un médico.Gente como Mose Achs, que creo Folkways records, un sello dedicado a la múica folk que mantuvo siempre en catálogo todos sus discos, sin importar cuánto vendiesen, gente como Ani DiFranco, que como no encontraba quién la grabase, creo su propio sello con 20 años, gente como Ami Ray, que tiene un sello discográfico sin ánimo de lucro, gente como Pete Seeger, que lejos de vivir en una mansión, vive en la casita que él mismo se hizo en los 50 al lado del río Hudson. Gente, cuya ocupación es la de músicos o amantes de la música, que no tiene ningún interés en hacerse rico, simplemente en hacer música y compartirla con los demás. Gente que presta su voz para miles de causas y conciertos benéficos. Gente cuyas canciones nunca han estado en los primeros puestos de las listas pero que son tarareadas por miles de personas, canciones pasadas de boca en boca, que tocan incluso -y puedo dar testimonio de ello- esos que por gusto o mala fortuna tocan en el metro o en la calle...
Son músicos que hace música y viven de ello porque han tenido la suerte de poder dedicarse exclusivamente a lo que más les gusta, pero que, de seguro, si no sacaran para comer con ello, se buscarían otro empleo para poder seguir haciendo eso que más les gusta: arte, música.Y respecto al copyright, me parece un buen invento: ¿o a caso a ti te gustaría que alguien copiase un exámen tuyo y dijese que es suyo? Las creaciones de cada uno son de cada uno, no es egoismo ni ansia comercial. Ya se ocupará el tiempo, el proceso de la música folk, de la música de la gente, de hacer que esas canciones, las de verdad, las que pasan de boca en boca se reciclen, se adapten, se cambien, y se pierdan en el polvo pero queden en nuestro subcnsciente. Pero, mientras su autro siga vivo, por qué no pagarle por grabar sus canciones?, como una muestra de agradecimiento sin más, por crear esa melodía que nos acompaña cada día, ese libro con el que soñamos, etc.
Gracias a las leyes de copyright, gente como Pete Seeger, que a sus casi 87 años ya no tiene voz para seguir cantanto, puede vivir, puede seguir pagando sus recibos y tener una vejez feliz. Creo que es lo menos que podemos hacer por gente como Pete, a la que debemos tanto.
Supongo que hay que rebuscar un poco para conseguir oir cosas alternativas a las con las que nos bombardean continuamente los medios de comunicación, de hecho si la músca tiene tan mala prensa, si no se vende discos, si la gente piratea CDs o baja música sin licencia de internten, es porque desde hace ya muchos años, la industria discográfica, las multinacionales se han dedicado simplemente a hacer dinero, sin preocuparse del verdadero arte.
Por suerte, hay personas ahí fuera -músicos, emisoras de radio, pequeños sellos discográficos- que no están dispuestas a seguirles el juego a sellos como EMI (por citar uno, sin ningún motivo especial...) y salen adelante.
Usad esta herramienta que es internet y buscar esta otra música. Os llevareis una agradable sorpresa.
Realidad y ficción, una mirada personal al mundo exterior, una puerta de salida para pensamientos atrapados.
El ir y venir luchando por las cosas más queridas, sin bien nos gasta las manos, nos deja abierta la vida.
- Víctor Jara
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martes, 7 de febrero de 2006
lunes, 6 de febrero de 2006
Un poco de respeto
Llevamos varios días oyendo cómo en varios países de mayoría musulmana se queman banderas de países europeos que han publicado caricaturas de Mahoma en sus diarios. Aquí, la prensa, cada vez más sensacionalista politizada, se excusa en la libertad de expresión, cuando, se mire como se mire, no es más que una falta de respeto hacia el vecino. Y no vale eso de desconocimiento de otra cultura, musulmana en este caso. Si queremos deslegitimar los radicalismos religiosos, políticos, que surgen con fuerza en estos días, engañando a la gente, debemos hacerlo tendiendo lazos, puentes, para ayudar a esas gentes, que en su desesperación ante las injusticias sociales y políticas que están viviendo, se arriman al que, parece ofrecerles soluciones rápidas.
Si nos seguimos riendo de otras personas por ser diferentes, si nos mofamos de sus costumbres en vez de hacer todo lo posible por conocerlas y comprenderlas y trabajar en limar posturas, buscando nuestras similitudes en vez de destacando nuestras diferencias, si seguimos explotando esos países en vez de compartir lo que tenemos con lo que ellos tienen de una manera justa, lo único que conseguiremos será que todos las desesperadas personas del llamando tercer mundo, sigan engrosando las filas del fanatismo.
Estaba esta tarde leyendo un libro, que, me parece ilustra perfectamente el caso:
“Desde occidente se tiende a analizar el rigorismo islámico en términos de fanatismo, sin caer en la cuenta de que sobre todo ello es la expresión de un profundo que no encuentra otras vías para desarrollarse. Mientras que los musulmanes sigan viendo que la comunidad internacional, a instancias de los Estados Unidos, reacciona inmediatamente contar la agresión iraquí a Kuwait (2 de agosto de 1990), pero se cruzan de brazos ante el incumplimiento por parte de Israel de las resoluciones de la O.N.U., seguirán pensando que ese orden internacional es injusto, y que a ellos les toca el papel de humillados. La masacre de los musulmanes de Bosnia-Herzegovina ante la pasividad europea no hace más que confirmar esa impresión.”
-Núñez Florencio, Rafael: Sociedad y política en el siglo XX: Viejos y nuevos movimientos sociales, Madrid, 1993
Libertad de expresión sí, pero, primero, respeto a los demás.
Si nos seguimos riendo de otras personas por ser diferentes, si nos mofamos de sus costumbres en vez de hacer todo lo posible por conocerlas y comprenderlas y trabajar en limar posturas, buscando nuestras similitudes en vez de destacando nuestras diferencias, si seguimos explotando esos países en vez de compartir lo que tenemos con lo que ellos tienen de una manera justa, lo único que conseguiremos será que todos las desesperadas personas del llamando tercer mundo, sigan engrosando las filas del fanatismo.
Estaba esta tarde leyendo un libro, que, me parece ilustra perfectamente el caso:
“Desde occidente se tiende a analizar el rigorismo islámico en términos de fanatismo, sin caer en la cuenta de que sobre todo ello es la expresión de un profundo que no encuentra otras vías para desarrollarse. Mientras que los musulmanes sigan viendo que la comunidad internacional, a instancias de los Estados Unidos, reacciona inmediatamente contar la agresión iraquí a Kuwait (2 de agosto de 1990), pero se cruzan de brazos ante el incumplimiento por parte de Israel de las resoluciones de la O.N.U., seguirán pensando que ese orden internacional es injusto, y que a ellos les toca el papel de humillados. La masacre de los musulmanes de Bosnia-Herzegovina ante la pasividad europea no hace más que confirmar esa impresión.”
-Núñez Florencio, Rafael: Sociedad y política en el siglo XX: Viejos y nuevos movimientos sociales, Madrid, 1993
Libertad de expresión sí, pero, primero, respeto a los demás.
domingo, 5 de febrero de 2006
Cómo los discos te dan más de lo que quieres:

Esto aparecía en las fudas de los LPs publicados por el sello Columbia en EE.UU. en los 60
(traducción casera...)
Cómo los discos te dan más de lo que quieres:
Lo mejor por poco. Los discos te dan la mejor calidad por menos dinero que cualquier otro soporte sonoro
Permiten elegir canciones: Con los discos es fácil elegir las canciones que quieres oír, o también oír una canción o cara en particular. Todo lo que tienes que hacer es levantar el brazo y situarlo en el lugar que quieras. Sólo puedes hacer esto con un disco.
Están en lo más alto en cuanto a calidad de sonido. Los LPs parecen iguales ahora que cuando aparecieron por primera vez en 1948, pero hay una enorme diferencia. Se han hecho infinitos refinamientos y desarrollos para perfeccionar la tecnología del LP y asegurar la mejor reproducción de sonido y calidad disponible en soporte sonoro.
Te ofrecen horas de ininterrumpido y continuo placer auditivo. Simplemente, ponlos en tu cargador automático y relájate.
Son atractivos, informativos, y fáciles de guardar. Los discos nunca están fuera de lugar. Debido a la estética de sus carátulas, quedan bien en cualquier sala de estar o estantería. Tienen también importante información en sus contraportadas – sobre los artistas, las actuaciones o sobre el programa. Y porque son planos y finos, puedes guardar cientos en un mínimo espacio y seguir viendo cada título.
Si ha sido grabado, sabes que está disponible en disco. Todo está en discos en estos días... tus artistas favoritos, actuaciones, comedias, bandas sonoras de películas, conciertos, teatro, historia documental, material educativo... tu eliges. Esto no sucede con todos los soportes sonoros.
Son un regalo perfecto. A todo el mundo que conoces le gusta la música. Y prácticamente todo el mundo tiene un tocadiscos. Los discos son algo que le dicen mucho a la persona a la que se los regalas. Y hacen que siempre lo recuerde.
Y recuerda... siempre sucede primero en discos.
Aquellos discos de antes...
Parece mentira, que, a fecha de 2006, uno tenga que rebuscar por internet para encontrar una copia en buen estado de un disco de aquellos de antes, de aquellos de vinilo, que eran grandes, que había que tratar con mimo y guardar como tesoros para que siguiesen sonando como el primer día. Pero es que, curiosamente, y aunque cueste creerlo, hay discos que todavía no han aparecido nunca en CD.
Buscando y ojenado estos viejos discos, uno se da cuenta de que no hace mucho (hasta 1990 más o menos todavía se publicaban LPs de vinilo, el CD es muy jovencio -surge en 1983-) la música tenía otro estatus, otro valor en la sociedad que el de mero método-para-hacerse-rico-rapidamente-y-sin-dar-golpe. La música era (y es) cultura. Aquellos discos de antes tenían un diseño cuidado, sus portdas eran auténticas obras de arte muchas veces y en sus contraportadas aparecían muchas veces anotaciones, poemas, collages de fotografías... Cuando hoy encuentras uno de estos discos, no puedes resistirte a mirarlo, tocarlo y al final llevártelo a casa, sobre todo si resulta que la música (y demás) en él contenida no la vas a encontrar en nínguno otro sitio, en ningún otro soporte. Ojalá los editores discográficos acutales busquen en sus catálogos y desempolven esas viejas joyas, para traerlas de nuevo a la luz, ahora digital, y con suerte quizás aprendan a publicar los discos con un poco más de cariño, en vez de encerrar la música en esas horribles cajas de plástico (hay quién ya ha aprendido a publicar sus CDs de foma más agradable, grácias, Natalie Merchant,...)
Mi intención era pegar aquí la portada del LP, pero no me cabe en el escaner... conformaros con la etiqueta del disco.
Buscando y ojenado estos viejos discos, uno se da cuenta de que no hace mucho (hasta 1990 más o menos todavía se publicaban LPs de vinilo, el CD es muy jovencio -surge en 1983-) la música tenía otro estatus, otro valor en la sociedad que el de mero método-para-hacerse-rico-rapidamente-y-sin-dar-golpe. La música era (y es) cultura. Aquellos discos de antes tenían un diseño cuidado, sus portdas eran auténticas obras de arte muchas veces y en sus contraportadas aparecían muchas veces anotaciones, poemas, collages de fotografías... Cuando hoy encuentras uno de estos discos, no puedes resistirte a mirarlo, tocarlo y al final llevártelo a casa, sobre todo si resulta que la música (y demás) en él contenida no la vas a encontrar en nínguno otro sitio, en ningún otro soporte. Ojalá los editores discográficos acutales busquen en sus catálogos y desempolven esas viejas joyas, para traerlas de nuevo a la luz, ahora digital, y con suerte quizás aprendan a publicar los discos con un poco más de cariño, en vez de encerrar la música en esas horribles cajas de plástico (hay quién ya ha aprendido a publicar sus CDs de foma más agradable, grácias, Natalie Merchant,...)
Mi intención era pegar aquí la portada del LP, pero no me cabe en el escaner... conformaros con la etiqueta del disco.
Recuerdo de la Transición
Estudiar historia resulta interesante y curioso. Dice ¿y para qué te sirve eso? Claro, en esta sociedad, en la que lo único que importa -según dicen- es tener un buen trabajo (léase trabajo fijo, y que tenga buen sueldo) para poder comprar un coche y un piso, (y apalancarse, y engoradar, y llegar a ser un confromista más si lo lo eres ya, y pensar en ti y en tu prole de niños florero -¡hay que mono es!, ala niño, dejame en paz, mira que cosa tan bonita, te-le-vi-sor, ¿a que te gusta eh?, pues ala quédate aquí y no molestes-, olvidándote del mundo que te rodea,...
Claro, en este mundo, una materia (no voy a entrar en disquisiciones de ciencia, cuasi-ciencia,...) como la historia no vale para nada.
Vale para mucho. Sobre todo, y en contra de esos que piensan que estudiar historia es crear enciclopedias andantes para Saber y Ganar o cualquiera de esos concursos, sirve para crear una conciencia crítica en el ciudadano, y hacer que participe en los diferentes aspectos de la vida, comprometiéndose con unos valores determinados, pero a su vez abierto a nuevas posibilidades.
La historia nos muestra a menudo, cómo, con el tiempo, la constancia, la dedicación, las posturas más enfrentadas se moldean, se suavizan, todos ceden un poco de terreno y consiguen vivir en más o menos armonia. Por eso, recuerdos como el que mi tía encontró en un cajón, y que yo os cuelgo ahora aquí, nos provocan cierta sonrisa.

Claro, en este mundo, una materia (no voy a entrar en disquisiciones de ciencia, cuasi-ciencia,...) como la historia no vale para nada.
Vale para mucho. Sobre todo, y en contra de esos que piensan que estudiar historia es crear enciclopedias andantes para Saber y Ganar o cualquiera de esos concursos, sirve para crear una conciencia crítica en el ciudadano, y hacer que participe en los diferentes aspectos de la vida, comprometiéndose con unos valores determinados, pero a su vez abierto a nuevas posibilidades.
La historia nos muestra a menudo, cómo, con el tiempo, la constancia, la dedicación, las posturas más enfrentadas se moldean, se suavizan, todos ceden un poco de terreno y consiguen vivir en más o menos armonia. Por eso, recuerdos como el que mi tía encontró en un cajón, y que yo os cuelgo ahora aquí, nos provocan cierta sonrisa.

sábado, 28 de enero de 2006
Cena de sábado por la noche
Para Kiko, compañero de momentos terroríficos...
Es sábado por la tarde. Un sábado sin nada especial, frío, como suelen ser los sábados de invierno. Tienes esa pesadez en la cabeza, esa pesadez producto de estar toda la tarde encerrado en casa. Se va acercando la hora. Has quedado para cenar encasa de un amigo. Una cena más, es ay costumbre habitual todos los sábados: una cena interesante, a base de comida preparada en casa por manos inexpertas y una buena dosis de cine de terror para ayudar a hacer la digestión. ¿Acaso hay una manera mejor de pasar un sábado?
Hay otras, por supuesto, pero uno suele caer en las rutinas con bastante facilidad. Así que, te cambias de ropa, te abrigas y sales fuera de casa. 20 minutos hasta la estación del tren de vía estrecha y luego otros diez minutos de tren hasta el apeadero que es tu destino.
El frío se te queda pegado en la cara, te penetra hasta los huesos, según caminas. Apuras el paso, quieres deshacerte de esa sensación de letargo cuanto antes, es como si el frío te hiciese prisionero. Hay gente por las calles de la ciudad, absortos en si mismos, no te ven pasar, el frío también les persigue a ellos, que buscan un lugar donde vencer al frío con el calor de una copa, de una cena, una cama,...
En la estación te acompañan familias con hijos, esperando subirse a ese tren que les lleve al refugio de sus hogares. Eres el único que tiene en mente una nuche de miedo. Mientras el tren se desliza sobre los raíles, recorriendo el corazón de la ciudad hacia los suburbios, las afueras, tienes la sensación de ir en dirección contraria: “la gente va a divertirse a la ciudad los sábados por la noche, ¿no? Entonces, ¿qué hago yo huyendo de ella?
El tren llega a tu destino antes de que te des cuenta, como siempre. Bajas. Sólo un par de minutos a pie y llegas a casa de tu amigo. La calle está desierta, no hay un alma, algún coche ocasional se dirige a algún pueblo más adelante, perdiéndose en el horizonte.
- “¿Si?”
- “Soy yo.” Oyes el zumbido del portero automático. Empujas la puerta y entras. Llegas al tercer piso, la puerta esta abierta.
- “Pasa, estoy preparando la cena”
- “Bien, ya te echo una mano. Supongo que sigua en lo del menú ese made in USA para acompañar las películas de terror.”
- Claro, claro, Hamburguesas Especiales. Encontré la receta en un libro de la biblioteca.
- Vaya, yo pensé que te dedicabas al estudio del medio ambiente, ¿ahora te has pasado al mundo culinario?
- Ja, ja. Es curioso este libro. No se que hacía en el estante de química orgánica. Supongo que alguien despistado lo dejó ahí.
- De todos modos, hacer una hamburguesa no tiene mucha ciencia: pan de molde, carne picada, cebolla, queso, tomate, lechuga,... ¡oye! ¿Qué demonios es todo eso?
- Es que estas son Hamburguesas Especiales. Ya te lo dije. Es carne especial. No veas lo que me costó encontrarla.... he tenido que ir a un matadero donde había un tipo... no veas que pintas. ¿Y el queso?, el que lo vendía no creo que ligue mucho, porque con esa peste a queso podrido encima todo el día... Menos mal que el libro indica donde encontrar todo esto, porque si no...
La meseta está repleta de cosas raras: tarros con condimentos extraños, especias, todos etiquetados en un idioma que no conoces. Piensas “Se está tomando demasiado en serio esto de la cocina...”
- Listo, ahora a comer, un poco de Cerveza Especia y... Sí también es especial, la he tenido que comprar por Internet. Directa desde una abadía de Baviera. Huele a barrica vieja, a que sí, ¿eh?, prueba, prueba.
La hamburguesa tiene un gusto extraño. Sonríes, de todos modos, está buena. Comes con apetito. La cena transcurre como era de esperar: todo tranquilo, chistes, comentarios “¿Qué tal la semana?”, “¿Buff..., no veas, nunca había tenido tanto trabajo?” Te cuesta acabar la segunda hamburguesa. Comes, ánimo, demuestra que eres capaz.
Empacho. Esa es la única palabra. Parece que vas a reventar. Y encima, ahora comienza la peor parte: películas de terror. El cuarto está a oscuras, apenas sí distingues la cara de tu amigo, iluminada por el resplandor del televisor. Empieza la película; es una de esas de Zombies, de algún discípulo aventajado de George A. Romero. Las escenas son realmente impactantes, demasiado reales, parece real. Sientes náuseas. No sabes si es por la película o por la cena.
Comienzas a sentirte verdaderamente mal, mareos, sudores,... definitivamente no es miedo, no puede que tengas tanto miedo. Algo te recorre el cuerpo por dentro, es un dolor que te produce escalofríos que te suben por la médula. Enciendes la luz.
-¿Eh, qué haces?
- Oye, no me encuentro bien. Debe ser la cena
- Si, si, lo que pasa es que eres un cagao. Ya no aguantas nada, cualquier peliculucha de terror te asusta. Mira lo pálido que estás. Ja, ja , ja.
- Va en serio, me siento fatal, yo.. estoy helado.
- Oye me estas asustando. A ver si tengo que llevarte a urgencias.
- No, supongo que será la digestión, mejor será que me acueste.
- Pero, ¿acabamos la peli, no?
- Otro dia, otro día, de verdad, estoy fatal.
- Va, aguafiestas. Anda a dormir. Si te mueres dame un codazo...
Te metes en la cama. Tu amigo está en la otra cama, al otro lado de la habitación. Es un cuarto pequeño, pero ahora parece que una inmensidad separa las dos camas. Sigues sintiendo náuseas, sudor frío. Te tapas hasta la cabeza. No consigues dormir, es como si estuvieses cayendo en un abismo negro sin fin, con destellos de luz que te ciegan y forman extrañas figuras.
-¿Qué murmuras?
“Qué murmuras, qué murmuras, qué murmuras,...” Un eco que se apaga lentamente en tu cabeza. Finalmente caes dormido por agotamiento.
Te despiertas. Tienes una sensación extraña, como si no supieras dónde estás, quién eres. Te mueves como por instinto. Llegas al espejo. Estás realmente pálido. Y sucio, manchado de... ¿sangre? Miras alrededor: toda la habitación está manchada de sangre. Tu amigo no está.
Caminas lentamente por el pasillo, todo está manchado de sangre, los cuadros torcidos, rasgados, como si hubiese habido una pelea atroz.
Algo asoma en la puerta de la cocina. Es una pierna. Un poco más allá hay parte de un torso. Un trozo de ropa hecha jirones esta entre las vísceras... se parece a esa de cuadros de tu amigo. Miras alrededor. Más sangre. Echas un vistazo a tu propio cuerpo. Tienes algo en la mano izquierda. Es un antebrazo. No sabes por qué, pero te lo llevas a la boca. Masticas.Vuelves al pasillo, caminas despacio, como por inercia, te diriges a la puerta. Tiras el antebrazo, ya no está muy fresco... Sales del piso, caminas lentamente. “Quizá encuentre algo de comida fresca por el camino...”
Es sábado por la tarde. Un sábado sin nada especial, frío, como suelen ser los sábados de invierno. Tienes esa pesadez en la cabeza, esa pesadez producto de estar toda la tarde encerrado en casa. Se va acercando la hora. Has quedado para cenar encasa de un amigo. Una cena más, es ay costumbre habitual todos los sábados: una cena interesante, a base de comida preparada en casa por manos inexpertas y una buena dosis de cine de terror para ayudar a hacer la digestión. ¿Acaso hay una manera mejor de pasar un sábado?
Hay otras, por supuesto, pero uno suele caer en las rutinas con bastante facilidad. Así que, te cambias de ropa, te abrigas y sales fuera de casa. 20 minutos hasta la estación del tren de vía estrecha y luego otros diez minutos de tren hasta el apeadero que es tu destino.
El frío se te queda pegado en la cara, te penetra hasta los huesos, según caminas. Apuras el paso, quieres deshacerte de esa sensación de letargo cuanto antes, es como si el frío te hiciese prisionero. Hay gente por las calles de la ciudad, absortos en si mismos, no te ven pasar, el frío también les persigue a ellos, que buscan un lugar donde vencer al frío con el calor de una copa, de una cena, una cama,...
En la estación te acompañan familias con hijos, esperando subirse a ese tren que les lleve al refugio de sus hogares. Eres el único que tiene en mente una nuche de miedo. Mientras el tren se desliza sobre los raíles, recorriendo el corazón de la ciudad hacia los suburbios, las afueras, tienes la sensación de ir en dirección contraria: “la gente va a divertirse a la ciudad los sábados por la noche, ¿no? Entonces, ¿qué hago yo huyendo de ella?
El tren llega a tu destino antes de que te des cuenta, como siempre. Bajas. Sólo un par de minutos a pie y llegas a casa de tu amigo. La calle está desierta, no hay un alma, algún coche ocasional se dirige a algún pueblo más adelante, perdiéndose en el horizonte.
- “¿Si?”
- “Soy yo.” Oyes el zumbido del portero automático. Empujas la puerta y entras. Llegas al tercer piso, la puerta esta abierta.
- “Pasa, estoy preparando la cena”
- “Bien, ya te echo una mano. Supongo que sigua en lo del menú ese made in USA para acompañar las películas de terror.”
- Claro, claro, Hamburguesas Especiales. Encontré la receta en un libro de la biblioteca.
- Vaya, yo pensé que te dedicabas al estudio del medio ambiente, ¿ahora te has pasado al mundo culinario?
- Ja, ja. Es curioso este libro. No se que hacía en el estante de química orgánica. Supongo que alguien despistado lo dejó ahí.
- De todos modos, hacer una hamburguesa no tiene mucha ciencia: pan de molde, carne picada, cebolla, queso, tomate, lechuga,... ¡oye! ¿Qué demonios es todo eso?
- Es que estas son Hamburguesas Especiales. Ya te lo dije. Es carne especial. No veas lo que me costó encontrarla.... he tenido que ir a un matadero donde había un tipo... no veas que pintas. ¿Y el queso?, el que lo vendía no creo que ligue mucho, porque con esa peste a queso podrido encima todo el día... Menos mal que el libro indica donde encontrar todo esto, porque si no...
La meseta está repleta de cosas raras: tarros con condimentos extraños, especias, todos etiquetados en un idioma que no conoces. Piensas “Se está tomando demasiado en serio esto de la cocina...”
- Listo, ahora a comer, un poco de Cerveza Especia y... Sí también es especial, la he tenido que comprar por Internet. Directa desde una abadía de Baviera. Huele a barrica vieja, a que sí, ¿eh?, prueba, prueba.
La hamburguesa tiene un gusto extraño. Sonríes, de todos modos, está buena. Comes con apetito. La cena transcurre como era de esperar: todo tranquilo, chistes, comentarios “¿Qué tal la semana?”, “¿Buff..., no veas, nunca había tenido tanto trabajo?” Te cuesta acabar la segunda hamburguesa. Comes, ánimo, demuestra que eres capaz.
Empacho. Esa es la única palabra. Parece que vas a reventar. Y encima, ahora comienza la peor parte: películas de terror. El cuarto está a oscuras, apenas sí distingues la cara de tu amigo, iluminada por el resplandor del televisor. Empieza la película; es una de esas de Zombies, de algún discípulo aventajado de George A. Romero. Las escenas son realmente impactantes, demasiado reales, parece real. Sientes náuseas. No sabes si es por la película o por la cena.
Comienzas a sentirte verdaderamente mal, mareos, sudores,... definitivamente no es miedo, no puede que tengas tanto miedo. Algo te recorre el cuerpo por dentro, es un dolor que te produce escalofríos que te suben por la médula. Enciendes la luz.
-¿Eh, qué haces?
- Oye, no me encuentro bien. Debe ser la cena
- Si, si, lo que pasa es que eres un cagao. Ya no aguantas nada, cualquier peliculucha de terror te asusta. Mira lo pálido que estás. Ja, ja , ja.
- Va en serio, me siento fatal, yo.. estoy helado.
- Oye me estas asustando. A ver si tengo que llevarte a urgencias.
- No, supongo que será la digestión, mejor será que me acueste.
- Pero, ¿acabamos la peli, no?
- Otro dia, otro día, de verdad, estoy fatal.
- Va, aguafiestas. Anda a dormir. Si te mueres dame un codazo...
Te metes en la cama. Tu amigo está en la otra cama, al otro lado de la habitación. Es un cuarto pequeño, pero ahora parece que una inmensidad separa las dos camas. Sigues sintiendo náuseas, sudor frío. Te tapas hasta la cabeza. No consigues dormir, es como si estuvieses cayendo en un abismo negro sin fin, con destellos de luz que te ciegan y forman extrañas figuras.
-¿Qué murmuras?
“Qué murmuras, qué murmuras, qué murmuras,...” Un eco que se apaga lentamente en tu cabeza. Finalmente caes dormido por agotamiento.
Te despiertas. Tienes una sensación extraña, como si no supieras dónde estás, quién eres. Te mueves como por instinto. Llegas al espejo. Estás realmente pálido. Y sucio, manchado de... ¿sangre? Miras alrededor: toda la habitación está manchada de sangre. Tu amigo no está.
Caminas lentamente por el pasillo, todo está manchado de sangre, los cuadros torcidos, rasgados, como si hubiese habido una pelea atroz.
Algo asoma en la puerta de la cocina. Es una pierna. Un poco más allá hay parte de un torso. Un trozo de ropa hecha jirones esta entre las vísceras... se parece a esa de cuadros de tu amigo. Miras alrededor. Más sangre. Echas un vistazo a tu propio cuerpo. Tienes algo en la mano izquierda. Es un antebrazo. No sabes por qué, pero te lo llevas a la boca. Masticas.Vuelves al pasillo, caminas despacio, como por inercia, te diriges a la puerta. Tiras el antebrazo, ya no está muy fresco... Sales del piso, caminas lentamente. “Quizá encuentre algo de comida fresca por el camino...”
martes, 17 de enero de 2006
Musicas del 2005
De los diferentes discos nuevos que han salido el año pasado (y han llegado hasta mi) estos son algunos que me han parecido especialmente interesantes. Dicen que la música está muerta, de capa caída. En realidad eso no es verdad. Puede que las grandes discográficas pierdan dinero, pero eso se debe a la orientación que han tomado a lo largo de las últimas dos décadas –el hacer dinero en vez de hacer música- y que les ha llevado a la situación actual. Sigue habiendo un montón de maravillosos pequeños sellos y artistas que siguen apostando por hacer música, sin hacerse millonarios. Hacen música porque les gusta y porque saben que ahí fuera todavía hay gente con quien compartirla. Y consiguen vivir de ello. La música no es sólo para pasar el rato, para escuchar mientras vas en el bus, mientras cocinas, estudias, no es sólo para bailar el sábado por la noche y dejar después el disco amontonado en un rincón cuando te dice que ha pasado de moda y tienes que comprarte lo último. La música puede constituir un entretenimiento en si misma. Es nuestra compañera en el día a día, nos ayuda a pasar un buen rato, no arropa cuando estamos tristes, nos transmite sensaciones, pensamientos, de otras personas, llama la atención de nuestra conciencia ante determinados sucesos, nos enseña. La música es de las artes más completas, sirve como diversión pero, aunque algunos se empeñen en convertirla en una mera fábrica de dinero descerebrada, también es Cultura.
Disco es Cultura decía (y dice) la carátula de los discos publicados en Sudamérica. No lo olvidemos. Aquí van algunos discos “pequeños” para aquellos que quieran escuchar algo más que el top 40 de turno. Y bien fresquitos, todos ellos publicados el año pasado:
Amy Ray: Prom (Daemon Records)
“La mitad” de las Indigo Girls ha publicado su seguno disco en solitario. Un trabajo en el que muestra su vena más rockera, con unas canciones en clave punk-rock, sin olivar eso, si sus raices folk, algo que se observa sobre todo en las maravillosas letras. Amy Ray a creado un disco temático en el que nos habla de la vida de los adolescentes norteamericanos, en esos institutos que aquí nos parecen de película pero que cada vez se asemejan más a los nuestros. Un disco redondo y directo, 10 temas, 32 minutos, con un diseño magnífico, en su cajita de cartón... como debería ser siempre. Lo ha publicado en su propio sello discográfico, Daemon Records, una COMPAÑÍA DISCOGRÁFICA SIN ÁNIMO DE LUCRO. Señores de las grandes multinacionales, tomen nota.
***** - El disco del año.
www.indigogirls.com
Stephen Stills: Man Alive! (Talking Elephant Records)
14 años le ha llevado a Stephen Stills (de Crosby, Stills & Nash, Buffalo Springfield) completar su nuevo disco en solitario. Se trata de un trabajo en el que el artista se mueve entre la multitud de géneros de los que ha “picado” a lo largo de su carrera: Folk, rock, blues, motown, cajun, ritmos latinos... saliendo siempre airoso y sorprendiendo al personal (¡incluso se atreve a cantar en español!) Arropándole en este nuevo poryecto se encuentra sus viejos amigos de siempre (Neil Young, Graham Nash) y colaboradores estelares (el mismísimo Herbie Hancock) A pesar de sus 60 años, el autor del mítico tema For what it’s worth, sigue en plena forma. Los que tuvimos la suerte de ver a Crosby, Stills & Nash este verano en Barcelona lo pudimos comporbar de primera mano.
***** - Feed the people
www.stephenstiils.com
Chris Hillman: The Other Side (Sovereign Artist/ Cooking Vinyl)
Otro veterano. Para aquellos que no estén familiarizados con este hombre, Chris Hillman a pasado por los Byrds, los Flying Burrito Brothers, los Manassas de Stephen Stills, The Desert Rose Band,... es toda una leyenda ya en si mismo, con una discográfica inavarcable. Ahora, vuelve a sus raices y nos trae un disco delicioso: ritmos bluegrass y gospel en un disco impecable producido por su colega Herb Pedersen, con unos arreglos y composiciones sorprendentes (la versión bluegrass de la mítica Eight Miles High de los Byrds quita el hipo...). Una auténtica delicia para los oidos y para el espíritu.
**** - Música hecha entre amigos
www.chrishillman.com
Amos Lee: Amos Lee (Blue Note/EMI)
Rara vez me llama la atención una artista nuevo. Amos Lee se dio a conocer acompañando a gente como Bob Dylan, B.B. King, o Nora Jones (que colabora en este disco) y ahora, por fin a publicado su propio trabajo. Este músico bebe directamente de la música de Neil Young, Van Morrison, John Prine,... si os gustan esos artistas os gustara éste disco. Canciones sencillas, con arreglos simples, para relajarse y escuchar. Folk con rivetes de blues. Muy bueno. Si sigue por este camino, en el futuro seguro que nos trae discos magníficos.
**** - Colors
Natalie Merchant: Retrospective 1990-2005 (Elektra)
Como pasa el tiempo. Hace ya más de 10 años que Natalie Merchant dejó 10,000 Maniacs para comenzar su camino en solitario. ¡Y menudo comienzo! Aquel disco de 1995, Tigerlily, era sencillamente maravillos, y que decir de Ophelia.... y los siguentes, Motherland (Tell yourself es de las mejores canciones alguna vez escritas) y The House Carpenter Daughter, todos ellos espciales. Realmente, Natalie Merchant tiene algo especial. En su voz, en sus letras, siempre me ha parecido una artista muy interesante, y arriesgada también.
Ahora, hecha la vista atrás y recoge en un doble CD su etapa en solitario. El primer disco reune sus "exitos" (incluyendo alguno en la versión original del single) mientras que el segundo es una magnífica colección de caras B, colaboraciones con otros artistas, 2 temas nuevos, 2 inéiditos y otras rarezas.
Y todo empaquetado, como ya es habitual en Nataie Merchant, con mucho carinño en un libro-disco.... Buscad este CD. Sentaros en la cama, en el sofá, y dedicad algo de vuestro precioso tiempo a oir músca, sin hacer nada más, dejad que la música sea vuestra únic a compañia, pasad las páginas del libreto, disfrutad del disco. Merece la pena
Por cierto, la edición doble (con el disco de rarezas) es limitada, así que si no queres quedaros sin ella, daros prisa.
***** - Maravilloso
www.nataliemerchant.com
Disco es Cultura decía (y dice) la carátula de los discos publicados en Sudamérica. No lo olvidemos. Aquí van algunos discos “pequeños” para aquellos que quieran escuchar algo más que el top 40 de turno. Y bien fresquitos, todos ellos publicados el año pasado:
Amy Ray: Prom (Daemon Records)“La mitad” de las Indigo Girls ha publicado su seguno disco en solitario. Un trabajo en el que muestra su vena más rockera, con unas canciones en clave punk-rock, sin olivar eso, si sus raices folk, algo que se observa sobre todo en las maravillosas letras. Amy Ray a creado un disco temático en el que nos habla de la vida de los adolescentes norteamericanos, en esos institutos que aquí nos parecen de película pero que cada vez se asemejan más a los nuestros. Un disco redondo y directo, 10 temas, 32 minutos, con un diseño magnífico, en su cajita de cartón... como debería ser siempre. Lo ha publicado en su propio sello discográfico, Daemon Records, una COMPAÑÍA DISCOGRÁFICA SIN ÁNIMO DE LUCRO. Señores de las grandes multinacionales, tomen nota.
***** - El disco del año.
www.indigogirls.com
Stephen Stills: Man Alive! (Talking Elephant Records)14 años le ha llevado a Stephen Stills (de Crosby, Stills & Nash, Buffalo Springfield) completar su nuevo disco en solitario. Se trata de un trabajo en el que el artista se mueve entre la multitud de géneros de los que ha “picado” a lo largo de su carrera: Folk, rock, blues, motown, cajun, ritmos latinos... saliendo siempre airoso y sorprendiendo al personal (¡incluso se atreve a cantar en español!) Arropándole en este nuevo poryecto se encuentra sus viejos amigos de siempre (Neil Young, Graham Nash) y colaboradores estelares (el mismísimo Herbie Hancock) A pesar de sus 60 años, el autor del mítico tema For what it’s worth, sigue en plena forma. Los que tuvimos la suerte de ver a Crosby, Stills & Nash este verano en Barcelona lo pudimos comporbar de primera mano.
***** - Feed the people
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Chris Hillman: The Other Side (Sovereign Artist/ Cooking Vinyl)Otro veterano. Para aquellos que no estén familiarizados con este hombre, Chris Hillman a pasado por los Byrds, los Flying Burrito Brothers, los Manassas de Stephen Stills, The Desert Rose Band,... es toda una leyenda ya en si mismo, con una discográfica inavarcable. Ahora, vuelve a sus raices y nos trae un disco delicioso: ritmos bluegrass y gospel en un disco impecable producido por su colega Herb Pedersen, con unos arreglos y composiciones sorprendentes (la versión bluegrass de la mítica Eight Miles High de los Byrds quita el hipo...). Una auténtica delicia para los oidos y para el espíritu.
**** - Música hecha entre amigos
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Amos Lee: Amos Lee (Blue Note/EMI)Rara vez me llama la atención una artista nuevo. Amos Lee se dio a conocer acompañando a gente como Bob Dylan, B.B. King, o Nora Jones (que colabora en este disco) y ahora, por fin a publicado su propio trabajo. Este músico bebe directamente de la música de Neil Young, Van Morrison, John Prine,... si os gustan esos artistas os gustara éste disco. Canciones sencillas, con arreglos simples, para relajarse y escuchar. Folk con rivetes de blues. Muy bueno. Si sigue por este camino, en el futuro seguro que nos trae discos magníficos.
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Natalie Merchant: Retrospective 1990-2005 (Elektra)Como pasa el tiempo. Hace ya más de 10 años que Natalie Merchant dejó 10,000 Maniacs para comenzar su camino en solitario. ¡Y menudo comienzo! Aquel disco de 1995, Tigerlily, era sencillamente maravillos, y que decir de Ophelia.... y los siguentes, Motherland (Tell yourself es de las mejores canciones alguna vez escritas) y The House Carpenter Daughter, todos ellos espciales. Realmente, Natalie Merchant tiene algo especial. En su voz, en sus letras, siempre me ha parecido una artista muy interesante, y arriesgada también.
Ahora, hecha la vista atrás y recoge en un doble CD su etapa en solitario. El primer disco reune sus "exitos" (incluyendo alguno en la versión original del single) mientras que el segundo es una magnífica colección de caras B, colaboraciones con otros artistas, 2 temas nuevos, 2 inéiditos y otras rarezas.
Y todo empaquetado, como ya es habitual en Nataie Merchant, con mucho carinño en un libro-disco.... Buscad este CD. Sentaros en la cama, en el sofá, y dedicad algo de vuestro precioso tiempo a oir músca, sin hacer nada más, dejad que la música sea vuestra únic a compañia, pasad las páginas del libreto, disfrutad del disco. Merece la pena
Por cierto, la edición doble (con el disco de rarezas) es limitada, así que si no queres quedaros sin ella, daros prisa.
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