Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

martes, 6 de agosto de 2013

Río de gente, río hermano, río de vida

Navegando por mi río dorado
Sol y agua y yo mismo
y sin embargo nunca estuve solo.
Sol y agua, viejos dadores de vida
los tendré doquiera que vaya
y nunca estuve lejos de casa.

Estos últimos quince días he tenido la suerte de poder "perderme" un poco por la selva amazónica acá en Ecuador, pues, aunque vivo en ella, la civilización con su organización y su estrés llega a ella que a veces parece que resulta imposible escapar de ella y uno busca perderse en lugares donde no llegue ese estrés del cronómetro y la burocracia. Cuántas veces quisiera uno escapar al monte, a la selva, donde nada ni nadie le perturbe y pueda uno recuperar su armonía con la naturaleza y su armonía interior.

En cierto sentido encontré ese tipo de lugares, y sin embargo, ahora que regreso a la "civilización" con el espíritu sosegado y reconstituido, lo que más recuerdo de esos lugares en los que fui a "perderme" son las gentes. Las gentes que allí me acogieron, las que hicieron el camino de "limpieza" conmigo, las gentes anónimas que se cruzaron en el río y en la carretera con sus vidas y sus historias también a cuestas.

La luz del sol reflejándose en el agua
la vida y la muerte son todo lo que tengo
y nunca estuve solo.
Vida para criar a mis hijos e hijas
destellos dorados en la espuma
y no estuve lejos de casa.

Fue ese verdadero río de vida el que me acogió en su regazo, me arrulló y me devolvió las fuerzas, me renovó el aire en los pulmones y me enseñó a caminar de nuevo, a navegar por ese río de la vida, con sus sinsabores y alegrías, todas ellas lágrimas que fluyen como las aguas del río, fertilizando a su paso campos y vidas, regalando alimento a la vida y a veces quitándola, manteniendo la unidad y el equilibrio natural de todas las gentes.

Lugares. Personas. Ríos. Un solo  espíritu.

Navegando por esta tortuosa carretera
Viajeros de lugares cercanos y lejanos
y sin embargo nunca estuve solo.
Explorando todos los senderos
avistando todas las estrellas distantes
y nunca estuve lejos de casa.

Las estrofas en cursiva son de la canción de Pete Seeger Sailing Down My Golden River. La letra original en inglés acá.