Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

lunes, 18 de marzo de 2013

Adolescencia

Vive en una casa de tejas
rojas y flores blancas
que pueblan el alféizar
de su ventana abierta.

Cada noche ella las riega
les cuenta al oído secretos
mientras espera a que florezca
la primavera en su interior.

Y absorta mira
a las estrellas
cómo quisiera
brillar con ellas,
con alas hechas
de luna llena
volar al cielo
y abrirse en flor.

El tiempo pasa tan despacio
y ella quiere ya vivir los días
en que no hagan falta permisos
y los chicos pierdan su cobardía,

y papá y mamá en la distancia
la escuchen cantar su canción
esa que ya no habla de infancia
esa que late con fuerza en su corazón.

Y absorta mira
a las estrellas
cómo quisiera
brillar con ellas,
con alas hechas
de luna llena
volar al cielo
y abrirse en flor.

Sueña cambiar el mundo
y la vida a su alrededor
sin detenerse un segundo
pintarlo de un nuevo color,

sembrar jazmines y lirios
alelíes y rosas blancas
con nuevos aromas y brillos
construir un nuevo mañana.

Y absorta mira
a las estrellas
cómo quisiera
brillar con ellas,
con alas hechas
de luna llena
volar al cielo
y abrirse en flor.