Dice que leemos poco. Los españoles, me refiero, en comparación con otros países europeos. Quizá. Los de las encuestas sabrán. Libros se siguen vendiendo un montón. No se si buenos o malos. No creo tener conocimiento para posicionarme al respecto. Yo leo. Sin más. El períodico, un libro, un comic, o páginas web de lo más variopinto. El caso es leer, y pensar, y sacar nuestras propias conclusiones de lo que leemos, imaginarnos esas palabras con nuestras propias imágenes, darles movimiento y vida propia nosotros mismos en nuestra cabeza.
Creo que los medios de comunciación de masas, la televisión principalmente, nos está comiendo la mayor parte de nuestro tiempo libre, y, lo que es aún más alarmante, se está convirtiendo en nuestra principal fuente de información, incluso nuestro principal educador, pasivo y subliminal.
No digo que la tele sea mal en sí misma. Salvo que uno la vea a oscuras y de cerca, con el riesgo que esto acarrea de fastidiarse la vista, el aparato en sí no es dañino. El mal está en el otro lado de las ondas, en la mente de guionistas y programadores cuyo cerebro parece haberse secado, en las cabezas de ejecutivos y expertos en marketing que han convertido la caja tonta definitivamente en una fábrica de tontos, de gente aborregada que se deja convencer facilmente por las atrayentes imágenes de un televisor, sin pararse a pensar qué le están diciendo en realidad todos esos colores y formas y sonidos.
El problema es que nos lo dan todo ya digerido, masticado, trillado. Listo para que sea absorvido por nuestros ojos en un proceso de osmosis, sin ningún trabajo por nuestra parte, sin que nos demos siquiera cuenta. No sólo en la TV, también en el cine, o en los libros, sí, en los libros. Todas las historias son ahora sencillas, todas tienen personajes claramente definidos -muy buenos o muy malos- todas las historias tienen un final feliz, un argumento facil de seguir, y todas nos explican con peros y señales qué sucede, porqué sucede, y qué conclusión tenemos que sacar, qué moraleja tiene la hisotoria, si es que la tiene.
Se trata de que el individuo no piense, porque si el libro, el programa de televisión, la película, le hacen pensar, le obligan a tener que poner todos sus sentidos en lo que está viendo o leyendo, el individuo se aburre, se enfada dice "vaya mierda" y apaga la tele o no recomienda la película o el libro en cuestión. Y no digamos si encima el libro o film encima le deja con un montón de interrogantes sin explicar. O con moralejas que no atrapa y entiende. O si le cuenta actos y hechos que le incomodan porque con están pasados por el tamiz edulcorado por el que está acostrumbrado a ver las cosas.
Aunque cueste trabajo, hay que pensar, hay que poner nuestro cerebro a trabajar. Con ello no quiero decir que tengamos que leer novelas "duras", con lenguaje complicado, con temas difíciles de entender. No es necesario que leamos novelas o veamos películas con temática reivindicativa, social, con temas que incomoden al público. No. Simplemente que leamos y vemaos productos de "calidad". Un buen libro, una buena película, entretiente, enseña y hace pensar a partes iguales, sin que el lector se aburra. Puede ser un cuento infantil, una comedia, un libro de aventuras,... el entretenimiento no está reñido con la seriedad y el buen hacer.
El problema es que, como las másas dóciles son mejores que las masas pensantes, nos han educado poco a poco de manera que no pensemos que no nos interesemos por preguntar ¿Por qué?, de manera que no tengamos necesidad de buscar una posible solucción al problema porque ya nos dan la mejor -la única- posible. Hemos desandado un buen trecho de camino para dejarnos llevar ahora por una cómoda escalera mecánica. Nos va a costar aprender a mover las piernas otra vez y abrirnos camino entre la espesura literaria, pero es así. Tiene que ser así.
Así que hoy, día del libro, id a una librería, o, mejor aún a una biblioteca pública, pasad de largo de la sección de betsellers y novedades y libros de moda, y rebuscar en los estantes hasta encontrar alguno de esos libros clásicos, cuyo nombre llama al lector en sueños para descubrir porqué, a pesar del paso del tiempo, alguien se molesta en seguir publicando un libro tan viejo. El paso del tiempo es la mejor criba. Y, si por desgracia no sabe uno cuál o qué puede gustarle, cuál puede merecer la pena leer, buscad a un viejo bibliotecario, o un librero, uno que todavía use el cerebro y no la base de datos de un ordenador.
Y leed. Sin prejucios, sin ideas preconcevidas sobre si os va a gustar o no, sobre si os identificáis o no con lo que el autor relata. Leed hasta el final, dejaos llevar. Y luego, tomaros un tiempo mientras digerís lo que habéis leído y pensad en ello. Seguro que luego miraréis a día de una manera distinta.
Realidad y ficción, una mirada personal al mundo exterior, una puerta de salida para pensamientos atrapados.
El ir y venir luchando por las cosas más queridas, sin bien nos gasta las manos, nos deja abierta la vida.
- Víctor Jara
Páginas
miércoles, 23 de abril de 2008
La página 43
Necesitaba escribir algo positivo, y, como últimamente no se me ocurre nada, alguien vino otra vez a susurrarme al oído palabras de ánimo. Ojalá existiese ese libro de la vida con todas las respuestas a nuestros miedos... Supongo que no queda otra que lanzarse y escribir el libro uno mismo.
Las palabras de ánimo ayudan a ello.
Look around again /Mira de nuevo a tu alrededor
It's the same old circle /Es el mismo círculo de siempre
You see, it's got to be/ Tiene que ser así
It says right here on page 43/ Dice aquí en la página 43
That you should grab a hold of it /Que debes agarrarte a él
Else you'll find/ O si no hallarás
It's passed you by/ Que se ha olvidado de tí
Rainbows all around/ Arcoiris a tu alrededor
Can you find the silver and gold?/ ¿Puedes encotrar el oro y la plata?
It'll make you old/ La búsqueda de hará viejo
The river can be hot or cold/ El río puede ser cálido o frío
And you should dive right into it/ Y tú debes sumergirte en él
Else you'll find/ O si no hallarás
It's passed you by/ Que se ha olvidado de tí
Pass it 'round one more time/ Pásamela una vez más
I think I'll have a swallow of wine/ Creo que tomaré un trago de vino
Life is fine/ La vida esta bien
Even with the ups and downs/ A pesar de los momentos buenos y los malos
And you should have a sip of it/ Y tú debes beber un sorbo de ella
Else you'll find/ O si no hallarás
It's passed you by/ Que se ha olvidado de tí.
Page 43 (David Crosby) del LP Graham Nash /David Crosby (1972)
Gracias.
(Perdón por la traducción casera...)
Las palabras de ánimo ayudan a ello.
Look around again /Mira de nuevo a tu alrededor
It's the same old circle /Es el mismo círculo de siempre
You see, it's got to be/ Tiene que ser así
It says right here on page 43/ Dice aquí en la página 43
That you should grab a hold of it /Que debes agarrarte a él
Else you'll find/ O si no hallarás
It's passed you by/ Que se ha olvidado de tí
Rainbows all around/ Arcoiris a tu alrededor
Can you find the silver and gold?/ ¿Puedes encotrar el oro y la plata?
It'll make you old/ La búsqueda de hará viejo
The river can be hot or cold/ El río puede ser cálido o frío
And you should dive right into it/ Y tú debes sumergirte en él
Else you'll find/ O si no hallarás
It's passed you by/ Que se ha olvidado de tí
Pass it 'round one more time/ Pásamela una vez más
I think I'll have a swallow of wine/ Creo que tomaré un trago de vino
Life is fine/ La vida esta bien
Even with the ups and downs/ A pesar de los momentos buenos y los malos
And you should have a sip of it/ Y tú debes beber un sorbo de ella
Else you'll find/ O si no hallarás
It's passed you by/ Que se ha olvidado de tí.
Page 43 (David Crosby) del LP Graham Nash /David Crosby (1972)
Gracias.
(Perdón por la traducción casera...)
viernes, 11 de abril de 2008
... pensamientos...
Es viernes y son las 12 y media de la noche. No tengo demasiado sueño, pero tampoco me decidía bien por qué hacer. ¿Acabar de ver el Hombre de Mimbre? ¿Seguir leyendo Metrópolis, o comenzar el Quijote? Últimamente me cuesta mucho decidirme ha hacer algo. Mejor dicho, llevo ya así muchos meses. Tardo en decidirme ha hacer algo, y cuando lo hago, suelo dejarlo a medias y nunca encuentro el momento oportuno para acabarlo. Todo me da pereza y el trabajo que implica cada acción se me hace muy duro. Tengo por esta bitácora virtual dos o tres historias esperando un final, pero parece que no me decido a acabarlas. No veo las cosas claras en la cabeza, no siento ese impulso interior para continuar, o para empezar. El único remedio es obligarme, obligarme a sentarme y teclear, a ver la película entera y luchar contra un cansancio que parece autoinducido, aunque a veces se me hace también muy duro sacar adelante esa obligación impuesta por mi mismo.
En este rato de indecisión, volví a merodear por los bites de este viejo ordenador, ahora relegado a un cuarto vacío de una casa fría y vacía en un pueblo que cada vez se me antoja más pequeño y aburrido, y encontré fotos de años pasados, iluminadas por sonrisas y siluetas de etapas más optimistas de mi vida, quizá más soñadoras o distantes de este mundo real en el que pienso y pienso día a día.
No se. Me repito esas palabras una y otra vez. No se. Quizá sopeso mucho las cosas, pero tengo la sensación de que hasta ahora no las sopesaba a penas. Quizá sea necesario un poco más de decisión, de “no pensar” otra vez, quizá no. No se. Me da la sensación de que esa es la única manera de salir, de cambiar de desconectar, olvidarme de todos mis pensamientos presentes y dejar que otros pensamientos llenen mi cabeza y me hagan escapar de la realidad aunque sea sólo unos instantes.
No hago si no construir historias, mundos ficticios, pensamientos de blanco sobre negro, para intentar soñar y levar anclas dejando la realidad atrás, algunos acaban en este blog, otros, los más personales, los menos ficticios, siguen rodando en mi cabeza sin atreverse a salir por los dedos o por la boca. Historias que me parecen más un reflejo de mi vida actual, de la realidad, que fantasías para volar lejos. Ni siquiera las fantasías de otros, las que veo y leo, consiguen hacerme volar para siempre, funcionan un momento, pero el sueño se desvanece poco después, devolviéndome de vuelta a esta absurda realidad, e incluso a veces no son lo suficientemente fuertes como para envolverme en una nube en la que construir castillos y reinos imposibles.
Siento que debo salir, y construir esos sueños con experiencias, con anécdotas de un día a día en movimiento, como hacia antes. Y sin embargo, me asomo, miro a lo que voy a encontrarme, a aquello que antes no veía o desconocía, y no paro de preguntarme ¿Merece la pena? ¿Merece la pena sacrificarse, luchar, moverse, vivir, en este mundo tan maltrecho? Es difícil contestar a esa pregunta cuando la sociedad, la gene que te rodea, el mundo en general, se mueve, en una dirección totalmente diferente a la que sientes, cuando los actos globales persiguen fines totalmente diferentes a los tuyos y no parece quedar espacio para otras opciones. Cuando no encuentra uno un reflejo en sus gustos, sus ambiciones, sus metas, entonces se pregunta ¿Merece la pena, merece la pena salir, y comenzar a caminar, abriendo camino en la espesura, trazando sendas nuevas, desafiando las autopistas y los caminos cuadriculados? ¿Qué otra opción queda, esconderse –imposible- o quizás, saltar?
En este rato de indecisión, volví a merodear por los bites de este viejo ordenador, ahora relegado a un cuarto vacío de una casa fría y vacía en un pueblo que cada vez se me antoja más pequeño y aburrido, y encontré fotos de años pasados, iluminadas por sonrisas y siluetas de etapas más optimistas de mi vida, quizá más soñadoras o distantes de este mundo real en el que pienso y pienso día a día.
No se. Me repito esas palabras una y otra vez. No se. Quizá sopeso mucho las cosas, pero tengo la sensación de que hasta ahora no las sopesaba a penas. Quizá sea necesario un poco más de decisión, de “no pensar” otra vez, quizá no. No se. Me da la sensación de que esa es la única manera de salir, de cambiar de desconectar, olvidarme de todos mis pensamientos presentes y dejar que otros pensamientos llenen mi cabeza y me hagan escapar de la realidad aunque sea sólo unos instantes.
No hago si no construir historias, mundos ficticios, pensamientos de blanco sobre negro, para intentar soñar y levar anclas dejando la realidad atrás, algunos acaban en este blog, otros, los más personales, los menos ficticios, siguen rodando en mi cabeza sin atreverse a salir por los dedos o por la boca. Historias que me parecen más un reflejo de mi vida actual, de la realidad, que fantasías para volar lejos. Ni siquiera las fantasías de otros, las que veo y leo, consiguen hacerme volar para siempre, funcionan un momento, pero el sueño se desvanece poco después, devolviéndome de vuelta a esta absurda realidad, e incluso a veces no son lo suficientemente fuertes como para envolverme en una nube en la que construir castillos y reinos imposibles.
Siento que debo salir, y construir esos sueños con experiencias, con anécdotas de un día a día en movimiento, como hacia antes. Y sin embargo, me asomo, miro a lo que voy a encontrarme, a aquello que antes no veía o desconocía, y no paro de preguntarme ¿Merece la pena? ¿Merece la pena sacrificarse, luchar, moverse, vivir, en este mundo tan maltrecho? Es difícil contestar a esa pregunta cuando la sociedad, la gene que te rodea, el mundo en general, se mueve, en una dirección totalmente diferente a la que sientes, cuando los actos globales persiguen fines totalmente diferentes a los tuyos y no parece quedar espacio para otras opciones. Cuando no encuentra uno un reflejo en sus gustos, sus ambiciones, sus metas, entonces se pregunta ¿Merece la pena, merece la pena salir, y comenzar a caminar, abriendo camino en la espesura, trazando sendas nuevas, desafiando las autopistas y los caminos cuadriculados? ¿Qué otra opción queda, esconderse –imposible- o quizás, saltar?
martes, 8 de abril de 2008
Chapuzas a domicilio
Todo comenzó la tarde de ayer. Llovía a mares, era esa agua tan esperada que por fín nos llega con abril. Una llamada perdida en el movil me despertó de mi desconexión diaria de la realidad, después de parar el tocadiscos, donde la banda sonora de las Aventuras del Barón Munchausen nutría mis sueños, me quedé mirando pensativo por la ventana, mientras el agua golpeaba los cristales y yo cogía perezoso el movil para ver quién había osado interrumpir mi siesta.
El mismo de siempre. Por lo menos no era ningún mensaje de publiciad telefónica.
Descendí a los infiernos, donde esta máquina que me abre puertas virtuales zumba todo el día y leí un curioso email sobre ir comprar ¿"estores"? para una ventana. Qué narices sería eso. Viniendo de una persona que, a las 3 y pico de la madrugada, con los ojos rojos medio viendo la peli de miedo de turno, en silencio y tensión total te dice "Vamos a cambiar la ventana", me esperaba cualquer cosa.
Aquella vez contesté "¿Ahora?" para cachondeo de mi compañero de pelis de miedo y también mío. Esta vez la cosa se quedó en un "¿Perdón?" y es que mi incultura sobre bricolaje doméstico es general. O sí, me las puedo apañar para hacer chapuzas -la mayoría de las veces en el sentido literal del término- siempre y cuando no corran prisa -la velocidad en el trabajo no es una de mis virtudes-; lo que si puedo asegurar es que, de momento, ninguna de mis "chapuzas" se ha venido abajo. De todos modos, lo del bricolage no va conmingo, nunca seguí Bricomanía o Un Chapuzas en Casa, ni me pierdo en secciones llenas de mil y una herramientas extrañas en macrocentros comerciales para el fan acérrimo del clavo y la chapa ocumen.
Los stores -las castellanizaciones de palabras inglesas me desconciertan cada vez más- resultaron ser esas "cosas" cruce entre persianas y cortinas que todo el mundo pone ahora en lashabitaciones de su casa para que no entre la luz del sol por la ventana o para que el vecino de enfrente no se entere de lo que uno hace en su preciada intimidad.
A mi esos artefactos me dan la sensación de casa prefabricada, no tengo ninguno y nunca se me había ocurrido colocar semejante chisme. Hasta ayer. Sigo sin tener ninguno, pero cierta persona tiene ya un par de ellos colgando de la fachada de su casa.
Ojalá nos hubiesen filmado en video. Dos tiarrones del norte agarrados de la cintura, para no esmorrarse ventana abajo y manchar el patio a la vecina del primero con sangre y sesos como en una peli gore. Colocar un store -no se porqué se llaman así, si alguien lo sabe que deje su esclarecedor comentario- no tienen mucha ciencia: un par de tacos, un par de torinillos y listo, a tirar de la cuerdita. Pero, ¿Y si tiene usted que colocarlo por fuera de la ventana? Ahí la cosa cambia. Intentaré dejar aquí unas instrucciones para futuros palurdos que lo quieran intentar. Partimos del hecho obio de que no tenemos ni andamio exterior ni arneses ni nada que nos permita trabajar cómodamente desde casa, ni tampoco fundas, guates, ni demás equipo televisivo de bricolage. Somos un par de chalados del montón en zapatillas y chandal de estar por casa, con un taladro un destornillador.
Bien.
1. Comenzamos por abrir bien la ventana. Una vez realizada esta básica operación, estiramos el cuello para ver bien la pared encima del marco y comprobamos si tenemos los brazos lo suficientemente largos para llegar allí arriba y hacer unos agujeros. Téngase en nota que hay elementos más bracilargos que otros.
2. El siguiente paso es hacer en la pared las marcas exactas donde van a ir los agujeros. Como caminar hasta la caja de la herramienta y cojer la cinta métrica es muy costoso, lo mejor, para ser totalmente exactos, es coger el store en cuestión, colocar en los extremos los dos soportes que han de ser clavados, pegarlos con celo al tubo del estore -esto es esencial si no queremos ir a pedir a la vecina que por favor nos devuelva dos piezas de plástico que se han caido a su patio cuando...- y marcar con un lapiz el sitio de cada agujero. Pongan especial antención en poner el store bien recto, porque si no luego el asunto no funciona y el store se va de viaje en caída libre hasta el patio de la vecina acarreando los consiguientes problemas.
3. Una vez realizadas las marquitas, el de los brazos más largos agarra el taladro y empiza a dejar la pared del edificio como un queso suizo. Si ninguno de los elementos tiene la suficiente longitud de miembros superiores o la suficiente flexibilidad, entonces deberá subirse al alfeizar para taladrar mejor mientras su compañero de faena le coge por la cintura para evitar que se peque el hostiazo padre contra el patio de la vecina.
4. Una vez acabada la ardua tarea del taladro, procederemos a colocar los soportes con taco y tornillos. Asegúrense de tomar las mismas precauciones descritas en el paso 3 si fuesen necesarias.
5. Ya sólo nos resta colocar el store entre los soportes. Si lo hemos hecho bien, el tubo quedará aguandado sólidamente entre los soportes. Para comprobarlo, tiren con fuerza de él hacia abajo (pero sin hacer el tarzán) Si el store no se mueve, bingo, ya tiene usted store para los siglos de los siglos; si el store se va a tomar por saco, deberá usted revisar los pasos anteriores una vez haya negociado con la vecina del primero la recuperación del preciado store.
El mismo de siempre. Por lo menos no era ningún mensaje de publiciad telefónica.
Descendí a los infiernos, donde esta máquina que me abre puertas virtuales zumba todo el día y leí un curioso email sobre ir comprar ¿"estores"? para una ventana. Qué narices sería eso. Viniendo de una persona que, a las 3 y pico de la madrugada, con los ojos rojos medio viendo la peli de miedo de turno, en silencio y tensión total te dice "Vamos a cambiar la ventana", me esperaba cualquer cosa.
Aquella vez contesté "¿Ahora?" para cachondeo de mi compañero de pelis de miedo y también mío. Esta vez la cosa se quedó en un "¿Perdón?" y es que mi incultura sobre bricolaje doméstico es general. O sí, me las puedo apañar para hacer chapuzas -la mayoría de las veces en el sentido literal del término- siempre y cuando no corran prisa -la velocidad en el trabajo no es una de mis virtudes-; lo que si puedo asegurar es que, de momento, ninguna de mis "chapuzas" se ha venido abajo. De todos modos, lo del bricolage no va conmingo, nunca seguí Bricomanía o Un Chapuzas en Casa, ni me pierdo en secciones llenas de mil y una herramientas extrañas en macrocentros comerciales para el fan acérrimo del clavo y la chapa ocumen.
Los stores -las castellanizaciones de palabras inglesas me desconciertan cada vez más- resultaron ser esas "cosas" cruce entre persianas y cortinas que todo el mundo pone ahora en lashabitaciones de su casa para que no entre la luz del sol por la ventana o para que el vecino de enfrente no se entere de lo que uno hace en su preciada intimidad.
A mi esos artefactos me dan la sensación de casa prefabricada, no tengo ninguno y nunca se me había ocurrido colocar semejante chisme. Hasta ayer. Sigo sin tener ninguno, pero cierta persona tiene ya un par de ellos colgando de la fachada de su casa.
Ojalá nos hubiesen filmado en video. Dos tiarrones del norte agarrados de la cintura, para no esmorrarse ventana abajo y manchar el patio a la vecina del primero con sangre y sesos como en una peli gore. Colocar un store -no se porqué se llaman así, si alguien lo sabe que deje su esclarecedor comentario- no tienen mucha ciencia: un par de tacos, un par de torinillos y listo, a tirar de la cuerdita. Pero, ¿Y si tiene usted que colocarlo por fuera de la ventana? Ahí la cosa cambia. Intentaré dejar aquí unas instrucciones para futuros palurdos que lo quieran intentar. Partimos del hecho obio de que no tenemos ni andamio exterior ni arneses ni nada que nos permita trabajar cómodamente desde casa, ni tampoco fundas, guates, ni demás equipo televisivo de bricolage. Somos un par de chalados del montón en zapatillas y chandal de estar por casa, con un taladro un destornillador.
Bien.
1. Comenzamos por abrir bien la ventana. Una vez realizada esta básica operación, estiramos el cuello para ver bien la pared encima del marco y comprobamos si tenemos los brazos lo suficientemente largos para llegar allí arriba y hacer unos agujeros. Téngase en nota que hay elementos más bracilargos que otros.
2. El siguiente paso es hacer en la pared las marcas exactas donde van a ir los agujeros. Como caminar hasta la caja de la herramienta y cojer la cinta métrica es muy costoso, lo mejor, para ser totalmente exactos, es coger el store en cuestión, colocar en los extremos los dos soportes que han de ser clavados, pegarlos con celo al tubo del estore -esto es esencial si no queremos ir a pedir a la vecina que por favor nos devuelva dos piezas de plástico que se han caido a su patio cuando...- y marcar con un lapiz el sitio de cada agujero. Pongan especial antención en poner el store bien recto, porque si no luego el asunto no funciona y el store se va de viaje en caída libre hasta el patio de la vecina acarreando los consiguientes problemas.
3. Una vez realizadas las marquitas, el de los brazos más largos agarra el taladro y empiza a dejar la pared del edificio como un queso suizo. Si ninguno de los elementos tiene la suficiente longitud de miembros superiores o la suficiente flexibilidad, entonces deberá subirse al alfeizar para taladrar mejor mientras su compañero de faena le coge por la cintura para evitar que se peque el hostiazo padre contra el patio de la vecina.
4. Una vez acabada la ardua tarea del taladro, procederemos a colocar los soportes con taco y tornillos. Asegúrense de tomar las mismas precauciones descritas en el paso 3 si fuesen necesarias.
5. Ya sólo nos resta colocar el store entre los soportes. Si lo hemos hecho bien, el tubo quedará aguandado sólidamente entre los soportes. Para comprobarlo, tiren con fuerza de él hacia abajo (pero sin hacer el tarzán) Si el store no se mueve, bingo, ya tiene usted store para los siglos de los siglos; si el store se va a tomar por saco, deberá usted revisar los pasos anteriores una vez haya negociado con la vecina del primero la recuperación del preciado store.
ADVIRTENCIA
Asegúrese de no tener miedo a las alturas.
Es recomendable medir cerca de dos metros de altura.
Necesario cursillo de manejo de taladro.
Recomendable fregona y cubo para recoger desperdicios en caso de desgracia.
Si no tiene cursillo para manejo de taladro, es recomendable parche y desinfectante para el ojo perdido.
Para más información, pongase en contacto con Hermanos Tuerto y Tullido S.L.
Asegúrese de no tener miedo a las alturas.
Es recomendable medir cerca de dos metros de altura.
Necesario cursillo de manejo de taladro.
Recomendable fregona y cubo para recoger desperdicios en caso de desgracia.
Si no tiene cursillo para manejo de taladro, es recomendable parche y desinfectante para el ojo perdido.
Para más información, pongase en contacto con Hermanos Tuerto y Tullido S.L.
martes, 1 de abril de 2008
Graceland (1986) - Paul Simon
En parte por el paso del tiempo, en parte porque las emisorias de radio y demás medios de comunicación ya no ponen éxitos pasados, o los ponen orientados a ese público ya adulto que los descubrió en su juventud, trabajos como este Graceland de Paul Simon, que en su día marcó un antes y un después, pasan hoy desapercibidos en las estanterías de tiendas de discos. Recuerdo que mi amigo Luis, de la desparecida Discos Liverpool me decía. "Sí, es muy bueno, a mi también me encanta, pero sólo vendo un Graceland a año, y con suerte". La gente ha perdido su cultura musical.
Así que aquí estoy yo, compitiendo con los Mass Media para volver a sacar a flote música de un tiempo en que todavía era posible que la calidad se colase entre las rendijas que dejaban tras de sí los esperpentos televisivos.
En Graceland (1986) Paul Simon (mitad de los míticos Simon & Garfunkel) nos redescubrió la música africana. Enamorado de los rítmos que descubrió en discos llegados desde este continente olvidado, viajó a Johannesburgo y empezó a grabar canciones con músicos locales, mezclando los ritmos folk, rock y country de la música de su música con los ritmos de estos músicos africanos. La mezcla que surgió rompió fronteras y giró la cabeza de un montón de ejecutivos de casas discográficas y distribuidoras hacia África. Creo -que me corrijan si me equivoco- que fue el punto de partida para todo el boom de música étnica que ha invadido nuestros oídos occidentales desde entonces.
Hoy parece que la fiebre por la música étnica ya ha pasado. Recuerdo cuando sonaba Khaled en todos los pubs y discotecas, parece que fue ayer, pero la verdad es que de eso hace ya 10 u 11 años. Se ve que me hago viejo. Por suerte la música no envejece, y este disco en el que Paul Simon aparece envuelto en ritmos pegadizos, letras inteligentes, acompañado por músicos como Ladysmith Black Mamabazo, Stimela, Linda Ronstadt o los Everly Brothers, nunca se hará viejo. Puede que no se le escuche últimamente, pero seguirá ahí vivo, esperando a que alguien lo coja en la estantería de una tienda y lo escuche una y otra vez, una y otra vez, como hago yo sin darme cuenta muy de vez en cuando. *****
Videoclips: The Boy In The Bubble - You can call me Al
lunes, 31 de marzo de 2008
Cambio de hora
"... y recuerden que hoy adelantamos la hora, esta madrugada a las 2 serán las tres. Que pasen muy buena noche."
Mario apagó el televisor y se dejó escurrir en el sillón. Estaba molido. Muerto. Menuda semana. Otra más así y tendrían que llevarle al hospital. El único remedio que conocía para olvidarse de las penas laborales de la semana, era, engañar al cansacion con unas cuantas horas de marcha el sábado por la noche. Lentamente se levantó y empezó a caminar hacia el cuarto de baño. Hoy estaba aún más harto de su trabajo de jefes insoportables, de clientes insatisfechos, de una jornada laboral de 10 horas o más, y encima, hoy la noche era más corta. ¡Qué bobada! Nunca había entendido eso de cambiar la hora. ¿Ahorro de energía? ¡Pero si la mitad de la población baja las persinas y da la luz aunque haga un sol radiante! ¡Si todo el mundo pone el labaplatos, la labadora, la vitrocerámica, enciende el secador de pelo y le sube el volumen a la tele, todo al mismo tiempo!
¡Ahorro de energía! Ganas de fastidiar más bien.
Al cabo de un rato despertó de su enfado interno y empezó a levantarse lentamente.Se duchó y se afeitó perezosamente. Se vistió. Estaba atándose los zapatos cuando sonó el portero automático. Miró el reloj de pulsera. 23:15. "Me dan ganas de adelantarlo ya, va, luego..." pensó para si mismo. En el visor del telefonillo Julio esperaba impaciente con las manos en los bolsillos. No se molestó en contestarle. "Hace frío" Cogió su abrigo negro de paño y salió de casa dejando tras de sí la luz del baño encendida y el televisor mudo con algún presentador estridente danzando por un plato lleno de gente rara con mente de televisor panorámico en busca de sus 5 minutos de absurda gloria.
Llamó al ascensor. Estaba entrando en él, cuando la hija de los del 3º C se coló como un huracan, haciéndole tambalearse.
-Lo siento.
La miró de arriba abajo. No sabía si él pillaría algo esa noche. Pero ella seguro que sí. ¡Y sólo tenía 16! No recordaba que cuando él era un adolescente lleno de acné las chicas se vistiesen así. Durante unos instantes la envidió, y también a su novio, o a los chicos que saliesen en su grupo. "Vampiresa -pensó- ¿Qué vas ha hacer esta noche?"
La puerta del ascensor volvió a abrirse y la chica del 3º C voló hacia la noche. Mario salió del portal mirando a ambos lados intentando localizar al ángel de la muerte que le había acompañado en el trayecto de descenso a ese infierno que podían ser las calles de la gran ciudad. La noche se la había llevado ya.
-Sigo diciendo que las visten de putas.
Mario sonrió a su amigo.
Caminaro rapidamente hasta la parada del bus urbano. Hacía frío para ser finales de Marzo.
-Bueno. ¿Y que tal la semana?
Mario devolvió una mirada asesina a su amgio. Julio rió y le dió una palmada en la espalda.
-Vamos, ahí viene el número 2. Verás como en la fiesta de Jose se te olvidas de todo el mal humor de la semana. Creo que ha invitado a no se que ejecutivas danesas de su curro...
Se sentaron en los primeros asientos del bus. Al fondo una tropa de universitarios y casi-universitarios reía y bromeaba. Mario les miró de reojo.
-A veces creo que me gustaría perderme por ahí con ellos. Hecho de menos lo de los pubs y el ruido... ¿No nos hemos vuelto demasiado carrozas con fiestas privadas en casa y luego el tradicional fin de fiesta en el Crazy Floor?
-A cada edad lo suyo- contestó Julio- Tienes 32 tío, eso ya pasó.
-En mi clase, en la facultad había un tío con treintaitantos y no veas como se lo montaba.
-Hombre excepciones siempre hay. Piensa en todas las cosas que no podías hacer cuando tenías 20...
Bajaron 15 minutos después, el autobus se marchó avenida adelante llevándose todas las risas infantiles con él. Portal 33, 2º piso, puerta 1. Parecía un chiste. Sólo Jose podía haber acabado viviendo allí. Era un edificio viejísimo. Ni siquiera tenía portero automático, sólo una colección de timbres antediluvianos que parecían dispuestos a dejar al visitante con los pelos de punta. Llamaron con insistencia.
-¡Ahora mismo baja mi mayordomo a abriros camballeros!
Miraron hacia arriba. Jose con una copa en la mano y una chispeante camisa hawayana brindaba al aire de la noche.
-¿A quién debo anunciar?- Marcos, vestido de punta en blanco, pajarita incluida, apareció al poco en la puerta del portal.
- A las Hermanas Pajarito- Dijo Julio riendo.
Marcos subía la escalera con elegancia de marqués de segunda.
- Señoras y señores, las hermanas Pajarito. Gertrudis y...
- Gwendolyn -dijo Julio.
- Déjalo.- Mario se quitaba el abrigo y echaba un vistazo rápido al piso. Había un montón de gente. A más de la mitad no les conocía. Y probablemente no llegara siquiera a decirles hola a muchos de ellos, y los que le fueran presentados serían otra vez otra vez extraños cuando el domingo amaneciese con resaca...
- ¡Hermosas damiselas! -Jose apareció con dos copas una en cada mano- Venid, venid, os persentaré a dos gemelas que dicen que son lesbianas.
La fiesta transcurrió como todas las fiestas. Mario se dejó llevar por la música y el alcohol y la charla insulsa de siempre. Rió, grito, insulto a su jefe un millón de veces, se hacercó otro millón de veces más a las gemelas lesbianas y vailo Yummy Yummy Yummy de Ohio Express con Jose una y otra vez hasta que alguien quitó el disco y lo lanzó por la ventana. El martini con vodka se le empezaba a subir a la cabeza, camino del baño, tropezó con las gemelas en el pasillo. Empezaba a pensar que sí eran lesbianas pero no gemelas... toda la noche juntas. Julio salió del baño con una cerveza en la mano gritando.
-¡Esperad, esperad! Hola tio.
Mario, sonriente le miro mientras marchaba dando tumbos por el pasillo y se encerro en el baño. Se miró en el espejo. Parecía un muerto viviente. Se aclaró la cara con agua fría. De repente le dio un mareo. Todo daba vueltas.... martini con vodka ¿sólo?... Jose.... Gemelas.... Hola tío.... Lo siento... Yummy Yummy Yummy.... A las 2 serán las 3... Chewy Chewy.... Gwendolyn, Gwendolyn y Cecilly... A las dos serán las tres.... ¡Soul Finger!... hermanas pajarito.... a las dos serán las 3, a las II serán las III, alasdoseránlastres....
Despertó de repente. ¿Acababa de darse un golpe? Afirmativo. Contra el lababo. Miró a su alrededor. Estaba sentado en la taza del váter, le dolía la cabeza horrores, lo veía todo un poco borrorso. Por lo menos tenía los pantalones subidos. Se levantó agarrándose de toallero y agarró con la mano su copa hasta que se dió cuenta de que era la escobilla del váter. "Menudo caballero andante estás hecho". Se lavó las manos y se dispuso a salir del baño. Quedó quieto con la mano en el pomo. No se oía música, risas, gritos. Nada. Sacudió la cabeza y salió fuera. El piso estaba en penumbras. Parecía muerto. "¿Cuanto tiempo llevo ahí dentro" se dijo a sí mismo. Avanzó hasta el salón. En un sillón había un tipo gordo durmiendo la mona delante de un televisor con la pantalla en niebla. No le recordaba de la fiesta, quién sabe.
¿Qué hora era ya? Miró su reloj de pulsera. ¡Las 2 en punto! Llevaba en el baño... bueno, no sabía a que hora había entrado... daba lo mismo. Las 2. Miró de nuevo su reloj... la dos, osea las tres. Un momento. Giñó ambos ojos a la vez. Se hacercó a la lámpara que había en una esquina del salón, la encendió y miró el rejol. Seguía borracho, no había duda. 1, 3, 2, 4, 5, 6, la esfera del reloj no seguía un orden muy matemático que se dijese. Sacó la cornona para adelantar la hora... no podía ser ¡Las 13! ¡Coronando la esfera ahora había un 13! Empezaba a marearse otra vez. Se apoyó contra la pared al principio del pasillo. ¡¡Plum!! Risas. Risas de mujer. Venían de una de las habitaciones. La segunda puerta a la derecha se abrió Y Julio salío riendo acompañado de las gemelas, que ahora eran... ¡Trillizas! Mario tuvo que agarrase fuerte al muro mietras con la otra mano se apretaba en la sien.
-¡Hola tío, menuda cara que tienes! ¿Ya no aguantamos nada eh, Vejestorio? Jajaja- Rio Julio rodeado por tres rubias de ojos verdes.
-Oye... Dónde ¿Dónde está todo el mundo?
-¡Y yo que sé! ¿Has mirado debajo de las colchas? Ja ja ja
-Yo... creo que me he dado un golpe...
-Pobre- Dijo la tercera gemela mientras le acariciaba la barbilla.
-Chicas, a la disco. La necrofilia para más tarde.
Julio y las gemelas-que-eran-tres abandonaron el piso entre risas. Cansado y aturdido, Mario se miró en el espejo del recibidor. Sí, parecía un muerto.
-Menuda la hemos hecho hoy ¿eh? -le dijo a su propio reflejo- ¡Los dos mosqueteros, los dos moqueteros-zombies, los dos...! En una esquina del espejo, al fondo, había un tercer Mario con cara de zombie. Se sintió fatal, se mareó. Vomitó en el paraguero de Jose y empezó a reirse como un tonto tirado en el suelo.
Despues de lavarse la cara con agua fría ya estaba mejor. Se puso el abrigo y salió del piso. Al cerrar la puerta se quedó pensativo en el descanso de la escalera. No podía ser. No. TERCERO. Lo ponía con todas las letras. TERCERO. Miró de nuevo su reloj, Las tres y media. Pero el 3 estaba donde antes estaba el 2 y el 2 estaba donde... Bajó corriendo la escalera, TERCERO. También ponía TERCERERO. Siguió bajando. TERCERO, TERCERO. ¿Es que en este edifcio no había Segundos? Tropezo y cayo rodando escalera abajo, cuando recobró el conocimiento se entoró en el suelo ante la puerta del portal. Se levantó. No tenía nada roto. Miró hacia la escalera, algo le decía que subiese a comprobar de nuevo el número de cada piso. No, mejor no.
Salió a la calle. Estaba desierta, sólo un coche pasaba veloz de vez en cuando. Miró la hora otra vez las tres y media, pero las tres y media que eran las dos que... Se dió media vuelta. 22. El portal era ahora el ¡22!
Mario apagó el televisor y se dejó escurrir en el sillón. Estaba molido. Muerto. Menuda semana. Otra más así y tendrían que llevarle al hospital. El único remedio que conocía para olvidarse de las penas laborales de la semana, era, engañar al cansacion con unas cuantas horas de marcha el sábado por la noche. Lentamente se levantó y empezó a caminar hacia el cuarto de baño. Hoy estaba aún más harto de su trabajo de jefes insoportables, de clientes insatisfechos, de una jornada laboral de 10 horas o más, y encima, hoy la noche era más corta. ¡Qué bobada! Nunca había entendido eso de cambiar la hora. ¿Ahorro de energía? ¡Pero si la mitad de la población baja las persinas y da la luz aunque haga un sol radiante! ¡Si todo el mundo pone el labaplatos, la labadora, la vitrocerámica, enciende el secador de pelo y le sube el volumen a la tele, todo al mismo tiempo!
¡Ahorro de energía! Ganas de fastidiar más bien.
Al cabo de un rato despertó de su enfado interno y empezó a levantarse lentamente.Se duchó y se afeitó perezosamente. Se vistió. Estaba atándose los zapatos cuando sonó el portero automático. Miró el reloj de pulsera. 23:15. "Me dan ganas de adelantarlo ya, va, luego..." pensó para si mismo. En el visor del telefonillo Julio esperaba impaciente con las manos en los bolsillos. No se molestó en contestarle. "Hace frío" Cogió su abrigo negro de paño y salió de casa dejando tras de sí la luz del baño encendida y el televisor mudo con algún presentador estridente danzando por un plato lleno de gente rara con mente de televisor panorámico en busca de sus 5 minutos de absurda gloria.
Llamó al ascensor. Estaba entrando en él, cuando la hija de los del 3º C se coló como un huracan, haciéndole tambalearse.
-Lo siento.
La miró de arriba abajo. No sabía si él pillaría algo esa noche. Pero ella seguro que sí. ¡Y sólo tenía 16! No recordaba que cuando él era un adolescente lleno de acné las chicas se vistiesen así. Durante unos instantes la envidió, y también a su novio, o a los chicos que saliesen en su grupo. "Vampiresa -pensó- ¿Qué vas ha hacer esta noche?"
La puerta del ascensor volvió a abrirse y la chica del 3º C voló hacia la noche. Mario salió del portal mirando a ambos lados intentando localizar al ángel de la muerte que le había acompañado en el trayecto de descenso a ese infierno que podían ser las calles de la gran ciudad. La noche se la había llevado ya.
-Sigo diciendo que las visten de putas.
Mario sonrió a su amigo.
Caminaro rapidamente hasta la parada del bus urbano. Hacía frío para ser finales de Marzo.
-Bueno. ¿Y que tal la semana?
Mario devolvió una mirada asesina a su amgio. Julio rió y le dió una palmada en la espalda.
-Vamos, ahí viene el número 2. Verás como en la fiesta de Jose se te olvidas de todo el mal humor de la semana. Creo que ha invitado a no se que ejecutivas danesas de su curro...
Se sentaron en los primeros asientos del bus. Al fondo una tropa de universitarios y casi-universitarios reía y bromeaba. Mario les miró de reojo.
-A veces creo que me gustaría perderme por ahí con ellos. Hecho de menos lo de los pubs y el ruido... ¿No nos hemos vuelto demasiado carrozas con fiestas privadas en casa y luego el tradicional fin de fiesta en el Crazy Floor?
-A cada edad lo suyo- contestó Julio- Tienes 32 tío, eso ya pasó.
-En mi clase, en la facultad había un tío con treintaitantos y no veas como se lo montaba.
-Hombre excepciones siempre hay. Piensa en todas las cosas que no podías hacer cuando tenías 20...
Bajaron 15 minutos después, el autobus se marchó avenida adelante llevándose todas las risas infantiles con él. Portal 33, 2º piso, puerta 1. Parecía un chiste. Sólo Jose podía haber acabado viviendo allí. Era un edificio viejísimo. Ni siquiera tenía portero automático, sólo una colección de timbres antediluvianos que parecían dispuestos a dejar al visitante con los pelos de punta. Llamaron con insistencia.
-¡Ahora mismo baja mi mayordomo a abriros camballeros!
Miraron hacia arriba. Jose con una copa en la mano y una chispeante camisa hawayana brindaba al aire de la noche.
-¿A quién debo anunciar?- Marcos, vestido de punta en blanco, pajarita incluida, apareció al poco en la puerta del portal.
- A las Hermanas Pajarito- Dijo Julio riendo.
Marcos subía la escalera con elegancia de marqués de segunda.
- Señoras y señores, las hermanas Pajarito. Gertrudis y...
- Gwendolyn -dijo Julio.
- Déjalo.- Mario se quitaba el abrigo y echaba un vistazo rápido al piso. Había un montón de gente. A más de la mitad no les conocía. Y probablemente no llegara siquiera a decirles hola a muchos de ellos, y los que le fueran presentados serían otra vez otra vez extraños cuando el domingo amaneciese con resaca...
- ¡Hermosas damiselas! -Jose apareció con dos copas una en cada mano- Venid, venid, os persentaré a dos gemelas que dicen que son lesbianas.
La fiesta transcurrió como todas las fiestas. Mario se dejó llevar por la música y el alcohol y la charla insulsa de siempre. Rió, grito, insulto a su jefe un millón de veces, se hacercó otro millón de veces más a las gemelas lesbianas y vailo Yummy Yummy Yummy de Ohio Express con Jose una y otra vez hasta que alguien quitó el disco y lo lanzó por la ventana. El martini con vodka se le empezaba a subir a la cabeza, camino del baño, tropezó con las gemelas en el pasillo. Empezaba a pensar que sí eran lesbianas pero no gemelas... toda la noche juntas. Julio salió del baño con una cerveza en la mano gritando.
-¡Esperad, esperad! Hola tio.
Mario, sonriente le miro mientras marchaba dando tumbos por el pasillo y se encerro en el baño. Se miró en el espejo. Parecía un muerto viviente. Se aclaró la cara con agua fría. De repente le dio un mareo. Todo daba vueltas.... martini con vodka ¿sólo?... Jose.... Gemelas.... Hola tío.... Lo siento... Yummy Yummy Yummy.... A las 2 serán las 3... Chewy Chewy.... Gwendolyn, Gwendolyn y Cecilly... A las dos serán las tres.... ¡Soul Finger!... hermanas pajarito.... a las dos serán las 3, a las II serán las III, alasdoseránlastres....
Despertó de repente. ¿Acababa de darse un golpe? Afirmativo. Contra el lababo. Miró a su alrededor. Estaba sentado en la taza del váter, le dolía la cabeza horrores, lo veía todo un poco borrorso. Por lo menos tenía los pantalones subidos. Se levantó agarrándose de toallero y agarró con la mano su copa hasta que se dió cuenta de que era la escobilla del váter. "Menudo caballero andante estás hecho". Se lavó las manos y se dispuso a salir del baño. Quedó quieto con la mano en el pomo. No se oía música, risas, gritos. Nada. Sacudió la cabeza y salió fuera. El piso estaba en penumbras. Parecía muerto. "¿Cuanto tiempo llevo ahí dentro" se dijo a sí mismo. Avanzó hasta el salón. En un sillón había un tipo gordo durmiendo la mona delante de un televisor con la pantalla en niebla. No le recordaba de la fiesta, quién sabe.
¿Qué hora era ya? Miró su reloj de pulsera. ¡Las 2 en punto! Llevaba en el baño... bueno, no sabía a que hora había entrado... daba lo mismo. Las 2. Miró de nuevo su reloj... la dos, osea las tres. Un momento. Giñó ambos ojos a la vez. Se hacercó a la lámpara que había en una esquina del salón, la encendió y miró el rejol. Seguía borracho, no había duda. 1, 3, 2, 4, 5, 6, la esfera del reloj no seguía un orden muy matemático que se dijese. Sacó la cornona para adelantar la hora... no podía ser ¡Las 13! ¡Coronando la esfera ahora había un 13! Empezaba a marearse otra vez. Se apoyó contra la pared al principio del pasillo. ¡¡Plum!! Risas. Risas de mujer. Venían de una de las habitaciones. La segunda puerta a la derecha se abrió Y Julio salío riendo acompañado de las gemelas, que ahora eran... ¡Trillizas! Mario tuvo que agarrase fuerte al muro mietras con la otra mano se apretaba en la sien.
-¡Hola tío, menuda cara que tienes! ¿Ya no aguantamos nada eh, Vejestorio? Jajaja- Rio Julio rodeado por tres rubias de ojos verdes.
-Oye... Dónde ¿Dónde está todo el mundo?
-¡Y yo que sé! ¿Has mirado debajo de las colchas? Ja ja ja
-Yo... creo que me he dado un golpe...
-Pobre- Dijo la tercera gemela mientras le acariciaba la barbilla.
-Chicas, a la disco. La necrofilia para más tarde.
Julio y las gemelas-que-eran-tres abandonaron el piso entre risas. Cansado y aturdido, Mario se miró en el espejo del recibidor. Sí, parecía un muerto.
-Menuda la hemos hecho hoy ¿eh? -le dijo a su propio reflejo- ¡Los dos mosqueteros, los dos moqueteros-zombies, los dos...! En una esquina del espejo, al fondo, había un tercer Mario con cara de zombie. Se sintió fatal, se mareó. Vomitó en el paraguero de Jose y empezó a reirse como un tonto tirado en el suelo.
Despues de lavarse la cara con agua fría ya estaba mejor. Se puso el abrigo y salió del piso. Al cerrar la puerta se quedó pensativo en el descanso de la escalera. No podía ser. No. TERCERO. Lo ponía con todas las letras. TERCERO. Miró de nuevo su reloj, Las tres y media. Pero el 3 estaba donde antes estaba el 2 y el 2 estaba donde... Bajó corriendo la escalera, TERCERO. También ponía TERCERERO. Siguió bajando. TERCERO, TERCERO. ¿Es que en este edifcio no había Segundos? Tropezo y cayo rodando escalera abajo, cuando recobró el conocimiento se entoró en el suelo ante la puerta del portal. Se levantó. No tenía nada roto. Miró hacia la escalera, algo le decía que subiese a comprobar de nuevo el número de cada piso. No, mejor no.
Salió a la calle. Estaba desierta, sólo un coche pasaba veloz de vez en cuando. Miró la hora otra vez las tres y media, pero las tres y media que eran las dos que... Se dió media vuelta. 22. El portal era ahora el ¡22!
El cine de Terry Gilliam
Brazil, wherehearts were entertained in June, stood beneath an amber moon, and softly wishpered "someday soon"...Un día allá por 1996 vi una película titulada Brazil, gracias a un profesor de instituto que decidió llenarnos las horas tontas de "estudio" con buen cine. Recuerdo que me quedé como un bobo pegado con la nariz al televisor mientras el resto de la clase empezaba a bostezar y garabateaba en las mesas, incluso tuve que decirle al profesor, con cierta impaciencia ¿Mañana la acabamos de ver, verdad? temiendo que, ante la indiferencia general, al día siguiente ya no hubiese más Brazil. Y es que, supongo que este tipo de cine no es para todos los mortales. Hay que tener los ojos, la mente, el corazón muy abiertos, reconocer nuestros errores humanos, librarse de todos los prejucios que hemos adquirido según crecíamos, y estar dispuesto a soñar para que el mundo de Terry Gilliam entre para quedarse.
Lo que primero me atrapó de este peculiar personaje que desafía a productores y espectadores con su particular visión de la realidad, fue la estética de sus películas. Brazil era futurista, pero tambén una mirada a un pasado no muy lejano, era subrealista, grotesca, extraña, un sueño en imágenes que se tornaba pesadilla. Luego, cuando años más tarde conseguí ver de nuevo la película, me enamoré del argumento, de los personajes, y soñe con Sam Lowry mientras rompe con su rutina y pelea por conseguir a su amor. Cuanto más la veo más me gusta.
Y lo mismo me sucede con casi todas las películas de Terry Gilliam.
Sus películas son sueños, intentos de escapar a una realidad adversa, deshumanizada, creando otras realidades donde lo imposible es de pronto factible, donde esa linea que separa la realidad de los sueños se hace muy fina, casi imperceptible. Pero no son sueños de color de rosas, no. Gilliam nos muestras en sus películas los defectos de esta sociedad, sin darnos respuestas, solucciones a ellos, dejándolos en el aire, para que cada uno sueñe la mejor manera de cambiar la realidad.
Recientemente he vuelto a ver todas su películas (si dejamos a un lado las que hizo como integrante de los Monty Python, sólo son 9) y la verdad es que aún no se bien cómo describir el cine de este hombre. Me gustaría poder ponerme unas gafas especiales para poder ver el mundo como él lo ve. De momento, eso no es factible, así que lo mejor es sentarse delante del televisor y ver sus películas, sin prejuicios sin ideas preconcebidas sobre qué esperamos ver... o cómo lo esperamos ver.
Os dejo aquí una pequeña reseña personal de cada una de sus películas. No se si será de ayuda a alguien o si aclara o lía más las cosas, me ha costado lo suyo escribirlas. Lo mejor es que busquéis las películas y las veías vosotros mismos.
Filmografía como Director
La Bestia del Reino (Jabberwocky, 1977) Parodia de las historias de princesas y caballeros andantes que luchan contra dragones, con mucha ironía y humor negro. Es la película que más recuerda al cine de los Monty Python. Es, para mi gusto un poco floja -cinematográficamente
hablando, pero no deja de tener su encanto.Los Héroes del Tiempo (Time Bandits, 1981) Kevin es un niño que disfruta leyendo libros de historia. Un día unos extraños enanos salen de su armario y se lo llevan de viaje por diferentes épocas históricas para robar algo en cada una de ellas, acabando en la tierra de la fantasía luchando contra el mal supremo. Esta es una de mis favoritas. Una de esas películas para todos los públicos (para gente de 5 a 500 años, dice Michael Palin, co-guionista) que se disfrutan tanto de niño como de adulto. (Me encanta la crítica que hace a este mundo excesivamente atrapado en una cada vez más estúpida tecnologia...)
Brazil (1985) Nos muestra una sociedad futura, excesivamente burocratizada, donde todo está controlado por un ministerio central, y la gente se preocupa únicamente por cumplir su papel en la sociedad, preocupados únicamente de sí mismos, e indiferentes a todas las cosas anómalas, todos los problemas que les rodean en la realidad cotidiana. Es una de las mejores distopías que he visto o leído. Real y aterradora, grotesca, a la vez un canto a la liberta del ser humano. La película en la que la particular imaginería de Terry Gilliam alcanza su punto extremo, y, para mí al menos, una de las mejores películas que alguna vez se han hecho. No dejéis de buscar también la maravillosa banda sonora a cargo de Michael Kamen.
Las Aventuras del Baron Munchausen (The Adventures of Baron Munchausen, 1988) retoma el mítico personaje de los cuentos clásicos que viajaba por mundos imposibles montado en una bala de cañon. Bienvenidos al mundo de la fantasía, de los cuentos. Un flme que tenía olvidado y que he disfrutado como un crío al verlo de nuevo esta semana pasada, y es que es de esas películas que hay que verlas con los ojos del niño que todos llevamos dentro (y del cual habitualmente nos olvidamos) Estéticamente es barroca, preciosista, un sueño en imágenes, mucho mejor que cualquier superproducción hecha con ordenador de hoy día.
El Rey Pescador (The Fisher King, 1991) Es, quizás, la película más accesible y normal de Gilliam. Uno de sus trabajos más humanos, también, y una película que siempre me emociona al final. Una joya. La historia de un locutor de radio sin excrúpulos que ve arruinada su carrera cuando un oyente perturbado se toma en serio los comentarios de su programa de radio. No cuento más, creo que es mejor descubrir la historia poco a poco.
12 Monos (Twelve Monkeys, 1995) En el futuro la raza humana a sido diezmada por un virus y un grupo de científicos manda a un hombre al pasado para conseguir información sobre dicho virus. Cuando la vi por primera vez allá por 1995 - 96 me pareció una obra maestra. Hoy, después de haber visto La Jeteé de Chris Marker, mediometraje de 1962 en que se inspira esta película, me parece muy buena, aunque pierde parte de la originalidad de su argumento. Eso sí, estéticamente vuelve a ser una locura salida de la mente de Gilliam, y es, por su maravilloso ritmo y acción, un cartel capitaneado por superestrellas de Hollywood, la película más vista de este director y quizá la más adecuada para que el público genera entre su particular universo.
Miedo y Asco en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, 1998) De todas las películas que he visto sobre las drogas, los efectos de estas, los yonkis,... esta es la mejor. Una fantasía psicodélica a ritmo de LSD y buen rock de los 60, cómica y cruda a la vez. Genial. Algún día leeré el libro de Hunter S. Thompson en que se basa esta película sobre un periodista y su abogado que viajan a Las Vegas colocados hasta las cejas...
El Secreto de los Hermanos Grimm (The Brothers Grimm, 2005) "Biografía" de los hermanos Grimm, narrada como si fuera uno de sus propios cuentos, en la que Terry Gilliam hace las veces de director de oficio. La película es entretenida, incluso tiene momentos muy buenos, y es de lo mejor de lo que se hace ultimamente, pero peca también de algunos de los tópicos del cine de fantasía y aventuras actual, además de estar a años luz del particula "Universo Gilliam" Ojalá le hubiesen dejado hacerla a su modo...
Tideland (2005) En plena postproducción de Los Hermanos Grimm, Gillian hizo las maletas y se marcho a Saskatchewan para rodar esta pequeña joya. Es el retorno del genio a su mundo, a su ambiente. Una película que es y será detestada por muchos y adorada por otros tantos. Simplemente porque cuenta las cosas de una manera muy poco ortodoxa para los estándares actuales. Es ese cine en la linea entre la fantasía y la cruda realidad que caracteriza a Gilliam y que me atrapa constantemente. No os voy a decir nada sobre esta película. Vedla, y vedla como si fuerais unos niños inocentes, olvidaos de todo lo que habéis aprendido en vuestra vida adulta, como dice el director, de todos vuestros prejuicios. La útima obra maestra -de momento- del Sr. Terry Gilliam.
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