Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

lunes, 31 de marzo de 2008

El cine de Terry Gilliam

Brazil, wherehearts were entertained in June, stood beneath an amber moon, and softly wishpered "someday soon"...
Un día allá por 1996 vi una película titulada Brazil, gracias a un profesor de instituto que decidió llenarnos las horas tontas de "estudio" con buen cine. Recuerdo que me quedé como un bobo pegado con la nariz al televisor mientras el resto de la clase empezaba a bostezar y garabateaba en las mesas, incluso tuve que decirle al profesor, con cierta impaciencia ¿Mañana la acabamos de ver, verdad? temiendo que, ante la indiferencia general, al día siguiente ya no hubiese más Brazil. Y es que, supongo que este tipo de cine no es para todos los mortales. Hay que tener los ojos, la mente, el corazón muy abiertos, reconocer nuestros errores humanos, librarse de todos los prejucios que hemos adquirido según crecíamos, y estar dispuesto a soñar para que el mundo de Terry Gilliam entre para quedarse.
Lo que primero me atrapó de este peculiar personaje que desafía a productores y espectadores con su particular visión de la realidad, fue la estética de sus películas. Brazil era futurista, pero tambén una mirada a un pasado no muy lejano, era subrealista, grotesca, extraña, un sueño en imágenes que se tornaba pesadilla. Luego, cuando años más tarde conseguí ver de nuevo la película, me enamoré del argumento, de los personajes, y soñe con Sam Lowry mientras rompe con su rutina y pelea por conseguir a su amor. Cuanto más la veo más me gusta.
Y lo mismo me sucede con casi todas las películas de Terry Gilliam.
Sus películas son sueños, intentos de escapar a una realidad adversa, deshumanizada, creando otras realidades donde lo imposible es de pronto factible, donde esa linea que separa la realidad de los sueños se hace muy fina, casi imperceptible. Pero no son sueños de color de rosas, no. Gilliam nos muestras en sus películas los defectos de esta sociedad, sin darnos respuestas, solucciones a ellos, dejándolos en el aire, para que cada uno sueñe la mejor manera de cambiar la realidad.
Recientemente he vuelto a ver todas su películas (si dejamos a un lado las que hizo como integrante de los Monty Python, sólo son 9) y la verdad es que aún no se bien cómo describir el cine de este hombre. Me gustaría poder ponerme unas gafas especiales para poder ver el mundo como él lo ve. De momento, eso no es factible, así que lo mejor es sentarse delante del televisor y ver sus películas, sin prejuicios sin ideas preconcebidas sobre qué esperamos ver... o cómo lo esperamos ver.

Os dejo aquí una pequeña reseña personal de cada una de sus películas. No se si será de ayuda a alguien o si aclara o lía más las cosas, me ha costado lo suyo escribirlas. Lo mejor es que busquéis las películas y las veías vosotros mismos.

Filmografía como Director
La Bestia del Reino (Jabberwocky, 1977) Parodia de las historias de princesas y caballeros andantes que luchan contra dragones, con mucha ironía y humor negro. Es la película que más recuerda al cine de los Monty Python. Es, para mi gusto un poco floja -cinematográficamente hablando, pero no deja de tener su encanto.
Los Héroes del Tiempo (Time Bandits, 1981) Kevin es un niño que disfruta leyendo libros de historia. Un día unos extraños enanos salen de su armario y se lo llevan de viaje por diferentes épocas históricas para robar algo en cada una de ellas, acabando en la tierra de la fantasía luchando contra el mal supremo. Esta es una de mis favoritas. Una de esas películas para todos los públicos (para gente de 5 a 500 años, dice Michael Palin, co-guionista) que se disfrutan tanto de niño como de adulto. (Me encanta la crítica que hace a este mundo excesivamente atrapado en una cada vez más estúpida tecnologia...)
Brazil (1985) Nos muestra una sociedad futura, excesivamente burocratizada, donde todo está controlado por un ministerio central, y la gente se preocupa únicamente por cumplir su papel en la sociedad, preocupados únicamente de sí mismos, e indiferentes a todas las cosas anómalas, todos los problemas que les rodean en la realidad cotidiana. Es una de las mejores distopías que he visto o leído. Real y aterradora, grotesca, a la vez un canto a la liberta del ser humano. La película en la que la particular imaginería de Terry Gilliam alcanza su punto extremo, y, para mí al menos, una de las mejores películas que alguna vez se han hecho. No dejéis de buscar también la maravillosa banda sonora a cargo de Michael Kamen.
Las Aventuras del Baron Munchausen (The Adventures of Baron Munchausen, 1988) retoma el mítico personaje de los cuentos clásicos que viajaba por mundos imposibles montado en una bala de cañon. Bienvenidos al mundo de la fantasía, de los cuentos. Un flme que tenía olvidado y que he disfrutado como un crío al verlo de nuevo esta semana pasada, y es que es de esas películas que hay que verlas con los ojos del niño que todos llevamos dentro (y del cual habitualmente nos olvidamos) Estéticamente es barroca, preciosista, un sueño en imágenes, mucho mejor que cualquier superproducción hecha con ordenador de hoy día.
El Rey Pescador (The Fisher King, 1991) Es, quizás, la película más accesible y normal de Gilliam. Uno de sus trabajos más humanos, también, y una película que siempre me emociona al final. Una joya. La historia de un locutor de radio sin excrúpulos que ve arruinada su carrera cuando un oyente perturbado se toma en serio los comentarios de su programa de radio. No cuento más, creo que es mejor descubrir la historia poco a poco.
12 Monos (Twelve Monkeys, 1995) En el futuro la raza humana a sido diezmada por un virus y un grupo de científicos manda a un hombre al pasado para conseguir información sobre dicho virus. Cuando la vi por primera vez allá por 1995 - 96 me pareció una obra maestra. Hoy, después de haber visto La Jeteé de Chris Marker, mediometraje de 1962 en que se inspira esta película, me parece muy buena, aunque pierde parte de la originalidad de su argumento. Eso sí, estéticamente vuelve a ser una locura salida de la mente de Gilliam, y es, por su maravilloso ritmo y acción, un cartel capitaneado por superestrellas de Hollywood, la película más vista de este director y quizá la más adecuada para que el público genera entre su particular universo.
Miedo y Asco en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, 1998) De todas las películas que he visto sobre las drogas, los efectos de estas, los yonkis,... esta es la mejor. Una fantasía psicodélica a ritmo de LSD y buen rock de los 60, cómica y cruda a la vez. Genial. Algún día leeré el libro de Hunter S. Thompson en que se basa esta película sobre un periodista y su abogado que viajan a Las Vegas colocados hasta las cejas...
El Secreto de los Hermanos Grimm (The Brothers Grimm, 2005) "Biografía" de los hermanos Grimm, narrada como si fuera uno de sus propios cuentos, en la que Terry Gilliam hace las veces de director de oficio. La película es entretenida, incluso tiene momentos muy buenos, y es de lo mejor de lo que se hace ultimamente, pero peca también de algunos de los tópicos del cine de fantasía y aventuras actual, además de estar a años luz del particula "Universo Gilliam" Ojalá le hubiesen dejado hacerla a su modo...
Tideland (2005) En plena postproducción de Los Hermanos Grimm, Gillian hizo las maletas y se marcho a Saskatchewan para rodar esta pequeña joya. Es el retorno del genio a su mundo, a su ambiente. Una película que es y será detestada por muchos y adorada por otros tantos. Simplemente porque cuenta las cosas de una manera muy poco ortodoxa para los estándares actuales. Es ese cine en la linea entre la fantasía y la cruda realidad que caracteriza a Gilliam y que me atrapa constantemente. No os voy a decir nada sobre esta película. Vedla, y vedla como si fuerais unos niños inocentes, olvidaos de todo lo que habéis aprendido en vuestra vida adulta, como dice el director, de todos vuestros prejuicios. La útima obra maestra -de momento- del Sr. Terry Gilliam.