Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

viernes, 18 de enero de 2013

Mariposas en el estómago

Para las niñas de 9º que me han hecho recordarlo, para la "profe Tere" que les puso el deber, y para ese primer amor, donde quiera que esté ahora...

Primero fue una mirada, un sonrojo
Luego una sonrisa amable
yo era un muchacho tímido falto de arrojo
tú eras veloz y libre como el aire.

Estudiábamos juntos biología
todos los lunes o martes
ya no recuerdo bien el día
sólo tus ojos y tu espíritu alegre

Y mientras pienso y escribo, recuerdo
que fueron mis lentes
las que hicieron el milagro
profe no veo. "Pasa adelante."

Claro vi entonces el encerado
y luego otra vez se nubló mi vista,
mi corazón comenzó a latir azorado
y empecé a sentir cosquillas en la barriga.

Así pasamos todo un año
conversando en clase, de biología
y otros muchos temas varios
sintiendo algo nuevo en nuestras vidas.

Y recuerdo que alguna vez
paseé contigo en el recreo,
y otras te acompañé hasta el parque
o te esperé a la salida del colegio.

Fue un adiós a la infancía
y aunque reglas y tabues no rompimos,
en nosotros quedó la ensencia
de aquel nuevo experimento.

Hoy me queda aquello el recuerdo:
un blanco laboratorio de biología
dos pupitres en primera fila
dos niños queriendo ser adultos sin serlo:
las miradas vergonzosas, en el rostro el rubor
de las primeras palabras de amor.