Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

lunes, 26 de abril de 2010

Día del Libro (de papel, no digital)

Pido perdón por llegar tarde este año. El día del libro fue el pasado viernes 23 de Abril, como seguro ya sabréis. De todos modos, cualquier momento es bueno para hablar de un libro y animar a la gente a leer. Y si nos ponemos berracos con las fechas, está bien saber que éstas no son siempre tan certeras como nos cuentan: me enteré el viernes que por lo visto Cervantes, Shakespeare y Garcilaso no murieron exáctamente el mismo día. Cervantes fue enterrado el 23, Shakespeare murió ese día pero por el calendario vigente entonces en Gran Bretaña, distinto al que marcaba la vida de los españoles en aquel momento, y de Garcilaso no se tienen datos feacientes.
¡Pues vaya!
De cualquier manera, da igual. Lo que importa es la intención. Me parece magnífico que dediquemos un día al Libro, como lo hacemos también a la Tierra y a otras nobles causas comunes y globales (perdón, mundiales, utilicemos correctamente el idioma español) Ahora sólo resta que declaremos estos días fiestas no laborales universales y reemplacemos con ellas nuestras otras fiestas patrias de partidista, nacionalista, y generalmente poco honroso parecer con el extranjero. Claro que primero tendríamos que ponernos de acuerdo en qué dias son los dignos realmente de festajar, porque hoy día se ha puesto de moda dedicarle un día a todo: desde la Tierra pasando por los aminames hasta los lápices de carbón.

Volvamos a los libros. Me vais a permitir que este año, aún con retraso, no recomiende un libro. No. En su lugar voy a recomendaros LOS LIBROS en general, no como literatura sino como objeto material.
¿Porqué los libros como objeto material? Porque con la proliferación de las nuevas tecnologías informáticas en general y de internet en particular se están poniendo de moda los libros electrónicos (ebooks en inglés) que dicen que son el futuro y que ya empiezan a hacer temblar a las editoriales tradicionales. Un libro electorónico es un libro, ya sea novela, ensayo, poesía, etc., pero, presentado en soporte digital -como un archivo pdf, por ejemplo- en lugar de impreso en papel y encuadernado. Tiene muchas virtudes, dicen: ocupa menos espacio, es más económico y ecológico, y su difusión, a priori, es mayor.
Yo no lo veo tan claro. ¿Menos espacio? Sí, claro en teoría sí, pero gracias a eso a puesto a que ahora, como ha sucedido con los mp3 y los divx -películas comprimidas- la gente se pondrá a "descargar" libros digitales como locos y archivarlos en discos duros portátiles y DVDs y acabarán un auténtico cementerio de material digital en casa. Creo que es una predicción bastante fiable.

¿Económico? Supongo que los que defienden esta postura piensan en las descargas "gratuítas" de ebooks que pueblan ya internet. Quizá no se han dado cuenta de que dichas descargas son ilegales, y, que en cuanto el sector editorial despierte y se pase al mundo digital, cosa que ya está haciendo, nos empezarán a cobrar por esas descargas, las cuales no son mucho más baratas que los libros impresos. De nuevo, comparen por ejemplo, el precio de un disco en CD y el mismo en mp3, o el de una película en DVD y la misma en DivX o similar. Y, además, tengan en cuenta que para leer sus ebooks, a diferencia de los libros tradicionales, que no requieren de ningún instrumento adicional, ahora necesitarán un ordenador, pad, reader, o como quieran que llamen a esos nuevos chismes, que de baratos sí que no tienen nada.

¿Ecológico? Aquí no tengo muchos datos, pero no creo que la industria del silicio y demás fabricantes de equipos informáticos y de telecomunicaciones -fiabra ópitica, etc.- sea una industria totaltmente no contaminante. Además, esa tradicional ecuación de libros = deforestación no es cierta. Nuestros bosques y selvas desaparecen debido a la tala indiscriminada de árboles, pero no para fabricar papel, sino para obtner madera como combustible, para edificaciones, o simplemente, porque se quieren roturar más tierras para el cultivo o se quieren "crear más espacios edificables". Por otro lado, las industras papeleras contaminan, sí, pero ya existe una legislación contra eso, creo que sólo hay que buscar un equilibrio entre la fabricación de papel y el ecosistema de modo que esta sea lo menos perjudical posible. Tengan en cuenta que la desparición total de la contaminación implicaría la desaparición total del ser humano, pues aunque no lo pretendamos, en algún grado mínimo, contaminamos.

¿Mayor difusión? Entre el 10% de personas del planeta que tienen internet en sus hogares o faccil acceso a la red o a un ordenador, sí. Pero, ¿y el resto de la gente? Me parece un punto de vista muy egoista pensar sólo en aquellos "acomodados" y dejar fuera de la estadística a la gente con menos recursos. ¿Que pasa con las personas que no pueden permitirse tender ipads, ordenadores, banda ancha de itnernet, que por desgracia son la inmensa mayoría de personas de este planeta? Fíjense que hay sitios donde ni siquera tienen luz eléctrica, o un suministro eléctrico constante y de calidad: En Ecuador, en las provincias del oriente (selva amazónica) el suministro eléctrio es muy inestable, con muchos picos de tensión y cortes más que habituales, y por supuesto, en muchos pueblos no llega el suministro eléctrico y menos el internet; ni siquiera hay buena covertura móbil. Por no decir que, si las cucarachas se comen el papel, hay también un hongo que se come los CDs y estropea toda teconología delicada.

Si creamos avances tecnólogicos, que aumenten la difusión de la cultura, que mejoren nuestro bienestar, debemos hacerlo pensando en TODOS Y CADA UNO DE LOS HABITANTES DE ESTE PLANETA. Evidentemente estos avances no van a llegar a todos al mismo tiempo, pero si lo hacemos pensando en la gente, llegarán tarde o temprano. Si lo hacemos como hasta ahora, pensando en "vender más y aumentar nuestros beneficios personales", seguro que no llegarán a todos.

Permitidme acabar con algo de romanticismo -y sentido práctico- recordando las ventajas de nuestro amigo el libro de papel: Es autónomo, no consume recursos energéticos otros distintos a los del lector -no usa electriciad, ni pilas, ni baterías-, no necesita de aparatos para poder leerse otros que los ojos del lector y unas gafas según los casos. Hay ediciones de bolsillo muy baratas. Es reutilizable, reciclable y biodegradable. Y llega a todas partes, no necesita uno necesariamente comprarlo, y dejarlo en casa ocupando sitio: sólo tiene que acercarse a la biblioteca pública más cercana y sentarse a leer, GRATIS.
Y si lo decide comprar, ¿a caso no resulta estético e incluso agradable a la vista y el olfato una habitación repleta de libros unos más grandes, otros más pequeños, unos más gordos que otros, con encuadernaciones de distintos colores, todos firmes en sus estantes, o apoyados los unos contra los otros, esperando a ser leídos?

Aquí hay alguien que explica mejor que yo las virtudes del libro:

3 comentarios:

Kiko dijo...

Creo que desde siempre has sido reticente a todo que se vea en una pantalla en lugar de en papel.
Me gusta mucho una frase que escuché no sé donde, que decía algo así:
"Cuando se inventó la radio dijeron que sería el fin de los libros, cuando se inventó la televisión dijeron que sería el fin de la radio, cuando se inventó Internet dijeron que sería el fin de la televisión..."

Creo que sólo es una cuestión de formato, de soporte físico, pero lo realmente importante es el contenido. ¿qué importa si leo a Cervantes en soporte papel o en una pantalla? ¿Precio? los libros en papel no son precisamente baratos.
¿Nostalgia, romanticismo? Bueno, eso ya es algo personal; estoy seguro de que hay gente que ama más a su ipod que a su vieja librería.
En cualquier caso, no nos alarmemos, el libro en papel como tal y como lo conocemos no desaparecerá, por razones prácticas.
"Como la fuerte piedra para pintar y grabar no había", debería de pensar un hombre del paleolítico que viera uno de nuestros libros.

@lvaro dijo...

Jeje
Ya sabía que ibas a ser tu el primero en dar réplica a mi artículo de opinión jeje.

Sí, ya me conoces, soy un romántico empedernido, siempre reticente a sustituir lo viejo por lo nuevo.
No me opongo a las nuevas teconologías, al cambio de soporte (si me opusieses este blog no existiría) sin embargo, siento miedo y rabia cuando nos venden "lo nuevo" como algo indispensable, infinitamente superior a lo que teníamos, animándonos a tirar todo lo viejo.
Por eso de vez en cuando doy la voz de alarma y escribo "¡Cuidado, sí, bienvenido sea, pero con cautela y sentido común."

Se que los libros no desaparecerán, como no desaparecieron, por ejemplo, los discos de vinilo. Y si algún día lo hacen, se que será cuando la teconología esté lo suficientemente evolucionada como para no quemarnos la vista en esos pequeños ipad. Pero, igual que me quejo de las minúsculas letras ilegibles de ciertas ediciones de bolsillo, creo que no está de más quejarse un poco de lo nuevo para que cuando sea una realidad universal, sea realmente mejor.

(Y llegue a todos claro, pues el mismo derecho tenemos a leer nosotros que la gente que vive en África)

Kiko dijo...

Sí, eso sí.
Cuídate!