Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 27 de abril de 2008

Cecy

Cecy.
Sí. Me enamoré de ti en cuanto te vi en mis pensamientos,
Allí, en lo alto, entre la penumbra y un rayo de sol que se filtra por una ventana entreabierta al mundo.
En una cama de telas de araña y suaves almohadones de plumas,
Entre sueños alimentados de viejos recuerdos cubiertos de polvo
Entre briznas, olores, y sabores de mil y una vidas.
Tranquila, dormida con los ojos bien abiertos,
Descansas Cecy.
Oculta del mundo, atrevida y descarada.
Sin miedo a lo desconocido, ávida de probar todo lo nuevo, lo prohibido.
Cecy...
Ojalá entraras en mi.
Ojalá me hicieras correr por prados infinitos y sentir las flores,
Volar después en una mariposa, saboreando los olores de la primavera en todo su esplendor,
Conocer de tu mano el calor del verano, sentir el beso, el miedo interno, antes de que octubre llegue y se lleve las luces y los colores.
Llévame contigo, poséeme, hazme partícipe de tu extraño de ritual, de tus juegos inocentes.
Quiero sentir la risa, quiero sentir este mundo.
Quiero ser salvaje, descarado, como tú, Cecy.
En mi cama, entre estas cuatro paredes espero,
Quiero salir y buscarte Cecy,
Sentir como tú, no, sentir contigo,
Ven, despierta mis pasiones ocultas,
Aquellas que yo mismo tengo miedo de dejar salir.
Cecy...

Cuatro letras que alimentan mis sueños
El reflejo de mis pasiones ocultas.
Mi otro yo.
Lo que no soy y quizá no seré.
Lo que deseo conocer.
Cecy.

Nota:
Cecy, mi Cecy, no es de carne y hueso ¿o sí? Ella vive en las páginas del cuento de Ray Bradbury "La bruja de abril" incluído en su libro Las doradas manzanas del sol (The golden apples of the sun, 1953) Os invito a conocerla.
No creí esta nota necesaria. Pero parece que sigo dando por sentado que la gente conoce a todos estos "clásicos modernos" de los mal llamados "géneros menores" y muy amenudo no es así.
(29 de Abril de 2008)