El ir y venir luchando por las cosas más queridas, sin bien nos gasta las manos, nos deja abierta la vida.
- Víctor Jara

sábado, 2 de abril de 2022

2 de abril

Hay un niño dormido
en la sección infantil,
y un gato enroscado,
una rana que dicen que habla
y una cebra a rayas
y un tigre (también a rayas)
Un faquir buscando su cama,
un puercoespín enamorado,
un señor con chistera,
la escoba de una bruja en huelga.
Una princesa (está pasada de moda),
una astronauta (así está mejor la cosa),
una puerta secreta
(Shhh yo no te lo he dicho),
dos o tres mundos perdidos,
un extraterrestre de otra galaxia,
un tigre de Bengala,
espera, ese ya lo dije antes.
Un revisor que grita ¡pasajeros a Marte!
Un asteroide en venta,
una isla desierta,
un armario desordenado,
unos guantes mágicos,
¡una familia de suricatos! 
Un pastel de cumpleaños,
un señor de más de 1000 años.
¡Un diplodocus! ¡Un triceratops
y el señor Tiranosaurio! 
¡La vecina de arriba
y el vecino de abajo!
Un doctor de habla en verso.
Madre mía, ¿pero qué es esto?
Un empacho de cuentos.
  Reporte de un bibliotecario anónimo, 2 de abril de 2022

lunes, 28 de marzo de 2022

La luna es un ovillo donde se enredan todos los sueños

Por eso lo la miran todos los gatos
y los poetas, y los que viven enamorados
y los que buscan un amor no correspondio
desvelados en la noche, buscando un rostro.
 
La miran quienes están solos
caminando la noche, con frío, desamparados,
la miran también los científicos
poetas colgados entre los astros,
espías con telescopio, un solo ojo,
buscando nueva vida en el espacio.
 
La miran cada noche los locos,
aquellos tan cuerdos, desde los tejados
bañados en plata por su reflejo,
sentados, silentes y absortos
broncean su alma desnuda,
¡quién quiere ser millonario!

Nadie - Maúllan los gatos.

Por eso la miran todos los niños.
La sienten aunque esté nublado,
la miran con ternura, y van creciendo
jalando del hilo, en secreto,
que la luna es un ovillo
donde se enredan todos los sueños.

lunes, 21 de marzo de 2022

Mushuk nina

¿Y después del libro?
Después, escribiré una poesía
así, juntando unos versos
contaré las sílabas
solo para decirte al oído
que hay páginas aún no escritas
que se esconden en el blanco
de nuestras vidas.
 
Veintiuno de marzo
mushuk nina,
equinoccio, primavera,
nueva vida, poesía.

lunes, 14 de febrero de 2022

Poemaraña

Una araña estaba 
escondida en mi taza
me mira con mil ojos 
mientras hace su casa. 
 
¡Ay qué cosa más fea! 
Dice la señora araña 
y tiembla y se esconde 
bajo su maraña 
de hijos entretejidos
para atrapar mosquitos. 
 
La devuelvo a la alacena
ahí donde nadie la vea.
Al poco la araña se asoma
al borde de la taza, inquieta. 
Yo un ojo le guiño 
y ella vuelve a su tela.
 
Busco otra taza, sin bicho, 
y dejo a araña en su casa 
teje que teje sin prisa 
doña araña haciendo ganchillo.

domingo, 13 de febrero de 2022

Abre mis ojos al viento

Hace falta coraje 
para seguir viviendo 
pero también hacen faltan sueños 
esos sé que no te faltan, 
como tampoco falta el cariño 
de quienes te abrazamos diciendo: 
que estamos a tu lado,
contigo siempre subiendo. 
Siempre nos llevas contigo,
siempre te llevo por dentro. 
¡Ánimo! Es sólo una montaña. 
Cuando llegues a la cima, 
cuéntame lo que has visto, 
abre mis ojos al viento.

sábado, 12 de febrero de 2022

Ardiendo de nuevo: Fahrenheit 451

 Regreso a este libro cada cierto tiempo. Pasan cuatro, cinco, siete años, y vuelo a leerlo. Hay algo que me atrae a él, que hace volver a leerlo, si volver a leerlo: no es releerlo, no voy buscando pasajes o citas para deleitarme con ellas o recordarlas, no; cada vez que lo leo empiezo desde el principio, es como si lo volviese a leer por primera vez. Me sorprendo con cada línea, con cada descripción, me meto en la psique de cada personaje y vivo y siento como ellos, me atrapa la trama, la intriga y lo vuelo a leer, sin parar, arañando minutos al sueño, a los tiempos para comer o beber un te, emocionado y enganchado como aquel adolescente de 16 años que lo leyó la vez primera.

Y cuando lo acabo... ¡Ah! Esa sensación de éxtasis, de placer, esa euforia de haber asistido de nuevo a un concierto donde el artista vibró con la música y lo dio todo en el escenario y se llevó con él al público, todos extasiados.

Pero no es sólo placer estético. No, no es sólo el deleite ante un escrito con mayúsculas. Es el contenido. ¿Cómo, cómo puede aún estremecerme esta historia, cómo puede todavía mostrame ante la cara, sin ningún tapujo, todos esos aspectos de la sociedad, del día a día, que no vemos o que no quieren que veamos, cómo puede grácilmente trazar con tanta exactitud una descripción de nuestra sociedad actual? ¿Y cómo puede seguir siendo tan actual cuando fue escrita hace casi 70 años?

Me emociona y me estremece. Intento negarlo, intento buscar la esperanza, decir "no todo está perdido", pero cuando encuentro esa esperanza me veo sentado entre uno más de esos "hombres libro" como los bautizó Truffaut cuando adaptó la novela al cine. ¿Estamos abocados algunos de nosotros a eso, a conservar la cultura, la humanidad en nuestro interior mientras que otros sucumben víctimas de la ceguera, la codicia, el poder, ...? 

Qué viaje, señor, qué viaje. Una vez más bajo del camión de bomberos y el mundo y la cabeza me da vueltas. Quiero coger todas las páginas en la mano y correr a la calle, gritando, urgiendo a la gente para que las lea. Quiero mostrarles como cada página se transforma en imágenes, y como cada imagen podría ser una fotografía,una instantánea de nuestro día a día. Quiero sembrar las páginas en un macetero para que broten plantas-libro y algún niño o niña o adulto se siente y lea, y aprenda, "casi por ósmosis" como decía Bradbury en un precioso postfacio que escribió en el 40 aniversario de la novela.

En cierto modo lo hago. Cada vez que llego a una biblioteca que no tiene el libro, compro un ejemplar y lo dono. Es mi pequeño acto de rebeldía. "Si te dan papel rayado, escribe de través", escribió una vez Juan Ramón Jiménez. Bradbury eligió esta cita para comenzar la novela. Que así sea.

Los que escuchan los cantos de la selva

Días verdes, Amazonía,
días verdes y negros,
sangre en el suelo,
sangre negra, crudo,
no hay mentiras,
gritas al cielo
mientras queman tus entrañas
y la vuelven veneno.
 
Días verdes, Amazonía,
días en vilo, días inciertos.
Nunca temblaste tanto,
nunca en cuatrocientos ochenta años,
te costó respirar, suspiras
¿por qué el río sabe amargo?
¿por qué me hacen tanto daño?
¿por qué se han quedao callados?

Días... sólo unos años, Amazonía.
para extraviarte en el mapa
para pintarte con rostro griego
¿qué es lo que vieron?
¿qué es lo que no vieron?
Mientras el barco recala
tu suelo reclaman
para su gloria efímera.

Días, días, días...
Sí, días verdes, Amazonía.
mientras sangran tus árboles
mientras violan tu suelo,
alguien te escucha y te habla.
alguien aún te canta:
sabe tu verdadero nombre
y su único espejo son tus aguas.