Era una noche de luna pálida. Había dejado de llover y en el aire aún fresco de la noche comenzaban a cantar los insectos y las ranas. Sentada en la orilla de la charca observó su rostro quieto, su ojos brillando contra el negro de agua salpicada de luz de luna. Una última gota de lluvia retenida en las hojas de un árbol cayó musical sobre el agua sobresaltandonde, moldeando su rostro en un mar de ondas.
Con rostro serio intento detener las ondas con su mirada. En el movimiento místico de las aguas bañadas de luna, su rostro siguió cambiando, borroso, aclarándose luego para volverse borroso y pálido otra vez. Su rostro serio se redibujó en una tranquila sonrisa y sobre su piel-relfejo de luna aparecieron formas y colores que danzaban vivas con las ondas del agua. Vio el rostro del puma y la boa enroscarse en su cuello. La sintió enroscarse en su propio cuello, sintió su piel húmeda y escamosa deslizarse por la piel de su cuello y sus hombros, el ahora de la greda húmeda de la orilla y de un fuego recién consumido pobló el aire. Cerró los ojos e inclinó su cabeza hacia atrás. Su pecho se llenó de aire, se sintió hincharse, elevarse y volar.
Allí estaba. Cuando abrió los ojos le vio durante unos segundos. No era como ella ¿o sí lo era? Ese rostro redondo, justo delante del suyo, cubierto de esos colores vivos que brillaban con fuerza en la noche y cambiaban de forma con los rayos de la luz de la argéntea luna. Fueron sólo segundos. Cuando alzó la mano para acariciarlo, ya no estaba. Desapareció con un parpadeo dejándola sola, sintiendo aún el frescor de la noche en su propio rostro que le volvía a mirar pálido y silente desde la charca
Se levantó en silencio y caminó de regreso a la casa. Tumbada en su hamaca, meciéndose en la noche sin viento buscó en la oscuridad bañada de luz de luna aquel rostro de vivos colores. No sintió miedo de aquel rostro. ¿Cómo podía ser que transmitiera tanta
paz? Los pensamientos la acunaron en la noche fresca sin lluvia, cuajada de estrellas regadas con luz de luna hasta quedarse profundamente dormida.
Despertó con la claridad del alba, en esos minutos preciosos en que todo es noche y todo es día, donde el tiempo parece fundirse y luego partirse en dos. La familia aún dormía. Se despertarían unos minutos más tarde, para derivar un día más en su rutina y falsa costumbre. Ella puso sus pies en el suelo y se incorporó. Sintió aún el barro fresco de la charca en la planta de sus pies. Parada en el umbra de la puerta, observaba como amanecía la selva, como se apagaba el espejo de luna de la charca. Un pensamiento fugaz le llevó la mano al rostro. Caminó nerviosa hasta el espejo quebrado que colgaba de una de las paredes de la casa y observó en silencio su reflejo: lentamente fue apartando su mano de la cara, descubriendo aquel rostro pintado con forma de ocre boa danzando en la mitad de su cara. Y entonces lo supo. Supo dónde estaba enterrado. Supo dónde estaban sus huesos. Supo de dónde venían y a dónde tenían que ir, ella y los suyos. Sí... ese era el camino. Lo habían olvidado durante tanto tiempo... Comenzaba un nuevo día, una nueva vida, un lugar donde ir, el lugar que siempre habían llevado dentro de ellos mismos.
Realidad y ficción, una mirada personal al mundo exterior, una puerta de salida para pensamientos atrapados.
El ir y venir luchando por las cosas más queridas, sin bien nos gasta las manos, nos deja abierta la vida.
- Víctor Jara
Páginas
miércoles, 19 de julio de 2017
Todo el día llovió
Todo el día llovió
se marchitaron las flores
ahogados los colores
bajo un mar de grises nubes.
Todo el día llovió
fría la lluvia por dentro
los huesos cortados al viento
y el llanto calando los huesos
Todo el día llovió
las palabras hirientes silbando
los ojos ante ellas llorando,
mustia la flor de los labios.
Todo el día llovió
ahora, en la noche el vilo
aún por el frío aterido,
mis poemas quieren ser gritos:
gritos de llantos ahogados
de prisas y pasos errados
de pasados jamás olivados
de caricias y besos no dados
en el día que sólo llovió.
En la noche del día que sólo llovió
abrazo la tierra herida
y busco entre mis cenizas
esas ascuas aún vivas,
soles en la noche del día que sólo llovió.
se marchitaron las flores
ahogados los colores
bajo un mar de grises nubes.
Todo el día llovió
fría la lluvia por dentro
los huesos cortados al viento
y el llanto calando los huesos
Todo el día llovió
las palabras hirientes silbando
los ojos ante ellas llorando,
mustia la flor de los labios.
Todo el día llovió
ahora, en la noche el vilo
aún por el frío aterido,
mis poemas quieren ser gritos:
gritos de llantos ahogados
de prisas y pasos errados
de pasados jamás olivados
de caricias y besos no dados
en el día que sólo llovió.
En la noche del día que sólo llovió
abrazo la tierra herida
y busco entre mis cenizas
esas ascuas aún vivas,
soles en la noche del día que sólo llovió.
lunes, 10 de julio de 2017
Besos en verso
¿Cómo se escribe un beso?
Se juntan dos labios
y se imprimen sobre un pañuelo.
Se dobla con cuidado:
la "b" y la "e", luego
dos "eses" con "o" en medio
Besos con "b" de labios,
con la boca el sobre lacrado,
besos en el buzón de correos
y en el remite apurados,
besos escritos en verso.
Se juntan dos labios
y se imprimen sobre un pañuelo.
Se dobla con cuidado:
la "b" y la "e", luego
dos "eses" con "o" en medio
Besos con "b" de labios,
con la boca el sobre lacrado,
besos en el buzón de correos
y en el remite apurados,
besos escritos en verso.
domingo, 2 de julio de 2017
Pinceladas de sazón
Retales verdes de cilantro,
jugo de prehistórico limón,
ajos a los que les salen rabos,
esa mi especial sazón:
sazón envuelta en la harina
del desordenado corazón
de este caos que es mi cocina:
sopas revueltas con tenedor
y una tetera que le grita
sentada sobre el fogón
"¿dónde está la manzanilla?"
a un quijote con cucharón
vestido con su mejor camisa
que ya empieza la función:
"la cena está servida":
de primero un Pollock, de postre Miró.
jugo de prehistórico limón,
ajos a los que les salen rabos,
esa mi especial sazón:
sazón envuelta en la harina
del desordenado corazón
de este caos que es mi cocina:
sopas revueltas con tenedor
y una tetera que le grita
sentada sobre el fogón
"¿dónde está la manzanilla?"
a un quijote con cucharón
vestido con su mejor camisa
que ya empieza la función:
"la cena está servida":
de primero un Pollock, de postre Miró.
Micrococa #5
- A mi no me convence.
- Ah, pero eso es porque a ud. no le gusta llevar uniforme.
- No, no me gusta llevarlo, me han educado sin uniforme, pero si hay que usarlo, lo usaré, así qué por favor elijamos un buen diseño. Mire ese logo, todo deformando. Tienen que reducir y agrandar las imágenes a escala, proporcionalmente, no las distorsionen que se ven feísimo.
Hago el mismo ejercicio otra vez. Ya no se cuántas veces lo he explicado. Abro el editor de textos y amplío la imagen de logotipo jalando con el mouse desde una de las esquinas.
- ¿Ven? Así no se distorsiona.
Me miran con cara de no ver la diferencia con el mal procedimiento al que están acostumbradas, o a no querer aprender las cosas bien.
Respiro profundo y miro de nuevo a la propuesta de diseño. Hemos pasado una hora eligiendo telas como si la sala de reuniones fuese un puesto del mercadillo de la esquina, eligiendo tipos de tela, hablando de mangas cortas y mangas largas, de botones y solapas, midiendo el tiro al pantalón, ... ¡Por fin tratamos en la empresa un asunto que hace opinar y manifestarse a todo el personal! ¡Por fin todos hablan, todos aportan, todos discuten! Comparada con las juntas para analizar presupuestos, crear y/o programar actividades, comparada con las silenciosas juntas de lluvia de ideas donde todos esperan a que alguien llueva para absorber pasivos la lluvia como esos árboles perennes de la selva que nunca cambian, esta reunión para definir cómo nos vestimos está siendo el éxito rotundo! En mi silencio interior mientras todos hablan sonrío y pienso que mejor haríamos cerrando el centro cultural y abriendo una empresa de pret-a-portet, o una corsetería.
Cuando despierto de mi desconexión interior veo que han elegido una combinación de colores feísima. Ni siquiera es combinación, porque esos colores con combinan, no pegan ni con cola. El detalle ya no es siquiera que no sigan la línea cromática institucional, no, el detalle es que no siguen ninguna línea y casi parecería el disfraz pintoresco y bufonesco de un niño de 5 años que se ha vestido solo. Vuelvo a respirar y les digo:
- Esos colores con combinan.
- Ud. siempre quiere usar los mismos.
- Habíamos hablado de mantener una cromática, una estética propia, de crear nuestra identidad. Tenemos un manual de imagen. Ya lo hemos socializado, ¿recuerdan?
- Bueno pero esto también se ve bonito.
Horror. Han dicho "se ve bonito". Se confirma lo de "para gustos hay colores". Y disgustos también, añadiría yo. Esa combinación da al ojo. Da mucho al ojo. Empiezo a ver y sentir las miradas de vergüenza cuando venga alguien de fuera y agache la cabeza al vernos vestir así. Quiero buscar la manera de reconducir todo a su cauce, así sea con un golpe dictatorial, pero ni soy dictador ni tengo la plena potestad. Decido ser diplomático y no herir susceptibilidades. Volvamos al rol didáctico del paciente maestro.
- Miren, hay colores primarios, y secundarios, ¿si? Y después están los colores complementarios, ¿ven? Estos dos sí combinan.
Rostros mudos y casi de enfado.
- ¿No se dan cuenta? -prosigo. Tienen que aprender a combinar los colores y las prendas para vestir (me muerdo la lengua casi para no decir "aprender a vestir") ¿A caso su madre nunca les enseño a combinar los calcetines y medias con el color de la blusa?
De nuevo un silencio incómodo en la sala. Les estudio el rostro e involuntariamente bajo la vista al piso: todo el mundo usa sandalias...
- Ah, pero eso es porque a ud. no le gusta llevar uniforme.
- No, no me gusta llevarlo, me han educado sin uniforme, pero si hay que usarlo, lo usaré, así qué por favor elijamos un buen diseño. Mire ese logo, todo deformando. Tienen que reducir y agrandar las imágenes a escala, proporcionalmente, no las distorsionen que se ven feísimo.
Hago el mismo ejercicio otra vez. Ya no se cuántas veces lo he explicado. Abro el editor de textos y amplío la imagen de logotipo jalando con el mouse desde una de las esquinas.
- ¿Ven? Así no se distorsiona.
Me miran con cara de no ver la diferencia con el mal procedimiento al que están acostumbradas, o a no querer aprender las cosas bien.
Respiro profundo y miro de nuevo a la propuesta de diseño. Hemos pasado una hora eligiendo telas como si la sala de reuniones fuese un puesto del mercadillo de la esquina, eligiendo tipos de tela, hablando de mangas cortas y mangas largas, de botones y solapas, midiendo el tiro al pantalón, ... ¡Por fin tratamos en la empresa un asunto que hace opinar y manifestarse a todo el personal! ¡Por fin todos hablan, todos aportan, todos discuten! Comparada con las juntas para analizar presupuestos, crear y/o programar actividades, comparada con las silenciosas juntas de lluvia de ideas donde todos esperan a que alguien llueva para absorber pasivos la lluvia como esos árboles perennes de la selva que nunca cambian, esta reunión para definir cómo nos vestimos está siendo el éxito rotundo! En mi silencio interior mientras todos hablan sonrío y pienso que mejor haríamos cerrando el centro cultural y abriendo una empresa de pret-a-portet, o una corsetería.
Cuando despierto de mi desconexión interior veo que han elegido una combinación de colores feísima. Ni siquiera es combinación, porque esos colores con combinan, no pegan ni con cola. El detalle ya no es siquiera que no sigan la línea cromática institucional, no, el detalle es que no siguen ninguna línea y casi parecería el disfraz pintoresco y bufonesco de un niño de 5 años que se ha vestido solo. Vuelvo a respirar y les digo:
- Esos colores con combinan.
- Ud. siempre quiere usar los mismos.
- Habíamos hablado de mantener una cromática, una estética propia, de crear nuestra identidad. Tenemos un manual de imagen. Ya lo hemos socializado, ¿recuerdan?
- Bueno pero esto también se ve bonito.
Horror. Han dicho "se ve bonito". Se confirma lo de "para gustos hay colores". Y disgustos también, añadiría yo. Esa combinación da al ojo. Da mucho al ojo. Empiezo a ver y sentir las miradas de vergüenza cuando venga alguien de fuera y agache la cabeza al vernos vestir así. Quiero buscar la manera de reconducir todo a su cauce, así sea con un golpe dictatorial, pero ni soy dictador ni tengo la plena potestad. Decido ser diplomático y no herir susceptibilidades. Volvamos al rol didáctico del paciente maestro.
- Miren, hay colores primarios, y secundarios, ¿si? Y después están los colores complementarios, ¿ven? Estos dos sí combinan.
Rostros mudos y casi de enfado.
- ¿No se dan cuenta? -prosigo. Tienen que aprender a combinar los colores y las prendas para vestir (me muerdo la lengua casi para no decir "aprender a vestir") ¿A caso su madre nunca les enseño a combinar los calcetines y medias con el color de la blusa?
De nuevo un silencio incómodo en la sala. Les estudio el rostro e involuntariamente bajo la vista al piso: todo el mundo usa sandalias...
sábado, 1 de julio de 2017
Un libro
¡Un libro!
Mil puntos, y comas,
¿y las páginas?
colores
deliciosos sabores
azul al desayuno
rojo, sabroso como ninguno
de merienda, amarillo
y de postre: un libro
con dedos de niños
o niñas-saltamontes
brincando entre colores
manchados de fantasía
¡vean que algarabía!
todo se ha vuelto loco
hay que ver que alboroto
pasan las páginas y ríen
absortos al libro siguen
punto por punto y coma
que este juego no es broma
hay que tomárselo en serio
para resolver el misterio
¿fue primero gallina o huevo?
Deja que te lo cuente de nuevo
pues no hay fin ni principio
solo la magia... de un libro.
Mil puntos, y comas,
¿y las páginas?
colores
deliciosos sabores
azul al desayuno
rojo, sabroso como ninguno
de merienda, amarillo
y de postre: un libro
con dedos de niños
o niñas-saltamontes
brincando entre colores
manchados de fantasía
¡vean que algarabía!
todo se ha vuelto loco
hay que ver que alboroto
pasan las páginas y ríen
absortos al libro siguen
punto por punto y coma
que este juego no es broma
hay que tomárselo en serio
para resolver el misterio
¿fue primero gallina o huevo?
Deja que te lo cuente de nuevo
pues no hay fin ni principio
solo la magia... de un libro.
Niños kichwa de Pastaza (Ecuador) siguiendo "Un libro" de Hervé Tullet. Gracias a la Fundación Yo Amo Leer por la foto y por tantas y tantas lecturas...
Amanecer
Ha lavado la lluvia la noche
un llanto suave de madrugada
bajo un cielo gris sin prisas
una luz tenue ilumina la estancia:
las sábanas revueltas
y las ropas aún regadas
mi cabello desaliñado
en mi piel aún tu fragancia,
tus besos minutos breves
tu cuerpo que se enredaba
como yedra sobre mi piel
que a un nuevo vestido me ata,
al jardín de la flor prohibida
escondida tras muros de agua
tras las estrellas de tus ojos
y las caricias de escarcha.
Regalos de sedas y amoras
me dejaste sobre la almohada
y besos escritos con lluvia
"dulces sueños, descansa".
y en sueños dulces caí
dicen que de ti hablaba
los espíritus de la noche
y los colores de alba:
porque te fuiste con la lluvia
sé que volverás a buscarla
aquí entre las flores del desierto
envueltas en tu fragancia.
un llanto suave de madrugada
bajo un cielo gris sin prisas
una luz tenue ilumina la estancia:
las sábanas revueltas
y las ropas aún regadas
mi cabello desaliñado
en mi piel aún tu fragancia,
tus besos minutos breves
tu cuerpo que se enredaba
como yedra sobre mi piel
que a un nuevo vestido me ata,
al jardín de la flor prohibida
escondida tras muros de agua
tras las estrellas de tus ojos
y las caricias de escarcha.
Regalos de sedas y amoras
me dejaste sobre la almohada
y besos escritos con lluvia
"dulces sueños, descansa".
y en sueños dulces caí
dicen que de ti hablaba
los espíritus de la noche
y los colores de alba:
porque te fuiste con la lluvia
sé que volverás a buscarla
aquí entre las flores del desierto
envueltas en tu fragancia.
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