Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

lunes, 13 de enero de 2014

Generación Woodstock

Llevo toda la tarde escuchando discos de Country Joe McDonald que algún alma de corazón puro y pétalos de flores ha subido a youtube. Y he vuelto a viajar, sin necesidad de ningún otro tipo de droga. Sólo música.

Hay algo especial en algunos de estos músicos que se subieron a aquel escenario de Woodstock un mes de agosto de 1969. Para muchos, todo el movimiento hippie no fue más que drogas y pelo largo y jóvenes desaliñados. Para otros, la imagen y la gloria de los "grandes del rock": Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, que murieron jóvenes y se convirtieron en leyenda. Sin embargo, para mí, la verdadera esencia, la magia perenne de esa generación de los sesenta estaba por debajo del pelo largo, de las drogas y las luces psicodélicas, y estaba en gran medida fuera de las listas de éxitos. La voz del cambio, del movimiento hippie para mi fueron los Grateful Dead con Jerry García a la cabeza, Crosby, Stills & Nash, Country Joe, Arlo Guthrie, Richie Havens, Jefferson Airplane, John B. Sebastian, y algunos más. No son seguramente los más conocidos, no estarán entre los nombres más citados de "ejemplos de la música de los 60 y la revolución cultural de esa década", ni tampoco coparon los puestos de los más vendidos, y sin embargo, en ellos está la magia, el mensaje.

La mejor prueba de ello es que décadas después de todo aquel florecer, seguían ahí, tocando, escribiendo canciones, manteniendo vivo el mensaje, ajenos a modas, a listas de éxitos, como una voz perenne. Hay algo sencillo y universal en la música de todos ellos. A algunos los excesos les pasaron factura y ya no están con nosotros, otros nos van dejando poco a poco según avanzan los años y la vida llega a su punto final. Pero otros siguen, como viejos trovadores cargando sus guitarras acústicas y cantando sus sueños.

El mercado acabó por plastificar y vender el mundo hippie, como un movimiento contracultural que hizo de oro a unos y dejó en el infierno de las drogas y los excesos a otros, pero mientras el dinero y los altares del rock hacían a sus ídolos, aquellos que sentían y vivían con el mensaje en su corazón se bajaron de los escenarios, de los clubes de la fama y echaron a cantar por los caminos, ajenos a lo que dictasen otros.

Escuchar la música que décadas después de Woodstock continuaron haciendo músicos como Arlo Gutrhie, o Country Joe, o Richie Havens, reafirma creo, que el movimiento hippie fue algo más que un movimiento puntual. El mensaje es eterno y universal, y mientras existan voces egoístas que lo quieran hacer callar, existirán estas otras voces.

Dejo como ejemplo y metáfora la letra de uno de los últimos temas que nos dejó Richie Havens, casi 40 años después de aquel Woodstock:

The Key (La llave) 

En algún lugar hay una llave,
descansa detrás del camino dorado
para abrirme incluso a mí, 
para que brillen los últimos fuegos.
En algún lugar hay una puerta
está cerrada para siempre,
a todas las pequeñas cosas a las que juramos lealtad.
entre tú y yo.

Aquí cerca hay un lugar
donde el corazón se encuentra cara a cara
con toda la raza humana
antes de la caída de las sombras.
En algún lugar ya no hay tiempo
nuestro suelo común descansa en tierras
que abriremos para encontrar
la línea que separa el ser del no ser.
Entre tú y yo.

En algún lugar está la oportunidad
para escapar de la danza tribal;
nadie rompe el trance común de la mirada global
en el plato de la libertad.
En algún lugar no hay mentiras,
la verdad y la belleza aún sobreviven
y todos los días de nuestras vidas
el sol sale para enseñarnos el camino.
Entre tú y yo.

(perdón por la traducción casera, si alguien la puede mejorar, bienvenida)

The Key - Richie Havens: