Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

miércoles, 22 de enero de 2014

CROZ

Eran mis tiempos de instituto. Ajeno a lo que sonase en la radio, yo descubría por primera vez la música de los 60 y 70, y empezaba a sentir especial afición por el folk-rock y la música "acústica", de "raíz" como le dicen algunos. Había descubierto a Crosby, Stills, & Nash viendo la película de Woodstock y recuerdo que el album So Far pasaba literalmente las horas y horas dando vueltas en mi reproductor de CDs, una y otra vez, aquellas voces.

Necesitaba más. Como no sonaba mucho esa música en la radio, y el internet todavía sonaba a ciencia ficción, lo mejor era descubrir discos a tientas o en el mejor de los casos dejarse aconsejar por el sabio dueño de la tienda de discos. No se bien porqué, pero poco después de haber escuchado So Far mil veces, fui a la tienda de discos y le dije al dueño -mi amigo Luis- "pídeme If I Could Only Remember My Name... de David Crosby". Luis me miró, sonrió y tomo nota. 15 días después pasaba a recoger el disco. Luis, que siempre me comentaba y recomendaba discos, volvió a sonreír con cierto aire enigmático y diciéndome, "mira ya llegó tu disco." Sabía perfectamente lo que me iba a pasar, y como buen amigo, no me dijo nada, dejó que hiciese el viaje solo.

Tranquilamente, en casa, me senté en el sofá, metí el CD en el discman, me puse los casos, y pocos minutos después mi cerebro se hizo añicos. ¡¿Que diablos era eso?! ¡Ese disco era más raro que un perro verde! ¡No había por donde cogerlo! Y sin embargo, a pesar de la decepción inicial, algo en él me atraía. Lo volví a escuchar varias veces los días siguientes y poco a poco mi cerebro se fue reprogramando adaptándose a nuevos mundos sonoros, creciendo, abriéndose a nuevas escalas musicales. Desde entonces, éste disco, y la música particular de David Crosby, forman parte intrínseca de mi ADN. Hay algo en ella que me hace vibrar como ninguna otra.

Nadie, nadie escribe canciones como David Crosby. Su música al principio provoca cierto shock. Él no escribe canciones pegadizas, éxitos que te atrapan de una y que tarareas todo el día. Su música requiere escucharla con tranquilidad, penetra poco a poco por los poros de la piel, y cuando te das cuenta, te embriaga y no dejas de escucharla: el éxito pegadizo por muy bueno que sea se convierte en algo demasiado simple, te gusta pero te cansa, mientras que ese extraño tapiz musical creado por David Crosby sigue sonando infinitamente en tu interior, como un río, un océano de música constante. Su música es especial y única, y aunque como casi todos se ha dejado llevar por modas temporales, sus sonido es característico, muy personal y difícil de clasificar y definir. Solo sirve escuchar y dejarse llevar.

No sé bien qué azar del destino me hizo fijarme en la música de este hombre en vez de seguir la de alguno de sus contemporáneos, sin duda mucho más accesible. Quizá fuese el hecho de que él tocaba en dos de mis bandas favoritas, The Byrds y Crosby, Stills & Nash", quizá fueran aquellas evocadoras imágenes al inicio del Woodstock con Long Time Gone como música de fondo. No lo puedo decir. Y sigo sin saber porqué su música me hace palpitar como lo hace. Creo que la música es parte del lenguaje del alma, parte del misterio que nos hace humanos, ese que nunca desvelaremos por más que lo intentemos porque en el fondo no es necesario desvelarlo.

Estos días, David Crosby publica disco nuevo. Por una vez, por internet hablan de su música, de su arte y no de su azarosa vida personal. El mismo Crosby dice que ha grabado el disco "porque tenía esta música dentro de mi y tenía que dejarla salir". Dice que no le importa si nadie lo escucha, si no vende ni un solo ejemplar, lo ha grabado por que quiere, por amor al arte, sin más. Lo ha grabado sin apoyo de ninguna gran discográfica, arañando tiempo y dinero de acá y allá, a lo largo de 3 años, y lo ha publicado en Blue Castle Rercoords, el sello discográfico que él y su amigo Graham Nash creasen hace un par de años para poder grabar discos a su antojo sin presiones estúpidas de mercado, indiferentes a si venden un millón de discos o solo media docena.

Pero basta ya de tanta palabra. Mejor escuchen. Prueben. Déjense llevar. Quizá les atrape como a mí y les ayude a soñar, arropados por extraños acordes en la noche.
El disco sale a la venta a finales de mes. Estoy más que seguro de que algún bicho raro lo acabará comprando y romperá la estadística de Crosby que dice que no aspira a vender más de una docena. Mientras tanto, totalmente contracorriente, se puede escuchar el disco ENTERO y TOTALMENTE GRATIS en internet. Y en este caso no hay nada ilegal en ello. Hagan clic, abran los oídos y los poros de la piel y déjense llevar.

"Croz", de David Crosby (clic para escuchar)