Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

miércoles, 25 de mayo de 2011

A mi abuela


7 de la mañana, casa serena
apenas se oye el cerrar de una puerta.
Con guantes y gorro y bufanda bien puesta,
con una gabardina ajada por más de mil guerras,
empujando un carrito, aprovechando la fresca.

Siempre incansable, siempre la primera,
camino de mercado subiendo la cuesta,
volviendo cargada de berzas, naranjas,
garbanzos, cerezas.
O sorteando los baches en calles y aceras,
que no se arrame la leche negra.

Cagadas de gato y galletas caseras,
purés de verduras y cosas inciertas.
En platos de duralex, bullicio de cucharas,
De propios y extraños la mesa siempre llena.

Contando perras gordas, euros, pesetas,
cuenta infinita, cuenta de vieja
que a todos desespera.
Mas es sabiduría antigua la suya:
a Dios lo de Dios y al Cesar lo del Cesar.

Criando a los hijos, a nietos y nietas,
cuidando la casa, llenando la despensa,
haciendo ganchillo, calentando la cena,
nos cuidó casi un siglo
con amor y cariño: besos  y abrazos,
y alguna reprimenda.

Escucha San Pedro, prepara la cena:
hoy sopas de ajo sin sal ni pimienta.
Y no te sorprendas al irte a dormir
si alguien ha echado el cerro a tu puerta,
pues ya ha llegado a tu casa mi abuela.

3 comentarios:

H.D.Emperador dijo...

Hola,

Soy amigo de Kiko. Te he encontrado a través de su blog.

Me ha gustado este poema a tu abuela.

De alguna forma engloba lo que todas las abuelas son. O deberían ser.

Felicidades. No dejes de escribir.

¡Un abrazo!

Kiko dijo...

Tienes razón Héctor.

Ojalá todas las abuelas fueran así.
Álvaro, felicidades por ese siglo de mujer, de la cual has disfrutado algunos años.

Cuídate

Anónimo dijo...

hola que tal muy lindo poema soy Rinna Alvaro muchos saluditos ya se que estas en el oriente me conto walter....saludos a la gente alla