Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 25 de marzo de 2010

Todo es necesario en este mundo

Son cerca de las 7 y media de la tarde, estoy tumbado en la cama, el cuarto empieza a quedarse en penumbras un día más, y mis pensamientos empiezan a formarse en el aire, apenas iluminados por los últimos rayos de sol entran a través de la ventana.
No se qué les ha animado hoy. Quizá sea esta espera diaria y esta búsqueda interior en la que me encuentro, quizá los animó la letra de alguna canción del disco que gira en estos momentos de descanso, y que ahora no recuerdo.
Pero ahí están, flotando en el aire, dibujándose contra el techo ténuemente iluminado: la canción de amor, la de protesta; las ganas de cambiar el mundo, la agradable sensación de dejarse llevar; la acuciante necesidad de mirar más allá de la frontera, el preocuparse por la vida, acá y ahora, entre estos cuatro muros.

A veces no entiendo, a veces me enfada esas personas preocupadas día a día sólo de su propia existencia, incapaces de reaccionar, de sacrificarse por causas y gentes que no conocen, personas que se dejan caer en un enterno lassiez faire, lassiez passer.
También a ellas yo les incomodo con mis palabras y mis actos, y ellas sacuden sus cabezas creyéndome loco o intentando comprender porqué me preocupo por gentes, causas y situaciones tan lejanas, tan grandes y ajenas que no puedo cambiarlas con mis solas manos.
A veces nos soportamos en la distancia, otras enfrentamos nuestros argumentos con palabras y actos. En el fondo, ambos somos necesarios, ambos formamos parte del engranaje que hace seguir avanzando a este mundo: los atrevidos, los temerosos; los soñadores, los cautos; el amor personal y la entrega de amor a los demás; los que buscan el cambio y los que se conforman con lo establecido.

"Para todo hay un momento, y un tiempo para todos los propósitos bajo el Cielo"
Y todo cambia, sí, todo cambia y cambia y cambia...