Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 22 de octubre de 2009

Volver y empezar

La vida le da a uno vueltas, le sacude, le hace sufrir. También le da alegrías, por supuesto. Y con todo eso le va criando, educando, enseñando. Más que los libros, más que los consejos sabios, más que las experiencias puntuales que nos safisfacen durante unos breves instatnes, es la vida misma, las cosas pequeñas que día a día nos acontecen y no entendemos, las que nos enseñan.
Sucede que no nos damos cuenta en el momento en que acontecen, que tiene que pasar un tiempo, que tenemos que ver los hechos pasados en la lejanía. Entonces nos damos cuenta de lo que fueron, lo que significaron.
Nuestra primera reacción suele ser de enfado, de rabia por no haber tomado otro camino o no haber seguido por aquel que caminabamos entonces. Luego nos damos cuenta de que las decisiones son parte del camino de nuestra vida y que por mucho pensarlas no van a resultar mejores o peores, simplmente va a quear psotergadas o tristes y olvidadas.

Suelen ser los fantasmas del pasado los que nos persiguen y nos hacen dudar de nuestras decisiones, dar y dar vueltas a nuestra cabeza, mezclados con los sentimientos y sensaciones del que surgen de nuestra vida presente. Es entonces cuando uno lo pone todo en la balanza y, nervioso pues no logra un equilibro estable, elige y luego, tiempo después, en frío, piensa.
La vedad es, supongo, que la vida tiene que ir hacia adelante, siempre. Es movimiento. Y además tiene que haber siempre cierto factor de riesgo. No busques la seguridad futura, si lo haces te hundes en la arena del tiempo caminado para atras.

Los fantasmas del pasado están ahí, y lo acosan a uno mientras camina por su vida, y lo hacen a uno volver. Obediente, uno regresa, pues teme que más que espantarlos y enfrentarlos lo que está haciendo es huír, y se equivoca.
Puedes volver a casa pero no puedes volver atrás. Lo dice una canicón country. No se puede volver atrás en el tiempo y no se puede volver a ese otro atrás de cuando uno pensaba de otra manera. No se puede.