Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 22 de octubre de 2009

Alcachofa

¿Habéis comido alguna vez alcachofa? Creo que esta verdura es uno de los misterios de la naturaleza. Uno la prueba y todo lo que come despuésya no sabe igual, cambian totalmente los sabores durante un largo rato. No se porqué y no quiero saberlo. Que nadie me conteste aquí científicamente. Prefiero el misterio y la magia infantil, como en Albanta.

El caso es que me siento estos días como si me hubieran inyectado jugo de alcachofa en ven durante un año. Nada acá me sabe igual. No hablo de la comida, mi paladar nunca fue exquisito y ahora aún menos. Hablo del tiempo, de la gente, del aire, de las inquietudes propias y las de los demás, de los sentimientos, de los pasatiempos y días de ocio.
Todo se me ha vuelto irrelevante e insustancial. No entiendo a la gente: corre, lucha, se pelea, sufre, se divierte; y yo no encuentro sentido a sus prisas, sus luchas, su sufrimientos, sus diversiones. Me parecn carentes de importancia, supérfluas, y me porovocan la risa o rabia. No consigo tomar parte de ellas, de la vida de aquí, porque ha cambiado sus sabores. No me sabe igual una cerveza un sábado por la noche, porque no me sabe igual ése sábado por la noche; no me sabe igual la preocupación familiar, la lucha diaria de estas gentes, porque ya no es preocupación para mí, ya no es lucha que merezca la pena batallar.
Si antes veía las cosas de otro color, ahora es una mezcla extraña de colores que cambian. Todo es extraño. Al principio me resultaba divertido, como cuando bebes agua después de comer alcachofa ye intentas decir a que sabe ese agua, pero después de un tiempo deja de ser divertido el juego y uno empieza a preocuparse y desquiciarse, buscando una cura, una solucción, forazándose por adaptarse y recuperar los sabores "estantar".
Yo no puedo. Supongo que es porque esto no es ni droga ni enfermedad.

Me fui y me desperté un día moreno y de ojos dorados. No lo sabía entonces, pero lo se ahora en esta extraña tierra que ya no es tan mía como lo era antes ni yo soy tan suyo.
Ojalá todo el mundo comiese alcachofa como lo hice yo.