Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 30 de noviembre de 2008

Un pedazo de paraíso

La selva virgen ya casi no existe. Desde donde estoy ahora mismo, hay que viajar unas siete horas o más selva adentro por camino o río para llegar a algún lugar donde no haya presencia humana. Por otro lado, lo de selva increíble, hermosa, sobrecogedora, sí, pero cada vez menos. La mano del hombre está por doquier y el llamado pulmón del mundo cada vez respira peor. La contaminación aquí, sobre todo en esta zona de explotación petrolífera, está por todas partes. Las ciudades como Lago Agrio están sucísimas, la gente tira basura por todas partes, o la queman, no sé qué es peor, y mil y una cosas ya impensables en el viejo mundo donde la deforestación y la contaminación in extremis nos ha hecho ponernos las pilas (aunque aún nos queda mucho por hacer).
El hecho es que esa imagen virginal de la selva que vemos en los documentales de televisión o esa foto retocada de folleto turístico es ya muy difícil de encontrar. Algún rincón queda todavía, como este, en el que tuve el gusto de estar hace poco de excursión. Lo vi y lo toque. La foto no está retocada. Es así. Tal cual. Que dure. Cuidemos un poco nuestro planeta para que pueda seguir regalándonos maravillas visuales como esta.