El agua en la fuetne de la plaza, cansada del movimiento perpétuo y el bullicio de críos de la tarde, dormía ahora bajo una gruesa capa de hielo, protegiéndose de borrachos y graciosos ruidosos que venían en la noche a interrumpir su sueño, golpeando con manos rojas el gélido cristal protector.
-¡Hace un frío del carajo!
-¡Va, exajerado!
-¿Sí? No sabía que fuese nuevo deporte olímpico la "marcha encogido con manos en los bolsillos".
-Tengo hambre, vamos.
A pesar del alcohol, el grupo de amigos empezaba ya a criar cierta escarcha sobre los hombros. En el otro extremo de la plazuela, brillante, como un refugio en medio de la estepa hela que era la plaza en enero, estaba la máquina expendora de golosinas. Faltaban aún varias horas para que el dueño de la cafetería abriese para servir desayunos claientes. Mientras tanto, ¿qué mejor solucción para cubir el turno de noche que una máquina automática? Se habían acabado las largas noches despierto aguantando a los borrachos. Los tiempos modernos llegaron un día en forma de máquina automática. Una caja-calculadora que albergaba en su interior apetitosos manjares precocinados y prefabricados para estómagos a pureba de bomba que, impacientes deambulaban en la madrugada de bar en bar deteniéndose de vez en cuando para llenar el estómago en medio de la plaza. Allí, tras los cristales algo empañados, bajo una luz fría de nevera, esperaban en fila varias docenas de rosquillas, sandwiches, pasteles, patatas fritas, caramelos, ... Todo un ejército de comida industrial dispuesto a lanzarse al vacío según lo indicasen unas precias coordenadas. ¡A 5! Un pastel de crema y chocolate caía en las manos de algún transeunte ambriento.
- Brrr, casi no puedo sacar las monedas del bolsillo, tengo los dedos helados.... 1,85, vemaos... ¿porqué no pondrá precios redondos el capuyo del bar? Uno con ochenta y... cindo. Ya. D 8. ¡Listo! Sandwich de pollo y sucedaneo de yo que sé marchando. Ala, el siguiente.
-No se como puedes comer esa basuram a saber de qué la hacen.
-Poz como la tzuya, de soylent green, seguro.
-A 5. ¡Eh! ¡Qué leches...!
-Ja ja ja, ya tienes caramelos de menta para un més.
-Y una mierda, yo apreté A 5, "pastel de chocolate". Todos los sábados los mismo, ya estoy hasta... ¿Alguien quiere? Se lo cambio...
-¡No! -contestaron todos a coro.
Carlos tenía las manos heladas, sacó otra moneda y esta vez se cercioró de apretar las coordenadas adecuadas. A 5. Lentamente, otro paquete de caramelos de menta cayo al vacío, aterrizando en la bandeja de la máquina.
-¡Lo veis, lo veis! ¡Esta trucada a posta! ¡Cuando abra el capuyo de bar me va oir! -Carlos arregó a la máquina un golpe lleno de rabia- ¡Cuando no se queda atascada, te da lo que no es! ¡Mierda de máquina!
Le dió otro golpe. Se oyo un leve susurro y la máquina soltó otro paquete de caramelos más. Sus amigos, apoyados contra la pared del a cafetería, sentados en un banco, habían vencio ya al frío a fuerza de carcajadas.
- ¡Toma, otro más para el camino!
- ¡Por buen cliente!
- Quita, anda, a ti todo lo que tenga botones se te atraganta, no se como eres capáz de ponerte los pantalones.- Toño avanzó hacia la máquina con una moneda en la mano.- ¿Ves? Se hace así. Un paquete de donuts comezó a desfilar hacia el abismo, quedando colgado en el filo, desafiando la ley de la gravedad.
-¡Vaya- Toño, sonreía con la cabeza agachada mirando a los dontus mientras se rasacaba el mentón disimuladamente.
-¡Arréale una hostia!
Bum.
Nada.
¡Bum!
Nada.
¡¡¡¡Bum!!!!
Ni por esas.
Con rabia, saco otra moneda, brindó a sus amigos como un matador de toros, y tecleó las coordenadas mágicas. Ahora había DOS paquetes de donuts desafiando la ley de la gravedad.
- La madre que...- Toño estaba apundo de inciar un combate de boxeo con la máquina cuando Ignacio le apartó de la máquina.
-Parad, parad, que os la vais a cargar del todo. Hay que tratarla con amabilidad, así. Mirad, mis patatas fritas primero. -Nacho metió unas monedas, tecleó las coordenadas como en el juego de los barcos y...
Las patatas no se movieron ni medio milímetro.
Con risas sarcásticas a su espaldas, nacho examinó el frente de la máquina como un científico ante un desconocido pero a la vez familiar aparato extraterrestre.
-¡Ajá!- No me ha cogido una moneda. Esperad, hay va otra. - Un sonido metálico indicó que esa moneda tampoco era aecptada. Cogió otra más. ¡Clan! Esta tampoco. Alguién le pasó una moneda de 20 ctms. no, esa, tampoco. Cansado del baile de mondedas, Nacho empezó a meter una tras otra, con violencia. Las monedas fueron expulsadas a la misma velociadad del rayo golpeando a Nacho en los pantalones.
-¡Nada tío, se ve que ya tiene muchas de esas!- rió alguien.
Incansable, Nacho introdujo un Euro. Tecleó. Se oyó el típico susurro eléctrico, y una bolsa de patatas se unió al club de dulces indecisos a punto del sucidio.
-¡Me cago en..!
Nacho arreó un fuerte manotazo a la máquina mientras sus amigos se desternillaban de risa. Las patatas no caían. Marco de nuevo B 7. NO HAY CRÉDITO decía la máquina.
- ¡Pero si le he metido dos malditos euros!
Nacho tecleaba con rabía una otra vez, apretando también el botón de cambio. La máquina, impasible iluminaba su rostro con una brillante sonrisa burlona. Enfadado y desesperado le arreó la reina de todas las patadas. Con el pié dolorido, se dió media vulta mirando con ojos de rabia a sus amigos, que disfrutaban sonrientes del singular teatro de sábado noche. La máquina máquina emitió un leve murmullo seguido de el sonido de algo posándose en el fondo sobre la bandeja. La pandilla pegó sus narices al cristal de la máquina. No parecía faltar nada. Todos los aperitivos seguían guardando turno en sus carriles, y los donuts y las patatas fritas continuaban quietos, indecisos al borde del abismo. Nacho se agacho y tanteó la bandeja de la máquina expendedora. La sacó sosteniedo entre sus dedos una pequeña targeta color rosa en que se leía:
POR FAVOR, NO DEN GOLPES A LA MÁQUINA, GRACIAS.
El recochineo fue total entre el grupo.
-¡Lo que faltaba! ¡Eh, tú, el cabrón del bar! O bajas ahora mismo o no respondo de lo que le pase a la maquinita de marras!
-Caya, que vas a despertar a toda la plaza
-Me da igual.- Nacho empezó a arrear golpes a la máquina, forcejeando la regilla protectora.
La maquina volvió a susurrar pero nada se movió de su sitio. Toño se agachó y recogió otra targeta rosa del fondo de la máquina.
REPITO, POR FAVOR, NO DE GOLPES A LA MÁQUINA O HABRÁ QUE TOMAR MEDIDAS.
-¡ Y ahora con amezas!
Toño, Ángel y Carlos miraban perplejos la targeta, mientras Nacho golpeaba con fuerza la máquina, apretando todos los botones como un loco.
¡¡¡¡¡¡PAM!!!!
El trío de espectares levantó asustados las cabezas. Nacho se acababa de lanzar como un forzudo de circo contra la maquina, desplazndo esta esta unos milímetros y haciendo parpadear la luz del aparato como en un cortocircuito. Al cabo de unos instantes el parpadeo finalizó y al compás de un susurro, las patatas, los donuts y media docena de dulces más empezaron a precipitarse hacia el fondo de la máquina. Con una enorme sonrisa de victoria en su cara, Nacho se agachó y lentamente, triunfánte metió la mano por la trampilla para recoger sus trofeos.
-¡Ah!¡Mierda!
-¿Y ahora qué?
-Me he enganchado en algo, vaya, no me suelto...
-Venga, deja de hacer parodia, saca todo eso y larguémonos de aquí antes de que venga el dueño y vea el bollo que le has hecho a la máquina, salvaje.
-¡Es que no puedo!- Nacho estaba en cuclillas con medio brazo dentro de la máquina.
Toño se agacho y levantó la trampilla siguiéndole el juego.
-A ver...- Tiró con ganas del brazo de Nacho.
-¡¡¡Ay!!! ¡Bestia!
- Ostras, pues si que está atascado de verdad.
Los tres muchachos se agacharo a la altura de Nacho itentando ver en donde se había enganchado la mano. No se distinguía nada muy bien. De repente, Nacho se undió hacia dentro, ahora tenía el brazo entero dentro de la máquina, con la cabeza ladeada pegada con fuerza sobe el frío metal de la máquina.
Sus amigos retrocedieron asustados.
-¡Ayudadme! Oooaaaaaaaaa
El cuerpo de Nacho se fue aplastando como si fuera de gelatina hasta desparecer subcionado a través de la trampilla de la máquina. Los tres amigos quedaron inmóviles con sus asombrados rostros iluminados por el frío resplandor de la máquina en la fría noche de enero.
Realidad y ficción, una mirada personal al mundo exterior, una puerta de salida para pensamientos atrapados.
El ir y venir luchando por las cosas más queridas, sin bien nos gasta las manos, nos deja abierta la vida.
- Víctor Jara
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lunes, 28 de enero de 2008
lunes, 14 de enero de 2008
El viaje de David Crosby
Sea por lo que sea, su música me atrapa desde que escuché por primera vez a los Byrds. Recuerdo que estaba yo encandilado con los Byrds cuando descubrí Crosby, Stills & Nash y pensé "Humm no suenan mal y este tipo tocaba en The Byrds..." Poco después me veía a mi mismo comprando If I Could Only Remember My Name.. sin conocimiento de en qué terreno me estaba metiendo.
Después de aquel primer "¿Que demonios es esto?" posteriores audiciones me dejaron con la oreja pegada al equipo y aquel extraño y exuberante disco con el rostro de David Crosby en la portada se convirtió en uno de mis favoritos, una de las piezas esenciales de mi discografía, que nunca me canso de escuchar y volver a escuchar.
La historia personal de Crosby es tan extraña y especial como su música, tanto que es casi más conocido por sus avatares personales que por su trabajo como músico. En parte esto se debe a que nunca antes se había publicado una antología que recogía todo su trabajo (o casi) Desde su etapa en The Byrds pasando por Crosby, Stills, Nash & Young, sus trabajos a dúo con Nash, discos en solitario y sus recientes -y magníficos- discos con CPR. Uno escuchaba antologías de The Byrds o Crosby, Stills & Nash y se quedaba con los éxitos, con los temas que Crosby no escribía, mientras que el trabajo de este hombre quedaba algo en la sombra.
Nada más remoto. Si bien David Crosby puede parecer el hombre en la sombra, que aportaba sus magistrales armonías a los temas de sus compañeros de armas y de otra infinidad de artistas con los que ha colaborado y a los que ha ofrecido su apoyo, es también un artista con vida musical propia, que, si se escuchase con los oídos bien abiertos a todo tipo de texturas y sonidos sin ningún perjuicio, quizás sería mucho más conocido y exitoso entre el público.
Ahora, con Voyage, una preciosa caja de 3 CDs con 52 temas recopilados por Graham Nash y Joel Bernstein, se paga por fin tributo a ese genio incombustible que es David Crosby.
Los dos primeros discos nos llevan por ese largo viaje musical que dura ya 4 décadas, mientras que el tercero es un regalo, un tesoro desenterrado de los archivos discográficos para presentar 14 grabaciones inéditas que nos muestras los entresijos y orígenes de muchos de los temas clásicos de David Crosby presentándolos en forma de maqueta o en maravillosos directos, sin olvidar algún que otro tema inédito que, por razones inexplicables, ha permanecido oculto hasta este momento.
Todo ello acompañado de una caja con un libreto maravilloso lleno de fotos y citas que hacen este album aún más especial. Voyage, es, un regalo que disfrutarán todos los incondicionales de David Crosby, entre los que me incluyo, aunque también es, sin lugar a dudas, el punto de partida perfecto para aquellos no iniciados en la músia única de este artista.
Un proyecto que se ha hecho esperar, pero que por fin está aquí, listo para deleitar nuestros oídos una vez más.
Voyage, de David Crosby ha sido editado por Rhino. A fecha de hoy no he podido certificar su edición en España, pero se encuentra con facilidad en tiendas de otros países europeos y de Estados Unidos.
sábado, 5 de enero de 2008
Caipirinhos
Navidades es para mi sinónimo de pereza y desconexión con mi quehacer diário, incluso con mi ocio habitual. Planifico un montón de cosas y luego no hago ninguna, ni siquiera me pongo a escribir en el blog, y eso que ya tengo varios pensamientos ya maduros esperando a convertirse en letras sobre el papel.
La despedida de este año pasado ha sido, para continuar con la tradicción, un tanto esperpéntica, aunque esta vez algo más breve por los diferentes achaques que sufrimos varios de los colegas habituales. Al que aquí escribe, el nuevo año le ha recibido con Farigitis. Un rollo ocasional que se agarra a mi garganta de vez en cuando. Otros están con gripe u otras dolencias físicas... será la edad.
De todos modos siempre encuentra uno el tiempo y el modo de calmar sus dolores y soltar al diablo que lleva dentro en noche vieja o en cualquier otra noche que se preste para ir de fiesta. Siempre hay momentos especiales para rascar la oreja del prójimo (¿verdad Lugi?) o para soltar paridas a voz en grito, pelearse con máquinas expendedoras de golosinas que parecen tener más hambre que el cliente y deciden quedarse con las monedas y el dulce, y, porqué no, para HACER LA GRAN FIESTA DE LA CAIPIRINHA.
(Si hay algún brasileño leyendo, que pare aquí, pues no creo que esto tenga mucho que ver con una verdadera fiesta de la caipirinha, si es que semejante cosa existe como tal...)
Sí. Caipirinha. Léase Cachaça (aguardiente de caña brasileño) y limas (casi todas las que había en el super) No os imagináis lo que se puede montar con una botella de cachaça, dos docenas de limas, azucar a granel, un mortero, una picadora de hielo sacada de peli gore... y un puñao de tipos locos metidos en el ajo.
Nadie se emborachó (creo yo, aunque no hice a nadie soplar al salir de casa... tampoco había que conducir...) pero al final fue una de esas esperiencias subrealistas no aptas para personas cabales. La amigable charla con caipirinha en la mano y músca brasileña de fondo degeneró en mini concurso de limbo, chapa cinéfica y "bailes caseros al ritmo de Manolo Gas & The Tinto Bang Band y el jingle de Fundador (que está como nunca)
Las fotos hablan por si solas. ...Y aún no era nochevieja.

El año que viene más y mejor a ser posible. A ver si estamos todos con mejor salud y podemos repetir fiesta y realizar otros planes abortados este año por causa de nuestra mala salud. Y a ver si para el año que viene hay más público femenino (o alguien se viste de mujer en su defecto :))
La despedida de este año pasado ha sido, para continuar con la tradicción, un tanto esperpéntica, aunque esta vez algo más breve por los diferentes achaques que sufrimos varios de los colegas habituales. Al que aquí escribe, el nuevo año le ha recibido con Farigitis. Un rollo ocasional que se agarra a mi garganta de vez en cuando. Otros están con gripe u otras dolencias físicas... será la edad.
De todos modos siempre encuentra uno el tiempo y el modo de calmar sus dolores y soltar al diablo que lleva dentro en noche vieja o en cualquier otra noche que se preste para ir de fiesta. Siempre hay momentos especiales para rascar la oreja del prójimo (¿verdad Lugi?) o para soltar paridas a voz en grito, pelearse con máquinas expendedoras de golosinas que parecen tener más hambre que el cliente y deciden quedarse con las monedas y el dulce, y, porqué no, para HACER LA GRAN FIESTA DE LA CAIPIRINHA.
(Si hay algún brasileño leyendo, que pare aquí, pues no creo que esto tenga mucho que ver con una verdadera fiesta de la caipirinha, si es que semejante cosa existe como tal...)
Sí. Caipirinha. Léase Cachaça (aguardiente de caña brasileño) y limas (casi todas las que había en el super) No os imagináis lo que se puede montar con una botella de cachaça, dos docenas de limas, azucar a granel, un mortero, una picadora de hielo sacada de peli gore... y un puñao de tipos locos metidos en el ajo.
Nadie se emborachó (creo yo, aunque no hice a nadie soplar al salir de casa... tampoco había que conducir...) pero al final fue una de esas esperiencias subrealistas no aptas para personas cabales. La amigable charla con caipirinha en la mano y músca brasileña de fondo degeneró en mini concurso de limbo, chapa cinéfica y "bailes caseros al ritmo de Manolo Gas & The Tinto Bang Band y el jingle de Fundador (que está como nunca)
Las fotos hablan por si solas. ...Y aún no era nochevieja.

El año que viene más y mejor a ser posible. A ver si estamos todos con mejor salud y podemos repetir fiesta y realizar otros planes abortados este año por causa de nuestra mala salud. Y a ver si para el año que viene hay más público femenino (o alguien se viste de mujer en su defecto :))
lunes, 24 de diciembre de 2007
Soy Leyenda (2007) Cine insulso y efectista.
Había una vez un tiempo en que el cine eran sueños y uno se sentaba en la oscuridad del teatro y entre cuchicheos y risas, comenzaba la película, y de pronto, uno se veía atrapado dentro de la trama, fuese la que fuese, y al final, salía del cine, a encontrarse con el mundo real, con una sonrisa en la cara, o al menos con la sensación de haber pasado un buen rato, aunque la película no fuese ninguna joya.
Había un tiempo. Lo sigue habiendo, pero uno tiene que buscar y rebuscar para encontrar películas que funcionen con los espectadores de la manera arriba descrita. Por lo general, las películas que se estrenan en las salas comerciales, aquellas made in Hollywood (o made in Spain o donde sea) suelen dejar al espectador con una sensación de enfado, enfado por haber malgastado 6 Euros y 2 horas de su preciado tiempo.
Ayer fuí a ver Soy Leyenda (I Am Legend, 2007) Tercera adaptación de la magistral novela de ciencia ficción y horror de Richard Matheson. Un auténtico bodrio. La nueva película, me refiero. La primera adaptación a la gran pantalla, The Last Man On Earth (1964) es perfecta; la segunda El último hombre vivo (The omegan man, 1971) es buena, entretenida; la nueva versión que se acaba de estrenar en los cines es un asco, por no utilizar palabras peores.
A parte de ser una película efectista, que busca el fusto facil a base de escenas impactantes y efectos de sonido fuera de tono, destroza el espíritu, la esencia de la novela de Matheson. Sí, sí, la linea argumental es la misma, pero la película no tiene nada más que ver con la novela. Podría llenar páginas de este blog comentando los mil y un tópicos del cine acutal, todos bien reflejados en Soy Leyenda, podría destacar cuántos minutos desperdiciados hay en la película. Paso de hacerlo. Simplemente, no vayáis a verla. Haceros ese favor. No merece la pena.
Adaptar un libro al cine es una tarea bastante complicada, digo yo, y parece que hoy día, la industria cinematográfica, falta de ideas, llena de personas con el cerebro seco, se dedican a hacer remakes y nuevas adaptaciones de clásicos como churros. Claro, luego sale lo que sale.
La primera versión cinematográfica de esta novela, capturaba perfectamente el espíritu, la esencia de la novela, tal cual lo penso el autor, sin necesidad de efectos especiales, de sustos forutítos, de grandes decorados y escenas acrobáticas de acción increíbles. La película conseguía dejarte pegado al asiento, te incomodaba y te dejaba con una sensación de desasosiego al final. Tal y como lo quería Matheson. Era una adaptación de verdad, igual que el Fahrenheit 451 de Truffaut, o que muchas otras.
Debe ser que, como dice mi amigo Mario, estamos en una sociedad en decaimiento. No se si es eso, pero nos volvemos cada vez más simples y superficiales, y nos escandalizamos por cosas no tan importantes como pensamos, sólo porque no son lo que esperamos, porque van en contra de los valores y moral que nos han constrído poco a poco sin que nos diesemos cuenta y que nos venden como únicos e inalteralbes, ocultamos la muerte, lo desagradable, lo disfrazamos y damos explicaciones sencillas a asuntos realmente complicados, quizá para no pensar (o no hacer a la gente pensar)
La nueva adapación de Soy Leyenda es fiel reflejo de todo esto. No vayáis a verla. Quedáos en casa con la familia, con los amigos, o con el gato comiendo turrón y disfrutando de algo mejor.
Y si la vais a ver, leed luego la novela de Matheson, recientemente reeditada por Minotauro, o buscar por ahí la primera versión en cine, The Last Man On Earth. Y luego comparad la falsa adaptación acutal y la verdadera histoira original. Creo que entones entenderéis perfectamente de que hablo.
Y eso sí, cuando os sumerjáis en la novela, hacedlo sin prejuicios, aunque no os guste lo que está sucediendo. Las cosas, normalmente, no son como uno quiere, lo cual no significa que sean por tanto malas.
Había un tiempo. Lo sigue habiendo, pero uno tiene que buscar y rebuscar para encontrar películas que funcionen con los espectadores de la manera arriba descrita. Por lo general, las películas que se estrenan en las salas comerciales, aquellas made in Hollywood (o made in Spain o donde sea) suelen dejar al espectador con una sensación de enfado, enfado por haber malgastado 6 Euros y 2 horas de su preciado tiempo.
Ayer fuí a ver Soy Leyenda (I Am Legend, 2007) Tercera adaptación de la magistral novela de ciencia ficción y horror de Richard Matheson. Un auténtico bodrio. La nueva película, me refiero. La primera adaptación a la gran pantalla, The Last Man On Earth (1964) es perfecta; la segunda El último hombre vivo (The omegan man, 1971) es buena, entretenida; la nueva versión que se acaba de estrenar en los cines es un asco, por no utilizar palabras peores.
A parte de ser una película efectista, que busca el fusto facil a base de escenas impactantes y efectos de sonido fuera de tono, destroza el espíritu, la esencia de la novela de Matheson. Sí, sí, la linea argumental es la misma, pero la película no tiene nada más que ver con la novela. Podría llenar páginas de este blog comentando los mil y un tópicos del cine acutal, todos bien reflejados en Soy Leyenda, podría destacar cuántos minutos desperdiciados hay en la película. Paso de hacerlo. Simplemente, no vayáis a verla. Haceros ese favor. No merece la pena.
Adaptar un libro al cine es una tarea bastante complicada, digo yo, y parece que hoy día, la industria cinematográfica, falta de ideas, llena de personas con el cerebro seco, se dedican a hacer remakes y nuevas adaptaciones de clásicos como churros. Claro, luego sale lo que sale.
La primera versión cinematográfica de esta novela, capturaba perfectamente el espíritu, la esencia de la novela, tal cual lo penso el autor, sin necesidad de efectos especiales, de sustos forutítos, de grandes decorados y escenas acrobáticas de acción increíbles. La película conseguía dejarte pegado al asiento, te incomodaba y te dejaba con una sensación de desasosiego al final. Tal y como lo quería Matheson. Era una adaptación de verdad, igual que el Fahrenheit 451 de Truffaut, o que muchas otras.
Debe ser que, como dice mi amigo Mario, estamos en una sociedad en decaimiento. No se si es eso, pero nos volvemos cada vez más simples y superficiales, y nos escandalizamos por cosas no tan importantes como pensamos, sólo porque no son lo que esperamos, porque van en contra de los valores y moral que nos han constrído poco a poco sin que nos diesemos cuenta y que nos venden como únicos e inalteralbes, ocultamos la muerte, lo desagradable, lo disfrazamos y damos explicaciones sencillas a asuntos realmente complicados, quizá para no pensar (o no hacer a la gente pensar)
La nueva adapación de Soy Leyenda es fiel reflejo de todo esto. No vayáis a verla. Quedáos en casa con la familia, con los amigos, o con el gato comiendo turrón y disfrutando de algo mejor.
Y si la vais a ver, leed luego la novela de Matheson, recientemente reeditada por Minotauro, o buscar por ahí la primera versión en cine, The Last Man On Earth. Y luego comparad la falsa adaptación acutal y la verdadera histoira original. Creo que entones entenderéis perfectamente de que hablo.
Y eso sí, cuando os sumerjáis en la novela, hacedlo sin prejuicios, aunque no os guste lo que está sucediendo. Las cosas, normalmente, no son como uno quiere, lo cual no significa que sean por tanto malas.
viernes, 21 de diciembre de 2007
Cine de ciencia ficción
Creo que al fin he visto prácticamente todas las principales películas del género de ciencia ficción. Quizá la afirmación parezca un tanto exagerada, evidentemente, no he visto todas, ni probablemente prácticamente todas, las películas de ciencia ficción que se han producido en estos más de 100 años de cine, pero puedo decir orgulloso que he visto la mayoría de los filmes que aparecen en los listados o recopilaciones de Las mejores películas de ciencia ficción. Yo mismo creé mi propio listado, el cual podéis ver en este mismo blog.
Aunque he conseguido ver auténticas -y en muchos casos maravillosas- rarezas, hay una serie de películas, clásicos, cine de culto, que no he podido localizar. Si alguien tiene información de dónde las puedo encontrar, o si tiene una copia, le invito a que la comparta poniéndose en contacto a través de este blog o en el email agundin[at]gmail.com
Las "joyas" inencontrables son las siguientes:
- Algol (1920) de Hans Werckmiester
- Madrid en el año 2000 (1925) de Manuel Noriega
- Una fantasía del porvenir (Just imagine) (1930) de David Butler
- The Twonky (1953) de Arch Oboler
- La lupa (1955) de Luís Lucía
- La hora incógnita (1963) de Mariano Ozores
- The Bubble (1966) de Arch Oboler
- Der grosse verhau (1971) de Alexander Kluge
- Vandaag of morgen (1976) de Roeland Kerbosh
Otras que he localizado en video o DVD pero sólo en sistema/ zona norteamericano:
- F.P. 1 (1932) de Karl Hartl
- The Creation of the humanoids (1962) de Wesley Barry
Aunque he conseguido ver auténticas -y en muchos casos maravillosas- rarezas, hay una serie de películas, clásicos, cine de culto, que no he podido localizar. Si alguien tiene información de dónde las puedo encontrar, o si tiene una copia, le invito a que la comparta poniéndose en contacto a través de este blog o en el email agundin[at]gmail.com
Las "joyas" inencontrables son las siguientes:
- Algol (1920) de Hans Werckmiester
- Madrid en el año 2000 (1925) de Manuel Noriega
- Una fantasía del porvenir (Just imagine) (1930) de David Butler
- The Twonky (1953) de Arch Oboler
- La lupa (1955) de Luís Lucía
- La hora incógnita (1963) de Mariano Ozores
- The Bubble (1966) de Arch Oboler
- Der grosse verhau (1971) de Alexander Kluge
- Vandaag of morgen (1976) de Roeland Kerbosh
Otras que he localizado en video o DVD pero sólo en sistema/ zona norteamericano:
- F.P. 1 (1932) de Karl Hartl
- The Creation of the humanoids (1962) de Wesley Barry
jueves, 20 de diciembre de 2007
El rostro
La calle peatonal el domingo era un río de gente. Había caído la noche en la fría tarde de diciembre, pero la gente, encogida dentro de sus abrigos, oculta tras guantes y bufandas, paseaba tranquila, fluyendo lentamente, sin prisa por desembocar en ningún sitio.
él avanzaba entre la gente, pensativo, dejándose llevaro por las luces y los colores de los escaparates de tiendas y cafés, observando la gente que caminaba tranquilamente, sola, de la mano, conversando, siguiendo la mano impaciente de un niño, gente refugiada en su mundo, lejos del frío de invierno, buscando el calor de un café o de un sueño de plástico.
Allí estaba ella. La vio pasar fugazmente, un rostro anónimo, desconocido, pero por alguan razón, él se le quedó mirando. Sus miradas a pensas se cruzaron, pero, de pronto, él estaba allí quieto, observando aquel rostro de facciones finas y decididas, de mirada cálida y despreocupada y pelo lacio, libre, suelto al viento.
El encuentro a penas duró unos instantes, pero aquel rostro permaneció en su mente durante el resto de la tarde. En casa, ya en la cama, no conseguía dormirse, aquel rostro seguía ocupando su pensamiento, aparecía grabado en el interior de sus párpados, brillando bajo la luz de la lámpara de la habitación. Se levantó y sobre un papel esbozó aquel rostro con trazos rápidos, libres y concisos.
A la mañana siguiente el dibujo permanecía sobre el escritorio mirándole fijamente, llamándole. Volvió todos los días, paseo por la misma calle, esperando cruzarse con ella de nuevo, doblando las esquinas impaciente, deseando que ella apareciese al otro fugaz, como aquella vez. Sin embargo, no había rostro tras las esquinas, ni tras los cristales de los cafés.
El boceto a lápiz colgaba ahora de la pared de la habitación. Ella le miraba a través de aquellos ojos vivos de carboncillo, llamándole, invitándole. ¿Por qué, por qué? Qué tenía aquella cara. la había visto una sola vez, durante apenas unos instantes, sin embargo, le hipnotizaba. Había algo que le instaba a buscarla, a conocerla, a hablar con ella...
Erea domingo por la tarde, ya anochecida. La gente paseaba tranquilamente por la calle peatonal bajo el frío de invierno. El viento soplaba juguetón, haciendo volar las bufandas de los niños como cometas, un viento inquieto que se colaba por las rendijas de puertas y ventanas, despertando a la gente adormecida en sus casas, despojándoles de esa fina pátina de polvo que se había depositado léntamente la tarde del domingo.
En una casa un ventana estaba abierta. No había nadie dentro de la habitacón, iluminada a penas por la ténue luz de una farola. Un cuarto vacío, apagado, recorrido por el frío viento que entraba y revoloteaba llevándo consigo papeles de sueños acumilados durante años, arrancándolos de su prisión y haciéndolos volar libres por la ciudad como copos de una nevada temprana. Y allí, viajaba aquel rostro sobre papel, volando entre los edificios, pasando veloz por las calles, hacia los campos, más allá de las vías del tren.
Él, pensativo, aguardaba sentando en el vagón, esperando, nervioso, a que el jefe de estación tocara el silbato de salida. Vió el rostro pegarse al cristal durante unos breves instantes, y después desaparecer de nuevo llevado por el viento. "Esta vez no te escapas", pensó.
Se oyó un silbido. El tren avandonó léntamente la ciudad, perdiendose en la lejanía, iluminando a su paso la oscura y fría noche de invierno.
él avanzaba entre la gente, pensativo, dejándose llevaro por las luces y los colores de los escaparates de tiendas y cafés, observando la gente que caminaba tranquilamente, sola, de la mano, conversando, siguiendo la mano impaciente de un niño, gente refugiada en su mundo, lejos del frío de invierno, buscando el calor de un café o de un sueño de plástico.
Allí estaba ella. La vio pasar fugazmente, un rostro anónimo, desconocido, pero por alguan razón, él se le quedó mirando. Sus miradas a pensas se cruzaron, pero, de pronto, él estaba allí quieto, observando aquel rostro de facciones finas y decididas, de mirada cálida y despreocupada y pelo lacio, libre, suelto al viento.
El encuentro a penas duró unos instantes, pero aquel rostro permaneció en su mente durante el resto de la tarde. En casa, ya en la cama, no conseguía dormirse, aquel rostro seguía ocupando su pensamiento, aparecía grabado en el interior de sus párpados, brillando bajo la luz de la lámpara de la habitación. Se levantó y sobre un papel esbozó aquel rostro con trazos rápidos, libres y concisos.
A la mañana siguiente el dibujo permanecía sobre el escritorio mirándole fijamente, llamándole. Volvió todos los días, paseo por la misma calle, esperando cruzarse con ella de nuevo, doblando las esquinas impaciente, deseando que ella apareciese al otro fugaz, como aquella vez. Sin embargo, no había rostro tras las esquinas, ni tras los cristales de los cafés.
El boceto a lápiz colgaba ahora de la pared de la habitación. Ella le miraba a través de aquellos ojos vivos de carboncillo, llamándole, invitándole. ¿Por qué, por qué? Qué tenía aquella cara. la había visto una sola vez, durante apenas unos instantes, sin embargo, le hipnotizaba. Había algo que le instaba a buscarla, a conocerla, a hablar con ella...
Erea domingo por la tarde, ya anochecida. La gente paseaba tranquilamente por la calle peatonal bajo el frío de invierno. El viento soplaba juguetón, haciendo volar las bufandas de los niños como cometas, un viento inquieto que se colaba por las rendijas de puertas y ventanas, despertando a la gente adormecida en sus casas, despojándoles de esa fina pátina de polvo que se había depositado léntamente la tarde del domingo.
En una casa un ventana estaba abierta. No había nadie dentro de la habitacón, iluminada a penas por la ténue luz de una farola. Un cuarto vacío, apagado, recorrido por el frío viento que entraba y revoloteaba llevándo consigo papeles de sueños acumilados durante años, arrancándolos de su prisión y haciéndolos volar libres por la ciudad como copos de una nevada temprana. Y allí, viajaba aquel rostro sobre papel, volando entre los edificios, pasando veloz por las calles, hacia los campos, más allá de las vías del tren.
Él, pensativo, aguardaba sentando en el vagón, esperando, nervioso, a que el jefe de estación tocara el silbato de salida. Vió el rostro pegarse al cristal durante unos breves instantes, y después desaparecer de nuevo llevado por el viento. "Esta vez no te escapas", pensó.
Se oyó un silbido. El tren avandonó léntamente la ciudad, perdiendose en la lejanía, iluminando a su paso la oscura y fría noche de invierno.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Peter Watkins en DVD
No se cuantos de vosotros ahí fuera sabéis quien es Peter Watkins, o si os habéis enterado de que ¡por fin! se publica algo suyo en DVD en España. Un auténtico milagro. Punishment Park, esta disponible en DVD en versión original con subtítulos en castellano.Yo me he enterado de rebote, así que voy a darle un poco de promoción para que la gente descubra semejante maravilla y empiece a ver el peculiar cine de Watkins.
Peter Watkins en un director inglés que, creo es uno de los que mejor se merecen la etiqueta de independiente, porque, la factura de sus películas, escapa totalmente a los estándares a los que estamos acostumbrados. El propio Watkins es una de las principales figuras en la lucha por despertar la conciencia crítica del público, denunciando las manipulaciones a las que nos someten los medios de comunicación de forma pasiva, y ofreciendo alternativas a esta situación actual. Estoy empezando a leer el manifiesto que está colgado en su página web, así que en breve supongo tendré una mejor visión sobre lo que pretende este cineasta que, en los últimos meses, a empezado a ensanchar mi horizonte -cinematrográficamente hablando-, y eso que apenas he visto 3 películas suyas. Esperemos que la publicación en DVD de Punishment Park no se quede en algo anecdótico y se editen más títulos de Peter Watkins en España.
Sobre la película. Punishment Park (1970)
Lo mejor que puedo hacer, creo, es copiar la sinopsis de la carátula del DVD
"1970. Se intensifica la Guerra de Vietman. hay masivas protestas públicas en Estados Unidos y en todo el mundo. El presidente Nixon declara un estado de emergencia nacional y las autoridades federales tienen autoridad para detener a personas que supongan <
Si a esto añadimos que se trata de una película rodada con aspecto de documental (ficticio), partiendo de un supuesto que, por desgracia, podría hacerse realidad cualquier día, creo que resta poco más que decir. Ved la película. No hay otra cosa que se le parezca. Parece real. Pone los pelos de punta. Y asusta. Asusta que algo así pueda pasar. Es ficción, pero demasiado cerca de la realidad.
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