El ir y venir luchando por las cosas más queridas, sin bien nos gasta las manos, nos deja abierta la vida.
- Víctor Jara

jueves, 8 de marzo de 2012

Mujeres

La letra de dos canciones que dan vuelta por mi cabeza estos días. Gracías de nuevo a todas vosotras por vuestra fuerza y espíritu incansable. Cúanto tenemos que aprender los que sólo sabemos hacer una cosa a la vez.

Nobody (Nadie)
Emmylou Harris (de su LP Hard Bargain, 2011)

Pedaleando en su bici camino del colegio
Una niña rompiendo todas las reglas
No se preocupa por los pájaros y las abejas
Está muy ocupada cuidando no lastimarse las rodillas
Con los brazos de la dulce niñez envolviéndola
todas las maravillas del mundo la rodean
Y con los ángeles arriba para cuidar su alma
aquí abajo en su cama cae dormida.

No necesita a nadie
no necesita a nadie
no necesita a nadie ahora.

Adulta y viviendo independiente
va a trabajar y regresa a casa sola
pero creen en que algún día su principe llegará
Hay mucha vida a la que entregarse a los 21
sin nada más que su fe en el amor para guiarla
sigue el joven corazón que late en su interior
Caminar a través de esa puerta y apostar por todas
En confidencia: es capaz de dar el salto.

Está preparada para alguien.
Está preparada para alguien.
Ya está preparada para alguien.

Según pasan los años
la mujer no está tan segura
siente un dolor adentro
que parece no tener cura
¿Cómo se hizo la vida tan larga?
¿Núnca se queda nadie?
¿Fue el sueño de un amor verdadero
perdido a lo largo del camino?
Pero aún cree que tiene mucho que entregar
¿Hay acaso alguna otra razón por la cual vivimos?

Aún quiere a alguien
Aún quiere a alguien
Aún quiere a alguien

Y ahora aquella niña se está haciendo vieja
Todas sus tristes historias han sido contadas
pero no hay lamentos, no culpa a nadie.
sabe que a todos les sucede lo mismo.
Incluso cuando el río se seca y el pan se vuelve ácimo.
y ella se pregunta si realmente hay un Cielo,
encuentra su camino de regreso a aquella niña
y envuelve al mundo con sus brazos.

No necesita a nadie
no necesita a nadie
no necesita a nadie ya.

La que camina
Pedro Guerra (de su LP El mono espabilado, 2011)

no le bastaron los cálidos valles del África ardiente
no le bastaron la rama del árbol la vida frugal
alzó los brazos se puso a dos patas y muy lentamente
la que camina echó a andar

no le bastaron las pocas semillas la fruta incipiente
no le bastaron las amplias llanuras la vida fluvial
sobreviviendo cruzó los estrechos llegó al continente
y no dejó de buscar

cruzó la sabana los prados los montes
los ríos las simas
la que camina
pasaron los meses los años los hijos
los bosques las vidas
la que camina

no les bastaron sus manos sus ojos que miran al frente
en otros brazos guardó sus abrazos y en su caminar
fue descubriendo lugares caminos venciendo a la muerte
durmió al calor de un hogar

(dedicada a Lucy, Australopitecus Afarensis,-- nuestra "primera antepasada")

miércoles, 22 de febrero de 2012

A veces me pregunto para qué estoy aquí

A veces me pregundo para qué estoy aquí.
Al final del día, con los pies cansados,
con el cuerpo inerte, cierro los ojos, y
con la cabeza echada, intento ver qué se ha logrado,
que se ha hecho hoy.

Y veo algo de trabajo hecho,
y el desastre que aún queda para mañana.
Como una madeja interminable,
como la selva impenetrable,
que intento cruzar sin conseguir
estar seguro de por donde voy.

Entonces pienso que sería mejor tiarar la toalla
sobre la arena, y vvir arrullado por el murmullo de las olas.
Vivir ausente del mundo más allá del confín del mar,
vivir sin preocuparme del mañana,
del ayer o del hoy.

Vivir como en un sueño, como naúfrago satisfecho,
 abandonado en una tierra de leche y miel,
donde todo el mundo come y ríe y no pelea
-lo tuyo es tuyo, lo mio mio-,
ni rey ni mendigo, eso no importa,
soy lo que soy.

Y como es sueño, de sueños vivo,
mas con sueños no me comformo:
trabajo duro para darles forma
de barca y remos, de vela mayor y furetes vientos,
que habré de domar para cruzar el mar
y llegar al puerto
que sueño hoy.

Pue se que allí, allí donde el mar parece infinito,
está esa tierra que no aparece en los mapas,
la tierra para la que no hay camino,
pues como todo lo futuro, aún no ha sido,
como todo sueño, debe ser construído
con fe y entrga, con barro de sueños vivos
que dicen que estoy aquí
y se quien soy.

domingo, 12 de febrero de 2012

Ya se que hace como mes y medio que no escribo... no es que me haya perdido en medio de la selva o haya perdido la inspiración. Acá sigo con más trabajo que nunca. Prometo escribir algo nuevo, y pronto. De momento, aquí esta mi foto-con-lora como testimonio de mi existencia en estos días. Ese bicho se subió a mi hombro y se dedicó a pasear conmigo media tarde.... Posa mejor que yo.

martes, 3 de enero de 2012

10 años de discos

He recibido un correo de un amigo, muy dado a las listas él, que me pide que seleccione los mejores discos del silgo XXI. La verdad es que me ha traído nostalgia el mail. Hace ya tiempo que empleo mi tiempo en esas cosas. Antes, cuando estábamos en el colegio o en la universidad, solíamos discutir sobre cuál era mejor grupo, el mejor disco, y cosas así...
Hoy día, mi cabeza piensa más en otras cosas. No he dejado de escuchar música, me encanta y sigue siendo uno de mis pasatiempos favoritos y mi principal método para desconectar del estrés diario; y sí, sigo al tanto de los nuevos discos de mis artistas favoritos, y, aunque por limitaciones geográficas y económicas no los compre, si puedo, los descargo de internet. Pero, como venía diciendo, ya no es lo mismo. De momento, el fánatico coleccionista de discos, colecciona otro tipo de experiencias vitales.
¿Volveré a buscar entre viejos vinilos joyas perdidas, a seguir amueblando mi casa con CDs ya perseguir la pista de sonidos cada vez más variados? No lo sé. Hoy, atrapado por la nostalgia del email de mi amigo, dejo aquí una lista de discos del siglo XXI que me vinieron a la cabeza en forma de melodías mientras pensaba en el pasado esta tarde. Parece mentira que hayan pasado ya diez años. ¡Cuanto han cambiado nuestras vidas en ese lapso! ¿Será que envejecemos y no nos habíamos dado cuenta?

2011
Hard Bargain, de Emmylou Harris
Beauty Queen Sister, de Indigo Girls

2010
Leave Your Sleep, de Natalie Merchant
At the Mermaid Parade, de Katell Keineg
Holly Happy Days, de Indigo Girls

2009
Poseidon & the Bitter Bug, de Indigo Girls

2008
Time the Conqueror, de Jackson Browne
At 89, de Pete Seeger
Didn't it Feel Kinder, de Amy Ray
Solo Acoustic vol. 2, de Jackson Browne

2007
We Walk in Song, de The Innocence Mission
Peace Bridge, de John & Mary & The Valkiries
Live in Dublin, de Bruce Springsteen with The Sessions Band

2006
We Shall Overcome: The Seeger Sessions, de Bruce Springsteen
Living with War, de Neil Young
Morph the Cat, de Donald Fagen
These Four Walls, de Shawn Colvin
Tideland (BSO), de Michael Dana y Jeff Dana

2005
The Other Side, de Chris Hillman
Prom, de Amy Ray
Amos Lee, de Amos Lee

2004
All that We Let in, de Indigo Girls
Crosby*Nash, de David Crosby y Graham Nash
Beat Cafe, de Donovan

2003
Everything Must Go, de Steely Dan
Seeds: The Songs of Pete Seeger, vol. 3, de Pete Seeger & Friends
Twelve Arrows, de Judith Owen
What's Wrong with this Picture?, de Van Morrison
Stumble into Grace, de Emmylou Harris
Befriend, de The Innocence Mission
The House Carpenter's Daughter, de Natalie Merchant
Auterretratos, de Luis Eduardo Aute

2002
Down the Road, de Van Morrison
Way out West, de Chris Hillman y Herb Pedersen
Become You, de Indigo Girls
Songs for Survivors, de Graham Nash
Brainwashed, de George Harrison
October Road, de James Taylor
Monuments, de Kate Campbell
The Naked Ride Home, de Jackson Browne
Hijas de Eva, de Pedro Guerra

2001
Just Like Gravity, de CPR (Crosby Pevar Raymond)
Motherland, de Natalie Merchant
Ten New Songs, de Leonard Cohen
Little Sparrow, de Dolly Parton
Songs in Red & Gray, de Suzanne Vega
Treasures from the Folk Den, de Roger McGuinn

jueves, 15 de diciembre de 2011

Navidad en la selva

Oculto entre ramas
adentro en la selva,
ha nacido un niño
de piel canela.

De ojos oscuros
que brillan con fuerza,
de cabellos negros
y sonrisa eterna.

Descansa en un lecho
de hojas frescas
que guardan un puma
y una boa negra.

Iluminan sus noches
mil y un luciérnagas
que volando le traen
el brillo de las estrellas.

¡Ay niño divino!
Infante desnudo de tez morena
llegado a este mundo
en horas inciertas.

En tí ponemos nuestra fe,
nuestra esperanza y fuerza.
Ilumínanos y danos valor
para llevar tu nueva por toda la tierra.


martes, 22 de noviembre de 2011

Colada morada

(Debió aparecer el día 1, aparece ahora con retraso)


Ray Badbury despertó mi interés por el día de los muertos. Hasta entonces, para mí, esa fecha no era más que una aburrida tarde en la que mi familia me hacía ir al cementerio. Yo no entendía entonces para qué. Y aunque hoy día sigo sin comprender bien esa necesidad del hombre de velar a sus antepasados ya fallecidos, y me uno a ese grupo de gentes con alas que quieren que sus cenizas sean un día esparcidas al viento y que acá en la tierra no quede otra cosa que el recuerdo en la mente y corazones de los seres queridos, me llama cada vez más la atención los rituales y costumbres que en torno a los difuntos, y en especial en torno a ese día, tienen lugar en distintas partes del mundo.
Acá en Ecuador, es tiempo de wawas de pan (niños de pan) y colada morada.

El mundo exterior


Hace unas semanas un amigo me preguntaba qué opinaba yo de Ecuador. Quería una opinión extranjera de este país. Yo no supe que responderle, y aún sigo sin saberlo. O sin poder responder, pues la verdad, creo que aún no conozco bien este país, ni lo conoceré por el camino que llevo.
Como misionero, cooperante, como una persona de paso, cruzo por las calles de estos pueblos y ciudades, observando a la gente, pero sin conocerla realmente. Mis fines, mis metas, son otras, y no están aquí ni allá.
Me doy cuenta cada vez más. Vivo encerrado en una caja. No es una caja como la de la canción que inspiró el nombre de este blog, pero una caja a fin de cuentas. Y desde esa caja, me asomo tímidamente a la realidad.

Seamos claros. No he vendió acá a hacer mi vida, a buscar un futuro o una vida, como pudieron hacerlo mis antepasados o como lo hacen tantos inmigrantes en tantos países del mundo. Yo he venido con el compromiso de apoyar un proyecto de desarrollo por un tiempo determinado. No me interesa ahora lo que pueda venir después.
Vivo en un complejo aislado, con un calendario de trabajo totalmente diferente al del resto de la sociedad, tengo mis necesidades vitales cubiertas y no tengo otras necesidades adicionales. La gente con la que vivo sigue el mismo patrón que yo, pues son misioneros, religiosos, voluntarios. Y cuando salgo por la puerta, acabo en las casas o conventos de gente que como yo está más o menos de paso.
Ni siguiera mis vistas a mis familiares acá en Ecuador me ayuda a entender bien la realidad de este país, pues ellos ya tienen su vida hecha y camina hacia otro futuro con otras necesidades.

No. No conozco realmente Ecuador y no sé si lo conoceré. A veces pienso que me gustaría conocerlo, sentir, este país. Unirme a la gente común y vivir como ellos viven, luchar y trabajar por lo que ellos luchan: poner mi fe en una casa, una esposa, unos hijos. Hablar de hipotecas y préstamos, observar la subida y bajada de los precios en el mercado. Sufrir y disfrutar lo mismo que ellos sufren y disfrutan.
Pero hay algo dentro de mí que me aparta de ese tipo de vida. Ya sea acá en Ecuador, en España, o en algún otro lugar. Calzo otro tipo de zapatos, uso otro tipo de lentes. ¿Por miedo, por locura, por el azar? No lo sé, y, aunque a veces me lo pregunto y me paro a pensar, el viento vuelve a soplar y sigue moviendo mis pies por esta otra senda sin decirme el porqué.

Al final, lo que nos toca es seguir viviendo, seguir caminando. Si encontraremos o no la razón de nuestra vida, eso lo no sabemos, pero hay que seguir viviendo. Yo, seguiré mirando la vida de los demás desde mi mundo. Admirándome de costumbres que se me antojan exóticas, extrañas y atractivas a la vez, criticando unas veces con fortuna y otras sin ella, las decisiones y la forma de ser de gentes que viven otras vidas, pero siempre sin poder dar una opinión totalmente sincera.
Viviendo quizá, por otro sendero, para que el común de los mortales, vivan esa vida que yo no acabo de respirar, de sentir.