Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 1 de octubre de 2015

Raíz

Llega un momento en la vida en el que uno empieza a echar la vista atrás. No al camino recorrido, no a años pasados y añorados, no. La echa mucho más atrás, mira a ese espacio que no pertenece al tiempo, a su tiempo, y que late perenne en el interior. Echa la vista atrás, descubriendo esa raíz, ese origen que le formó como es, ese agua que corre por ríos subterráneos que de pronto salta como adn diciendo "esto eres".

No para de resultarme curioso que, a mis 33, y tan lejos casa, encuentre el amor, el abrigo, la sonrisa, la paz de sentirme yo mismo en los versos de aquellos poetas que me hicieron leer a la fuerza en la escuela, en esas novelas "castizas" que uno "hojeaba" para pasar el año, o en aquellas canciones de discos de mis padres que no sonaban modernas, no pegaban. ¿Añoranza de una tierra lejana? No, no es eso. Tampoco es un renegar de este mundo global, pues cada vez más, me deleito aprendiendo y compartiendo con gentes de aquí y allá, aprendiendo nuevos idiomas, bebiendo de melodías extrañas cuyas letras no entiendo pero alcanzo a sentir; y no añoro ninguna tierra, cada vez me siento más "de todas partes".

De algún modo es un redescubrirse. Un acercarse a esos sonidos "del pueblo", esos que no obedecen a modas y siempre están ahí, inmutables. Esos que nuestros padres y maestros intentan inútilmente grabar en nosotros de niños, que se sueltan dejan una ligera pátina que ahora, entrando en esta vida adulta, uno empieza a redescubrir. Qué misterio la edad, esa que ahora me hace entender al incomprendido Don Quijote hasta tornarlo mi héroe, esa que me despierta la poesía de Lorca o de Machado, esa que me hace desempolvar viejos discos que me traen aromas de campos de trigo, de olivos y de mares...

Ese misterio de la edad que bajo esta noche de selva tropical, me hace quedarme dormido, acunado por la magia de ese mare nostrum, reconociéndome en él, mientras Maria del Mar Bonet canta Mercè...