Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 29 de octubre de 2015

(In) Conformismo. o caijas 10 años después.

Este mes hace diez años que empecé a escribir en este blog ¡Diez años! Dónde estaba yo entonces, cómo era yo entonces. El CAP, sí, y aquella "invitación" entonces de un profesor de universidad a crear un blog para colgar una webquest. Fue el empujón que me falta para echar a andar mi vena de escritor inconformista, o mejor dicho, hacerla pública.

No suelo ser de los que echan la vista atrás y recuentan años pasados para ver cuántas éxitos han logrado y cuántas cosas quedado en el tintero, tampoco soy de los nostálgicos que piensan "cualquier tiempo pasado fue mejor". El pasado siempre fue mejor porque sabemos lo que depara el futuro a ese pasado. La vida consiste en vivir el presente y soñar en nuestro aún sin escribir futuro.

No sé bien qué es lo que me llevó a rebobinar en el archivo del blog y encontrarme con este décimo aniversario. Sea lo que sea, me ha servido para verme reflejado en aquel veinteañero que fui, ese que ya no es más, y sin embargo ver que todavía hoy, sigo reafirmándome en los mismos principios.

Comencé este blog como un intento de romper con el conformismo, de expresar mis opiniones e intentar con ellas llamar conciencias, hacer que la gente piense, dejarles, por lo menos, indiferentes. Abrir un espacio en el que hubiese "algo distinto" a eso con lo que nos bombardean los Mass Media todos los días; y por ello, en aquella declaración de principios elegía aquella canción de Malvina Reynolds: Little Boxes.

Esta noche de octubre, de contexto totalmente distinto al de hace diez años, un contexto que no alcancé nunca a imaginar entonces, acabo de llegar de un cine donde una treintena de personas se han reunido para ver Aguirre, la cólera de Dios, de Werner Herzog. Cuando programé la película me dije, y me dijeron algunas voces "ese va a ser el suicidio del tu recién nacido cine-club, no programes el primer mes esa película". "No importa", pensé. "Hay que romper esquemas, hay que abrir la puerta a que la gente pueda ver algo distinto, descubra otras formas de pensar, de vivir, de crear arte, hay que darles la oportunidad para pensar. Hay que luchar por ello, y no desfallecer aunque a veces parezcan gritos en el desierto". Le di al botón del play. Una vez más. Y el cine, hoy, se lleno de gentes anónimas, que se acercaron porque alguien les brindó un espacio donde romper sus rutinas y hacer algo distinto, ver algo distinto, compartir otras visiones de esta vida.

Esta noche es para mí una prueba de que el hombre no ha sucumbido y muerto a la desidia y el conformismo. Una prueba más de que los gustos, orientaciones e ideologías no están hechos ni son universales, de que la gente sólo necesita que le den el espacio y la oportunidad de expresarse

Esta noche es un motivo más para continuar 10, 20, 30 años más, hasta que me de el aliento, remando contracorriente, programando cine sin hacer caso a esos que hablan de gustos o de "lo comercial", a escribir sin pelos en la lengua y a reclamar el espacio y la voz de los pequeños, los olvidados, los ex-claustrados y todos aquellos que luchan por seguir siendo diferentes pero iguales.

Y para recordar a todos los que viven en esas cajitas prefabricadas la mentira y la falsedad que les han hecho vivir, y la necesidad de romper con ella.
Gracias Malvina, gracias Pete, por la inspiración, por recordármelo una vez más. Cantemos, juntos, una vez más.

Little Boxes (Malvina Reynolds)

Cajitas, en la colina
cajitas prefabricadas
cajitas, cajitas, cajitas,
cajitas, todas igualitas.
Hay una rosada, y una verde,
y una azul y una amrilla
y son todas prefabricadas
y son todas igualitas.

Y la gente de las casas
van todos la universidad
y les meten en cajas
cajitas, todas igualitas
y hay doctores y abogados
y ejecutivos de negocios,
y son todos prefabricados
y son todos igualitos

Y todos juegan al golf
y beben Martinis Dry
y tienen hermosos niños
y los niños van a la escuela.
Y los niños van al campamento de verano
y después a la universidad
y los meten a todos en cajas
y salen todos igualitos.

Y los chicos consiguen su trabajo
y se casan y crían una familia
y los ponen a todos en cajas,
cajitas, todas igualitas.
Hay una verde, y una rosada
y una azul y una amarila,
y todas son prefabricadas
y todas son igualitas.