Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

viernes, 9 de noviembre de 2012

Un pupitre vacío


No se si ha sido un juego infantil
de esos que dicen que no hacen daño.
Quizá ha sido un engaño
que alguien sacó de su chistera:
una falsa sonrisa y suaves manos
que ocultanban uñas de gato

O quizá fue un sitio osucro,
un conocido o un extraño
quien te apretó contra un rincón sucio
y penetró en tu secreto,
esé que aún no conocías tu misma
y que latía en tu ser, aún creciendo.

Todas mis conjeturas no sirven
para llenar el vacío que dejas:
un pupitre sin dueño en la segunda fila
una sonrisa de niña que se desvanece
un hueco en mi interior, que grita
impotente contra los golpes de la vida.

Una niña más que se va
de mujer lleva puesta un cuerpo
demasiado joven para entender el amor
demasiado joven para disfrutar del sexo;
carga su miedo de niña en los ojos
oculando secretos, ahogando gritos:
trece años y un hijo.