Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

viernes, 28 de mayo de 2010

Me voy a camibar el nombre

La canción que traduje en la anterior "entrada" de este blog puede parecer un poco "vieja", pasada de moda. Suena y sabe a viejo sindicalismo, aquel sindicalismo que hoy ya no existe porque ya no hay trabajadores, obreros, incluso proletarios, si lo prefieren. El estatus de trabajador a cambiando sustancialmente en las útlimas décadas al parecer, sin que los sindicatos se den cuenta: Los hijos del minero ya no pasan frío. Puede que reciban una educación de mierda, puede que todo lo que el ente público y cultural les ofrezca una noche de sábado sea llenarse de cerveza, reggeton y películas insulsas; puede que sus padres se tengan que apretar el cinturón para llegar a fin de mes y comprar comida que tiene más aditivos que comida, o pollos que tienen más agua que carne; puede que nunca puedan viajar, tener aspiraciones en la vida que vayan más lejos de su barrio o su ciudad; sí, puede que sea así, pero, aditámoslo, ya no se mueren de hambre y frío.
Las luchas -las estrategias y las metas de las mismas- tienen, por lo tanto, que ser otras.

Pero, volvamos a la crisis acutal y las medidas para salir de ella, que es el asunto que me hizo traducir Banks of Marble hace unos días. He encontrado otra canción, y esta sí que está de total actualidad y no suena a "viejo sindicalismo", y eso que tiene ya 30 años. Es muy liberal, muy divertida, irónica, y un fiel espejo de las prácticas económicas que tienen lugar en este mundo en este momento en que yo tecleo en el blog.

I am Changing My Name to Chrysler
(Me voy a cambiar mi nombre por Chrysler)
Tom Paxton, en el LP The Paxton Report, 1980

El precio del oro ha aumentado hasta salirse de vista
y el dólar está de capa caída esta noche.
Cuánto comprabamos con el dólar,
ahora solo alcanza para comprar una lechuga.
Tampoco las previsiones económicas aciertan,
pero entre las nubes veo un rayo de luz.

Incluso puedo vislumbar una manera nueva y mejor.
Me han cedido un plan de acción.
Lo tengo todo bien preparado
y voy a entrar en acción hoy mismo.

Estribillo:
Me voy a cambiar mi nombre por Chrysler,
me voy a ir a Washington D.C.
Voy a decirle a algún broker poderoso
que lo que hicieron por Iacocca
será perfectamente válido para mi.
Me voy a cambiar mi nombre por Chrysler,
me dirijo a esa gran línea de los dividendos.
Así, cuando ofrezcan un millón
yo estaré firme con la mano abierta,
Si señor, conseguiré el mío.

Cuando mis acreedores griten pidiendo su "pasta"
les diré a todos a dónde se pueden ir.
No tendrán que gritar como locos.
Serán pagados hasta el último dólar
allí donde los interminables torrentes de dinero parecen fluir.
Les diré amablemente lo que pueden hacer;
es cuestión de un simple formulario o dos.
No es remuneración, es educación liberal,
¿acaso no estás contento de que esté en deuda contigo?

Estribillo

Desde que los primeros anfivios se arrastaron por el lodo
hemos estado luchando en una ascesión sin freno,
apenas habíamos empezado a andar cuando el dinero empezó a mandar
y es triste, pero el fracaso es un crimen horrible;
ha sido así durante un milenio o dos
pero ahora parece que hay otro punto de vista:
si eres una corporación titánica y tu fallo es ser gigantesca,
en el congreso hay un sitio seguro para tí.

Estribillo

La letra original en inglés, aquí.