Las rosas de esta casa de Quito
de rosas y de vidas,
se me hacen reflejo
de su vida en Filipinas,
de su humanidad cercana
que veo en fotos-cartas
con saludos en el reverso,
rosas metidas en un sobre,
para decir “te recuerdo”.
Realidad y ficción, una mirada personal al mundo exterior, una puerta de salida para pensamientos atrapados.
Durante varias semanas me subo a la metrovía, una de las vías rápidas que conectan el centro-sur de Quito con en norte, por la superficie de la ciudad. Es una vía pavimentada con concreto agrietado por años faltos de mantenimiento. Por ella circulan a toda velocidad unos buses azules algo más largos de lo normal, que crujen y chirrían y dan botes al pasar por las grietas del pavimento recordando el traqueteo, un tanto enloquecido en este caso, de los trenes. A veces pienso que si fueran eléctricos y esto fueran los años 20 pero del siglo pasado, podría rodar la segunda parte de Relámpago, aquella desternillante película de Harold Lloyd.
De pié o sentado en mi traqueteante bus relámpago al norte, me gusta observar a los pasajeros que suben y bajan, a los vendedores que suben y ofrecen todo un bazar ambulante a lo largo de la línea: desde maní garrapiñado pasando por mascarillas, imperdibles, o esferos hasta plantillas de poliuretano o correas de cuero (sí, y el vendedor te pone el cinto en marcha y carga la troqueladora para hacerte más agujeros en caso de que haga falta)
También están los músicos, claro. Los artistas de verdad y aquellos que piensan que sólo porque tienen cuerdas vocales ya saben cantar. Éste del que les voy a hablar no era artista ambulante pidiendo monedas a cambio. Era un señor, ya de tercera edad, o al menos con el pelo blanco, de tez blanca-rosada, con una chaqueta de terno puesta pero con vestimenta causal. Se subió con el boleto en la mano y buscó un asiento libre donde sentarse. Unos minutos después sacó tranquilamente su celular, como haría cualquier pasajero cuando no es hora punta, y puso música, sin usar audífonos, como no haría cualquier pasajero fuera o no hora punta.
El bus se llenó de pronto de una música de acordeón con un cantante de voz áspera y nasal. El dúo (o el karaoke) comenzó poco después cuando el señor comenzó a cantar al unísono con la grabación, moviendo la cabeza y dado palmadas sobre su muslo al compás de la música. Canción tras canción, tuvimos todo un concierto en vivo y directo de música de los Alpes (sí, con p). No me atrevo a decir si suiza o alemana porque el señor no pronunciaba muy bien y no estoy seguro de que cantase en el alemán. Hubo aplausos y hasta más de un ¡bravo! aunque no inmutaron ni lo más mínimo a nuestro pasajero cantante.
Yo me bajé a mitad del concierto cuando el bus llegó a mi parada. Me quedé con curiosidad y pena al no poder escuchar el concierto hasta el final. No es que me guste mucho el Yodel o la música alpina (en realidad creo que no me gusta) pero estas son ocasiones que uno no debe perderse...
Con un poco de retraso, aquí dejo los mejores discos de este año que pasó. Una lista un tanto alternativa si la comparamos con las listas de las principales revistas y críticos musicales, pero para gustos hay músicas.
I'm With Her: Wild and Blue and Clear (Rounder)
Bomba Estéreo y Rayawana: ASTROPICAL (Sony)
Aterciopelados: Genes Rebeldes (Entre Casa)
Natalia Lafourcade: Cancionera (Sony)
Michelle Willis: Rich Is The Wanderer (autoeditado)
Van Morrison: Remembering Now (Exile/ Virgin)
Quisiera escribir un poema en ingles
para que me queden ocho vidas y no seis.
Pero si me despertase y dijese “yes”,
me dirían “nun yes tu qué vas a ser”,
Así que como gato que siempre cae de pie,
y en castellano o en kichwa también,
festejo esta vida que sólo una, ni dos ni tres,
y brindo con quienes me quieren, doquiera que estén:
¡salud!
Gracias por el abrazo, fue como volver a nacer.
Para los que aún amamos
para los que aún esperan
que un día llueva a cántaros
para los que aún guardan
la esperanza de lucha justa
para ellos
para ellas
escribo estos versos.
Versos libres, versos sencillos
como el viento que trae noticias
de lluvias de un futuro que ya conocimos
pues lo hemos recorrido en sueños
y vendrá, sí vendrá
de la mano de quienes guardan esperanza.
De la mano de quienes no cargan piedras
de la mano de quienes no cargan armas,
de la manos libres de dinero,
de los labios que no conocen venganza
ni miedo.
Para quienes me lean,
para quienes despierten en ellos
y para aquellos a quienes les dan miedo
(no teman)
son estos versos.
Cuando se te acaben los datos
te mandaré señales de humo.
Cuando no pueda llamarte
mira al cielo y búscame en el sol
o en las nubes, estoy en todas partes.
En los besos que sueñas,
en tu piel suave al bañarte
el sexo que grita tu nombre y el mio,
en las arrugas del día,
en el verde que guarda el parque.
No tengo donde esconderme
me llevas prendido en tu pelo,
atado como chumbi a tu talle,
un tatuaje que late a tu ritmo
y no, no se borra…
me dejo llevar en tu baile.
¿Por qué no me salen las palabras,
si te escucho hablar,
si tu voz me alienta,
por qué mis dedos no teclean,
por qué mi espíritu calla?
Creo que no quiere que te vayas,
y tú te has ido, y te has quedado
bien adentro, donde habla el alma
para moverme por dentro,
para que abra camino
y siga tu marcha,
no para que fluyan lágrimas.
Y si fluyen que sean el río,
el remo y la barca,
la killa que de un árbol
tallaría Él si en estos ríos pescara.
Hacia la Tierra Sin Males,
ahí te encontré de nuevo,
ahí algún día encallará mi barca.
Y mientras tanto seguiré viviendo
a la sombra de un árbol eterno
tan alto que no se ven las ramas,
y que habla y siente y vive
y cobija a los seres con alma.
Buen viaje querido amigo,
kawsaykama.
Kawsaykama o kawsaykamak, voz kichwa que quiere decir "hacía la vida sin fin"
Me perdí en la selva
para encontrar mi ser,
para mirarte en mis ojos
y por fin nacer completo.
No existo si tú no existes,
como el agua necesita el río.
Dos mitades que hacen un cuerpo,
mi yo, y tu yo oprimido
por siglos de cruces
por siglos de leyes de hombres
por siglos de expolio:
negada y arrancada el alma,
todo es vendido.
Hombres que tienen hambre,
hombres que tienen sed
irónicamente de ti han bebido.
De la madre tierra
de la tejedora y la alfarera
de la chamán y la amazona:
madre y compañera e igual:
la otra mitad,
rojo y negro
en blanco fundidos.