Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

sábado, 6 de agosto de 2016

Preparando la marcha

Las calles se vacían
la música se apaga
el arte se vuelve gris
gris oscura burocracia

y la tensión en el aire
esconde la gran falacia
urdida con la soberbia
de los que siempre ganan

un boleto al paraíso
de la efímera fama,
por brillar bajo los focos
venden su sexo y alma.

Y los que aún aman
comienzan la diáspora
otros viajes, otros sueños
donde respirar con calma.

y yo preparo el hatillo
sueño y casa a las espaldas
y hecho de nuevo los dados
sin brújula, sólo mapas

Hoy se van los amigos
el amor tampoco llama
el trabajo se torna dinero
aquí ya no queda nada

Sólo un reino de necios
que te miden bajo la espada
que a todo ponen precio
sólo hay hoy, no hay mañana.

La reina quiere vasallos
tinterillos y putas baratas:
todos se venden en cueros
ante calígula coronada.

En los palacios del arte
las paredes mancilladas
por números y otras bestias
postmodernidad entronizada

o simple y llana estupidez
juego de necios y fantasmas
que creen que lo son todo
pero sólos no son nada.

No te enfades, amor,
yo te entregaría mi alma
pero hoy está hecha jirones
necesita nuevas alas,

nuevos besos que la curen
que remienden la esperanza
nuevos ojos que la miren
y la rieguen con sus lágrimas.

No me queda mucho tiempo
estoy descontando albas
cierro las deudas pendientes
y quizás, hoy o mañana

me verás irme lejos
de las palabras que engañas
de los gestos que hieren
de esta ciudad que mata.

Vente conmigo, no es tarde
toma mi mano franca
caminemos a pies desnudos
no te prometo nada,

salvo mis ganas de vivir
de soñar nuevas casas
de pintarlas con nuestras manos
de cantar, de sembrar mañanas.