Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 26 de julio de 2015

Públicamente en privado

"Busquemos la manera de que el dinero no se quede siempre en los bolsillos de los cuatro amigos de siempre". Esto es lo que debió pensar un burócrata o estadista bienintencionado hace unos años. Da rabia cuando las contrataciones se hacen a dedo y entre amigos, eliminando la posibilidad de otras personas de participar del pastel, y con esa rabia se decidió cambiar las cosas.

Se ideó un nuevo sistema, algo revolucionario, que permitiría a todos en igualdad de oportunidades acceder al dinero público. Presenten varias ofertas, rellenen informes y más informes, súbanlo todo al web y los analistas elegirán al mejor postor. Todo perfecto. Pero ¿y si sale elegido el mayor estafador, un zote inútil, qué hacemos? No se preocupen. Hagan un informe con unos términos bien acentuados de manera que sólo el amigo de turno encaje con lo que se solicita y listo, todos tranquilos y contentos.

Personalmente, no veo la diferencia entre el método tradicional y el actual. Algo así sucede con la "eliminación de la tercerización". Contrataciones directas para eliminar intermediarios. Pero como el proceso es muy largo y tedioso, busquemos mejor un proveedor para que él vea dónde contrata todo lo que necesitamos. ¿perdón? Sí, sí. No pierda el tiempo haciendo pequeños contratos con artistas y proveedores, incluso le puede llamar la atención por ineficiencia, por perder el tiempo haciendo procesos de compras y contrataciones; mejor elabore un gran proyecto, haga un gran pack y sáquelo a concurso de proveedores que luego le provean  a usted de todo lo que necesita.

¿Dónde quedó aquello de la eliminación de los intermediarios?

Alguien me dirá "no te quejes, hecha la ley, hecha la trampa" o me dirán "no es lo mismo, hay otros detalles". ¿Qué detalles, qué ley ni qué trampa? Lo único que hacen ustedes con sus nuevas leyes, sus nuevos métodos, y sus nuevos principios es lo mismo de siempre: mentir y engañar. Siguen siendo una panda de mentirosos y ladrones. Y además, una panda de mentirosos y ladrones "acojonados". Unos mentirosos que se aferran a la Ilustre verdad y equidad cuando el sistema no les reparte lo que ustedes quieren, o no les reparte lo suficiente, pero que en realidad no tienen ningún interés en cambiar el sistema, todo lo contrario, todo lo que quieren es seguir chupando de él, medrando como los asquerosos trepas que siempre han sido, y acojonados y siempre a la defensiva ante el miedo de ir más allá y cambiar ese sistema que les da de comer (sólo a ustedes, y no a otros)

Vuelvo a repetir lo que siempre digo: si el sistema no reparte igual para todos, si es tan fácil de modificar para que sirva unos intereses particulares y privados, el sistema no nos sirve. No hay diferencias, no hay derechas ni izquierdas, no hay revoluciones si al final lo único que se intentan es que el sistema reparta un poco más a unos pocos elegidos. Por mucho que lo disfracemos, el sistema sigue sin funcionar.

No voy a negar los logros en mejoras para la ciudadanía obtenidos por este gobierno. Soy testigo de los cambios en los apenas siete años que llevo por acá; pero cuando uno se mete en los entresijos de este sistema público y ve lo privado que es por dentro, el único pensamiento que le queda es: "estos reparten un poco más que los anteriores, pero en el fondo son lo mismo: unos acomodados más que no quieren perder su poder, que no quieren compartir su parcela de bienestar social".

A la luz pública muchos me condenarán, me llamarán vendido a la derecha, aunque saben bien que no lo soy. Es parte del juego del sistema: o estás con ellos estaś con los de enfrente. No hay más, no puedes no estar, no puedes estar con un tercero. No hay cabida para esto. No hay un no sistema, no hay un otro sistema. No hay afuera, y el adentro ya está totalmente definido (y podrido) y si uno se empeña en demostrar que sí hay algo afuera, le tratarán por loco y le encerrarán bien adentro, bien escondido pero expuesto a la luz "pública", para que todos sepan que se volvió loco y por eso no disfruta del sistema.

Los locos, estos locos que no padecen trastornos físicos, sólo existen en las mentes de aquellos que les corrompen, abusan, excluyen y luego condenan por locos. Están bien cuerdos y su único crimen es negarse a adoptar un sistema que han descubierto lleno de mentiras, abusos, robos, codicia, lascivia y toda la lista de pecados capitales.

Seguiré pues defendiendo a este puñao de locos soñadores, hasta que me encierren o me entierren. Seguiré dejando al dinero al fondo de mi lista de prioridades vitales, bien lejos, allá donde no se le vea, y trabajaré para obtener bienes gratuitos. Enseñaré y aprenderé nuevas destrezas en lugar de pagar a alguien para que haga lo que no se o no sabemos, marearé al burócrata con todos sus papeles para poder dar la mano a aquel que pretenden ahogar tras ellos, viviré mi futuro en el presente, sembrando para que cosechen nuevos presentes aquellos que vendrán después y que yo no conoceré. No daré limosnas. Daré la mano. No trabajaré por inercia. Trabajaré porque quiero y porque creo en el propósito de mi trabajo. Hasta donde me llegue el aliento.
Hasta ahí llegamos todos. Nadie se perpetúa ni merece perpetuarse en sus actos. La historia ya está cansada de ellos, está cansada de ser patrimonio de unos pocos.

Llenemos las enciclopedias de personas anónimas. Cantemos esa canción vieja como el mismo hombre. Esa cuyo autor desconocemos porque su nombre se perdió en el viento o porque nunca firmó como propietario. Esa canción anónima, sin dueño, pero que a su vez sentimos tan nuestra.