Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 12 de octubre de 2014

2001

¿Dónde quedó dos mil uno?
¿Dónde llegamos, donde dejamos
nuestra huella indeleble
de avezados-absurdos humanos?

Viajábamos rumbo a Júpiter,
en un recodo del camino, ¿nos perdimos?
¿Cuál fue el sinsentido, la pelea,
que nos hizo retroceder diez siglos?

 Nuestro vuelo acabo chocando
enterrado bajo polvo y llantos
una vez más fracasando,
no entiendo qué es ser humanos"

No, nadie, ni uno sólo.
Creo que ya no soñamos
tenemos miedo a las estrellas
con humo de guerra las ocultamos

y creemos vivir seguros
hoy dominantes, mañana dominados
hoy creyéndonos nuestra falsa virtud
mañana con falsas risas resignados.

¿No podríamos de una vez
pasar la página, esa llena de espanto
y cubrir la tierra de estrellas
ahogar con ellas guerras y llantos?

¿No podrías ser el sistema
ese con que guían nuestros pasos
la rueda en el cielo, el misterio
la humanidad unida, abriéndose paso

descubriéndose a sí misma
construyéndose a sí misma
compartiéndose a si misma
fundiéndose en si misma.
caminando...

¡Caminemos pues hacia dos mil uno!
que sea esa la fecha del futuro creado
la meta que guía nuestra esencia
dinero y esfuerzo invertidos en estrellas
un papel verde sin valor ni olor de guerras
una luz que brilla y nos recuerda
la esencia verdadera del ser humano.