Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 1 de febrero de 2009

Poesía

Mientras encuentro tiempo libre para escribir más anécdotas sobre mis andanzas por esta tierra y también alguna historia o algún burdo poema que tengo en borrador por ahí, os mando aquí dos poemas que me encontré leyendo en la biblioteca en mis ratos libres.

Disfrutad de la vida.

LOS PASOS

Tus pasos, por el silencio creados
avanzan santa, lentamente,
hacia el lecho de mi impaciente
vigilar. Fríos, callados.

Queridos, adorados pasos mudos
que sin oir, mis ansias adivinan.
¡Qué regalos celestes se encaminan
hacia mi lecho, en unos pies desnudos!

Si pra mi sueño obseso
tu boca haces avanzar,
yo te preparo el paladar
al alimento de un beso.

No lo apresures, ten calma,
dulzura de ser no siendo
que de esperar voy viviendo
y son tus pasos mi alma.

Paul Valéry

ESTA HORA NUEVA
Jorge Debravo, Nosotros los hombres

Hoy no es día de sentarse de espaldas ala vida,
con las manos en cruz y un jesucristo amargo en ls rodillas.

Hoy no es día de enclaustrarse en conventos mohosos
ni de cantar canciones de novia abandonada.

Hoy no es día de ponerse a sumar amoríos
y a inventarirar los sueños y las tristezas viejas.

Hoy es día de correr, con los brazos en alto,
a trabajar la tierra más feraz y más ancha
y sembrar las semillas de la vida

Hoy es día de hacer campo para cada muchacho,
para cada muchacha,
para cada hombre joven, sudoroso.

Hoy es día de aserrar millones de cadenas
y día de buscar panes para nutrir hambrientos.

Que los templos se caigan a solas aplastados
por su propia vejez y su fiel condición
de plantas anticuadas,

Que el sacerdote hable, predique en media tierra,
luche al lado del joven, del anciano y del niño.

Hoy es día de arar con el arado de fuego
las eras del amor y el entusiasmo.

Hoy es día de arrancar las plantas amrgadas,
de arrojarlas al fuego y de aventarlas.

Hoy es día de correr como animales dulces
a lo largo del alrgo camino de la vida.

De correr por la tierra y más allá de ella
y más adentro de ella.

Los santos de este día no han de tener cilicios
ni ojeras enfermizas, ni músculos de hielo.

Los santos de este día han de ser los mecánicos,
los científicos hondos que apresan el Planeta entre sus manos.

Deben ser los maestros que se hunden paso a paso
en las más escondidas axilas de la tierra.

Que los templo se caigan sobre los sacerdotes
y los cristos manidos que no queran salir a respirar la vida.

Y que nos venga el Cristo poderoso y enorme
con mano de mecánico y un mapa universal como bandera.