Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 4 de enero de 2009

Pensamientos interiores

Desde que llegué aquí no me había vuelto a poner a pensar en mi mismo, a sentir la necesidad de dar salida a mis pregunas interiores. Sería la euforia inicial, sería el estar atareado todo el día sin mucho tiempo para darle vueltas a la cabeza, no se, el caso es que hasta estos primeros días del 2009 no había vuelto a encerrarme en mis pensamientos privados y a sentir la necesidad de plasmarlos en el blog. No me malinterpreten (que sudamericano ha sonado eso) no es depresión, ni enfado, ni malestar con mi situación actual, todo lo contrario, sigo encantado de estar aquí, con ganas de trabajar y de seguir creciendo interiormente, tanto es así que ya ni siquiera me inquieta la pregunta de qué voy a hacer cuando esto se acabe. Sigo sin saberlo, pero ahora sé que no importa, lo que sea vendrá y será tan bueno como lo anterior. Sólo hay que seguir caminando.
Mi euforia y energía están más vivas que nunca, y mi mente cada vez más clara. Simplemente he vuelto a sentir la necesidad de volver a retomar ese diario improvisado que fue este blog durante gran parte del año pasado. Y todo, veo ahora, por falta de actividad. El venirme estos días apresuradamente de regreso al colegio, con la escusa de descansar y trabajar no ha sido tan producente y beneficioso como creí o quise creer. Fuera por el cansancio físico, la necesidad de poner en orden mis taréas, de pasar algún tiempo solo, o el miedo de siempre a lo nuevo, al cambio, el caso es que en lugar de aventurarme a perderme por una ciudad grande yo solo estos días, decidí, en cierto modo justificadamente, en otro no, recluirme en mi interior y en la paz de estos muros de un colegio vacío en medio de la selva.
Si para algo han servido estos cuatro días, ha sido para darme cuenta de que, para estar bien, tengo que obligarme a elegir siempre el camino que se me antoja más dificil (el que me da más miedo o me hace dudar) tengo que renuncia a parte de esa necesidad que siento de dedicamre sólo a mi mismo y compartir casi todo mi tiempo con los demás, y tengo que aprender a aceptar y vivir con el cansancio físico, al final, este no importa si estás cansado pero realizado interiormente.
No es que no haya echo nada estos días, pues he descansado, he preparado alguna asignatura (aunque no gran cosa) y me he atrapado en una novela adictiva -El mundo según Garp de John Irving-, pero también he perdido mucho el tiempo. De echo, creo lo único de provecho ha sido engancharme al libro de Irving, algo que por otro lado sucedería más tarde a pesar de tener menos tiempo para leer. Supongo que si me hubiese lanzado a patear calles y perdeme solo por este país, no hubiese hecho gran cosa -en el campo materia- y probablemente me hubiese quedado sin un centavo de mis 35 dólares mensuales, y también con toda seguridad me vería la semana que viene cansado y con la lengua afuera preparando a la carrera asignaturas y organizando sobre la marcha mi trabajo, pero, a fin de cuentas y dejándome de engañar, así es como funciono: a la carrera y bajo presión. Da igual cuanto tiempo me reserve para mi trabajo, siempre pierdo horas y días enteros ensimismándome en mil y un pensamientos y luego, al final, cuando se me echa el tiempo encima, me pongo a trabajar a todo trapo, y me enfando por no haberlo echo antes, y me canso, pero al final, qué curioso, las cosas salen bien. Me paso los últimos días a la carrera haciendo malabares y al final todo funciona. Es como si esa presión, ese forzar mi cuerpo y mente al 100% me hiciese trabajar adecuadamente.
Conócete a ti mismo, decía Sócrates. Si para algo me valen estas esperiencias es para conocerme y aceptarme mejor a mi mismo. Me prometo ahora no volver a estar parado más de un día o de medio día, de golpes aprende uno. Aunque también se que en algún momento nuevas situaciones me harán volver a caer... el caso es levantarse y seguir andando, aprendiendo a aceptarse a uno mismo con sus errores y debilidades. Aceptando limitaciones pero al mismo tiempo esforzándose por romper algunas de ellas. Lo dificil es encontrar el equlibrio en esta delicada balanza.

Ahora, después de escribir estas líneas, después de estos días de reflexión, de repente tengo ganas de comerme el mundo, esto pleno de enerigía, habré perdido el tiempo, sí, y no puedo remediar lo que no hice, pero siento algo positivo: tengo ganas de escribir, mil y una ideas fluyen en mi cabeza, tengo ya líneas para nuevas historias (algo que hace tiempo que me tenía ya preocupado pues no era capaz de encontrar nuevas ideas para escribir) y siento ganas de hacer tantas cosas que no se por cual empezar.
Daré rienda suelta a mis dedos en el teclado ahora que mi cerebro está en plena ebullición.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una vez Maribel nos hizo escribir en hojas y pegarlas por las paredes el lema "Pensar antes de..." Has visto que de vez en cuando es bueno pensar antes de, antes de conocer a otros, mejor pensar en uno mismo y conocerte, ver como cambias, a donde has llegado y a donde llegarás.

Una vez que sabes eso, solo te queda lanzarte y seguir haciendo lo que sea, hasta que te pierdas, ahi es donde tendras que pensar otra vez.

Esos dias de esparcimiento interior han dejado una interesante reflexión y es que no has perdido el tiempo, has ejercitado la mente. Seguro que Sócrates la ejercitaba un montón y mira a donde ha llegado.

Javi.

Rach dijo...

De vez en cuando viene bien caer, no digo que sea bueno, pero hace que seamos más fuertes, para luego volver a levantarnos, mirar al mundo y decir: Estoy aquí y voy a hacer las cosas bien.
En uno de los correos que me han ido mandando, estas cadenitas que merecen la pena leer decía:

"Ser feliz" no es solo un placer, tambien es mi responsabilidad, es lo que yo puedo aportar para El MUNDO se transforme.
Mi responsablidad social es SER.
ser Alegre, Feliz y Pacifica.
y lo acepto ahora mismo.

Así que ya sabes, se feliz, haz tu vida lo mejor que puedas, siempre que tú seas feliz estarás haciendo bien las cosas, y a la vez repartiendo felicidad.
No pienses en mañana, piensa en el ahora:
Solo por hoy, no me preocuparé
Solo por hoy, no enfureceré
Solo por hoy, seré amabrle y respetaré a mi prójimo
Sólo por hoy, haré mi trabajo honradamente.
Sólo por hoy daré gracias por todos los dones de mi vida.

Un besin hermanito!