Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

lunes, 21 de julio de 2008

La espera

Sentado. Esperando. Con las maletas casi listas, contando los días que faltan para empezar una nueva vida. Nervioso y ansioso por partir, también con miedo ante lo nuevo y lo desconocido, ante esa incertidumbre con que siempre se va desvelando el futuro poco a poco.
Pensando, observando los árboles a través de la ventana abierta, con la fresca brisa de la mañana en la cara surrándome de tierras nuevas y viejas que veo en sueños. Inentando mirar más allá de mi escritorio, rompiendo lentamente las cadenas que me atan aún a esta vida, haciendo listados de todo aquello que no he hecho y que de pronto siento necesidad imperiosa de hacer, temiendo no tener ya nunca más la oportunidad de realizarlo: libros que no he leído, paseos que no he dado, vinos que no he probado, melodías que aún no he escuchado. Todas mis aficiones presentes me agarran, temiendo quizás que escape para siempre al encontrarlas sustitutos que quizá me ofrezcan algo diferente, algo que ellas no han logrado darme.

Se que no hay respuestas concretas. No hay justificaciones totales, no cuando sientes que no sabes por qué, pero necesitas cambiar, beber de otras fuentes y respirar otros aires, y no hay nada ni nadie que te diga o te convenza totalmente de qué fuentes probar. La única certeza es la de lo que ya conoces y eso ya ha perdido su gusto y sabor. Pienso en las palabras del poeta: "Caminante, no hay camino, se hace el camino al andar". La vida es elección y elegir es renunciar a unas cosas para abrazar otras nuevas.
La elección ya está tomada. Quiero probar otras fuentes, quiero perseguir esos sueños que siempre he tendio y de los que mis miedos me han tenido apartado tanto tiempo, sin rumbo fijo hacia un futuro concreto, simplemente trabajando, moviendome, probando. Si encontraré mi camino, mi lugar, esa razón para vivir, ese porqué eterno, lo desconozco. Ni siquiera lo voy a buscar, porque eso me haría viejo y desdichado. Voy a vivir, que es lo único que conozco, y vivir trazando mi camino, no me gustan las autopistas, llevo mucho tiempo caminado por ellas.

El barco ya esta casi a punto. Sólo resta que lleguen los vientos favorables y pueda por fin soltar amarras. Y mientras tanto, sigo esperando, y la espera me atrapa en sus redes haciéndome pensar, temer, soñar...

1 comentario:

rogelio dijo...

"...todo aquello que no he hecho y que de pronto siento necesidad imperiosa de hacer, temiendo no tener ya nunca más la oportunidad de realizarlo: libros que no he leído, paseos que no he dado, vinos que no he probado, melodías que aún no he escuchado..."

ese temor es el que nos moviliza a realizar nuevas acciones. ya tu dijiste, si haces esto, no haras aquello, por mi esta bien, renunciar no es tal cosa, abandonar
es claudicar. el movimiento es la fuerza bruta que inspira a seguir hacia donde halla que seguir. saludos.