Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

lunes, 18 de febrero de 2008

Consumidores-acumuladores

Reflexionando un poco... Suelo ver una película todas las noches, y, últimamente me he puesto a volver a ver títulos que ya había visto antes, algunos incluso varias veces. Y he empezado a pensar en el tema de la piratería otra vez, de nuevo candente por el dichoso canon y las próximas elecciones, con nuestros políticos poniendo al rival a caer de un burro y ofreciendo el oro y el moro si ganan como si esto fuese una apuesta o como si los votantes fueramos un objeto en subasta; a ver quién da más.

Recuerdo que cuando tuve en casa una grabadora de CD empecé a copiar todos los CDs que me dejaban mis amigos, luego, empecé a bajar música de internet... nunca llegué a bajar gran cosa. Con el tiempo me di cuenta de una cosa: la mayoría de lo que grababa, de lo que descargaba, a penas lo escuchaba una vez, y aquellos discos que realmente me gustaban, los acababa comprando originales. De hecho, hace la tiempo que tiré a la basura todos mis CDs copiados o descargados y no he vuelto a copiar otro desde hace mucho. Cuando me dejan un disco o descubro un artista por internet, lo escucho y, si me gusta mucho, acabo comprándome el disco tarde o temprano.
Lo mismo ocurre con las películas. ¡Por fin, gracias a esto del internet puede uno ver esas joyas que nunca pensó ver porque no las dan por la tele y tampoco las encuentra en vídeo! Hasta ahí bien, luego uno se da cuenta de que almacena cientos de divx en DVDs, películas que rara vez vuelve a ver.
Nos hemos combertido en acumuladores de bits, nuestras casas están aisladas con cientos de DVDs. Pero ¿Qué saca uno con almacenar 100, 200 películas? Hay gente ahí fuera que descarga como locos y almacena y almacena, parecen incluso vanagloriarse de tener una colección de cientos de discos, de películas, de tener los títulos "más importantes", "más famosos". Yo pregunto ¿Realmente, qué merito hay en eso? ¿Realmente, disfrutamos, realmente queremos todos esos discos, películas? ¿Nos gustan lo suficiente como para que ocupen sitio en nuestro disco duro o en nuestra estantería?
Creo que nos hemos vuelto ya no consumidores, más aún, acumuladores ciegos, compulsivos. Ya no antendemos a gustos, o no antendemos tanto a nuestros propios gustos, sino a los que nos venden.
Tengo una colección de CDs (originales) muy amplia. Unos 500 discos más o menos. La música es mi principal pasión, y reconozco que soy algo coleccionista de discos. Pero dentro de mis gustos. Muchos me dirán que es una colección incompleta coja, porque me faltan discos "esenciales", pero ¿Qué necesidad tengo yo de tener Led Zeppelin IV, si realmente el heavy me cansa o Nevermind de Nirvana si realmente no me hace gracia el Grunge? ¿Debo tenerlos en mi colección sólo porque son muy buenos, son "clásicos"? No pongo en duda la calidad, ni la importancia de ciertas obras, pero al final, lo que importa es lo que a uno le guste. El problema es que este sistema económico y social parece tacharnos de bobos si no tenemos en nuestro poder ciertos productos. Se nos educa para querer tener todo de todo. Todos los discos más famosos sin tener en cuenta el género, todas las películas más premiadas, todas los filmes de culto, independientemente de que nos gusten de verdad. Todos los libros, la última ropa de moda, el último grito en ordenador, en coche...

Seamos consumidores responsables, dejemos de acumular trastos en casa.
La mejor medicina para darse cuenta de en qué se ha convertido uno es sentarse un día y empezar a revisar su colección de películas y discos descargados, o comprados según el caso, y empezar a pensar cuántos a visto, escuchado, más de una vez el último año. O por lo menos una vez.
Seamos francos, la mitad de lo que descargamos no lo volvemos a ver en años. Pasa tanto tiempo que uno acaba diciendo ¿Para qué narices grabaría yo esto?
Si empezamos a comportarnos como consumidores responsables, nos daremos cuenta de que incluso podemos destinar parte de nuestro dinero a comprar discos y películas, y que incluso lo hacemos con gusto, porque lo que comprarmos realmente nos gusta, lo vamos a disfrutar una y otra vez. Y el resto lo descargaremos y luego borraremos o lo aquilaremos.
No tiene porqué gustarle a todo el mundo la última película ganadora en los oscars de este año, ni siquiera tiene porqué gustarle el cine a todo el mundo, entonces ¿porqué descargarlo, porqué acumularlo en nuestro disco duro o en un DVD? ¿Sólo porque es famoso, porque dicen que es "bueno"? ¿Son acaso estas razones suficientes, razones de peso? ¿No nos estarán manipulando sin que nos demos cuenta?

Un apunte más. De momento nos hemos vuelto acumuladores porque tenemos aceso gratuíto a las películas, a la música. ¿Pagaríamos por descargarnos cientos de discos, de películas? Yo creo que no. Ya no valoramos los discos, las películas en DVD, como para pagar por una descarga, que es algo aún menos tangible.
La verdad es que la culpa de que actuemos así la tienen los mismos que ahora nos echan la culpa a nosotros y nos cargan su muerto en forma canon. La forma en la que han promocionado, vendido su trabajo, su arte en los últimos 20 o 30 años les a llevado a estos extremos.

Desde aquí, animo a la gente a que compre DVDs, y CDs, a que se pasee por el videoclub, que vaya al cine, que salga de esas casas forradas de bits, que levante la cabeza del ordenador, y que haga todo esto de una manera responsable. Que no vaya al cine a ver la última novedad, sino la película que realmente le interesa, que alquile, que compre el DVD que realmente le ha llegado al corazón y que desea ver una y otra vez.
No defiendo el canon, ni otras prácticas similares, me parecen abusivas. Tampoco estoy muy asustado por la desaparición del cine o de disco, como algunas personas dicen por otras páginas de internet. Puede que desaparezca la música como bien de consumo de masas, pero se seguirán publicando CDs, vilinos, etc., aunque en menor número, pues sigue (y seguirá) habiendo amantes de la música y el cine dispuestos a pagar por tener un CD o DVD original. Lo único que me asusta es la deshumanización del arte, del consumo del mismo, intentando ser más exacto. Que la gente no conozca, y, lo que es más importante, no sienta interés por conocer otras músicas, otro cine, otro arte, diferente al que promocinan los medios de comunicación de masas. Que desparezca, por ejemplo, el cine como acto social y la gente se quede encerrada, sola, aislada en casa con su home cinema. Eso sí que asusta.
Por eso llamo aquí la atención sobre esta práctica actual que realiza mucha gente de "acumulación de musica y cine sin ton ni son". Llamo aquí a la necesidad de un consumo razonable de nuestros bienes de ocio, y también de otros bienes de consumo en general. No nos dejemos arrastrar por las modas o corrientes del momento, por la publicidad engañosa de los medios de comunicación y poderes fácticos de esta sociedad. Pensemos. Decidamos. Seamos responsables y consecuentes con nuestros actos.