Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

sábado, 16 de noviembre de 2013

Cambio de la matriz de vendedores

He gastado unos buenos paseos por la ciudad estos días intentando comprar un aparato para el ordenador -un adaptador o tarjeta de audio usb- y, todavía no me lo venden. Creo que lo he encontrado, no estoy seguro, pues no lo he visto en la vitrina de ninguna de las tiendas de computación que he visitado, pero probablemente estaba ahí y no me lo han querido vender.

En Ecuador empieza a suceder lo mismo que en muchos otros países: están tan acostumbrados a vender únicamente lo más común, que cuando les pides algo que no figura en la lista de los "artículos comunes y más vendidos" no tienen ni idea de lo que les pides. Pero acá la cosa tiene aún más. En otros sitios, el vendedor intentaría averiguar qué quiero, si lo puede pedir a un distribuidor, si lo tiene pero no se da cuenta en ese instante; si el vendedor fuese colombiano, estoy incluso seguro de que lo encontraría o me endosaría algún que otro artículo. Pero he llegado a Ecuador. He llegado a la tierra del "no, no tenemos eso".
Ni si quiera se paran a revisar, a pensar en lo que les pides. "No, no lo tenemos" y se quedan tan panchos. En el mejor de los casos añaden un "pregunte en tal o cual sitio". Es baladí: allí te van a dar una respuesta similar.

Al principio pensé que era simplemente que ciertos artículos tecnológicos no llegaban a este país, pero ahora cada vez estoy más convencido de que no tienen ganas de vender. No sólo sucede cuando buscas algo un poco raro, también pasa con las cosas más comunes del día a día.
-"Quiero una camisa azul"
-"No tengo".
Y punto, se acabó la conversación. En cualquier otro lugar, el vendedor hubiese empezado, a decir "pues mire, no, no me quedan azules, pero ¿qué tal esta de color verde?, ¿o a lo mejor le gustan de cuadritos? Mire, pruébese, miŕese en el espejo, sin compromiso..." Y al final, uno acaba saliendo de la tienda con una dos camisas, aunque no sean exactamente lo que en un primer momento había pensado comprar.

Creo que es parte de la jerga y de la madera de ser vendedor. A veces también molestan los vendedores con demasiada labia, de esos que no le dejan a uno ojear tranquilo y enseguida están respirándole a uno en el cogote preguntándole "le ayudo" y vendiéndole el almacén entero, pero entre eso, y la pasividad de los vendedores de este país, hay un termino medio. Aquí, parece que se empeñan en no vender. Uno tiene a veces hasta la sensación de que "molesta" cuando entra en algunos negocios.

En fin, quizás es que no entiendo la idiosincrasia de los vendedores ecuatorianos (llevo 4 años acá, pero en Lago Agrio, donde el 80% de los negocios son de colombianos, esos si que venden...) O quizá es que hecho de menos esas tiendas donde hay un poco de todo y donde tras el mostrador hay un vendedor curiosos que busca y rebusca hasta dar con la solución a tus problemas. Pero, no puedo sino pensar también que, ahora que se habla tanto de cambiar la matriz productiva del país, quizá sería bueno cambiar también la matriz de ventas.

2 comentarios:

Minipunk Arias dijo...

Comprar por internet evita estas cosas :)

@lvaro dijo...

Ya lo pensé, pero acá en Ecuador lo de la venta por internet todavía está "en mantillas"