Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

viernes, 15 de junio de 2012

para Daniela


Una llamada, un mail, un mensaje
Un café en una tarde de lluvia
en Quito.

Diez millones de emociones en treinta minutos,
una puerta que se abre tan solo un momento
finito.

Bullicio de vida que me sacude
y me invita a seguirla corriendo
por Quito.

Un ir y venir de voces y sentires.
Un noticiero de vidas lejanas-cercanas
aun vivas.

Abstracta como el arte, no se deja leer,
El agua de sus fuentes secretas a probar
te invita.

Enamorada si-no, quizá, al menos.
Viva vibrante y sin miedo al dolor
y la alegría.

Rojo apasionado y verde primavera,
Siempre cambiante, siempre abierta al mundo infinito,
Daniela.