Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 14 de agosto de 2011

Los justos y los buenos

Esta canción suena una y otra vez en mi cabeza en estos días. Cuán triste es ver que, a pesar del paso de los años hay cosas que no cambian.
Al final, siempre llegan las mordazas. Y siempre hay quien quiere tegiversar la historia y enterrar la memoria. Por suerte, las otras voces, aquellas que claman por el amor y la justica, esas que nunca callan, aunque tengan que vivir escondidas bajo la tierra, salen de vez en cuando a cantar al sol, a pleno pulmon, o acompañados de una guitarra.

Como Woody Guthrie, por ejemplo


Jesus Chrsit (Woody Guthrie, c. 1940)

Jesucristo fue un hombre que viajó por la tierra,
un hombre muy tabajador y valiente.
Le dijo a los ricos, "Entregad vuestro dinero al pobre"
y ellos mandaron a Jesucristo a su tumba.

Jesús era un hombre, un simple carpintero,
sus seguidores eran hombres íntegros y valientes.
Un sucio cobarde llamado Judas Iscariote
mandó a Jesucristo a su tumba.

Acudió al predicador, acudió al sheriff,
les dijo a todos lo mismo:
"Vended todas vuestras joyas y dádselas a los pobres"
y ellos mandaron a Jesucristo a su tumba.

Cuando Jesús llegó a la ciudad, todos los trabajaores,
creyeron en lo que el decía,
pero los banqueros y los predicadores, Le clavaron en la cruz
y mandaron a Jesucristo a su tumba.

Y la gente se quedó sin aliento, cuando escucharon que Él había muerto,
todos se preguntaban porqué.
Fue el gran terrateniente y los soldados que contrataron
para clavar a Jesucristo en el cielo.

Esta canción fue escrita en la ciudad de Nueva York,
de hombres ricos, predicadores, y esclavos.
Si Jesús predicase aquí lo que predicó en Galilea,
mandarían al pobre Jesús a su tumba.

La letra original en inglés, aquí.
Para escuchar la canción, aquí.