Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

viernes, 25 de septiembre de 2009

Mundo gris

Un mundo gris. Sin poesía. No consigo encontrar la rima hoy. Las prisas, los planes de futuro en forma de pensiones para alcanzar alvida enterna justo antes de morir me ocultan la poesía de este mundo.
No logro respirar ni encontrar un agujero por el que se filtre la luz del sol. Todo es gris aritmético matemático geométrico, planificado al milímetro. Todo tiene un fin, una función prediseñada en estas calles de cemento y asfalto, todo y todos caminan a un mismo son: el tic tac incansable de una maquinaria que gira y gira sin un fin último más que perpetuar su propiop movimiento, ajena, sin preguntarse qué mueve o hacia donde se mueve.
Tic tac, tic tac, tic tac, tic tac
Oigo el rejol en mi cabeza. Escucho las voces que me dicen engánchate. No puedo. Quiero... pero quizá no quiero. Quizá tengo miedo. Quizá estoy solo, desorientado. No puedo. Busco razones. Busco el porqué. Le busco a Él. Busco poesía. Y la encuentro en estas casas, en estas calles, en estos árboles. Siento todo a mi alrededor muerto, inerte. Colocado en su sitio siguiendo un diseño predeterminado geométrico frío y gris.
Vuelvo a rodearme de las golosinas que me ofrecen como recompensa por ser parte del engranaje o como aliciente para que me una. Pero su sabor dulce dura poco. La ecuación sacrificio y recompensa no fucniona para mi.
No entiendo este sacrificio. Entiendo renuncias voluntarias para sentirse vacio y lleno a la vez, desnudo pero vestido a la vez con poesía. Sin descanso, agotado por el día a día y reconfortado con ese mismo cansancio y con la poesía de una puesta de sol y el amanecer que viene siempre después.
Quiero huir. Quiero correr hacia ese atardecer que siempre amanece, quiero camnar descalzo, si ningún hatillo a mi espalda y sin billete de vuelta. Pero no encuentro a dónde correr. Quizás busco un sueño, una quimera. Quizás aun no he despertado.. Pero siento que probado un poco de él. Siento que lo he acariciado con la llema de los dedos y lo he dejado escapar. Se va cada vez más lejos, se oculta como el sol que ya no calientea y se esconde tras los edificios esta tarde y me deja solo y frío entre estos muros de ladrillo y cemento, con gente que no ve, que no entiende, que se agarra aciegas a lo único que conoce sin preguntarse por qué.

2 comentarios:

Rach dijo...

Ánimo, sigue adelante, haz lo que el corazón te dicte. No tengas miedo. No renuncies a lo que realmente quires, a lo que buscas.
Todo lo que tenga que ser, será. Tal vez no sea ahora el momento, tal vez venga más tarde, pero llegará, llegará y volveras a acariciar eso que buscas y que te hace sentir bien, feliz, completo, ...
Un besin hermanito, te quiero!

Juanma Ponte dijo...

Maravilloso, un resumen sencillo y emotivo de muchas vidas, entre las que incluyo la mía. pero nunca hay que rendirse. Avance, primavera.