Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

jueves, 10 de septiembre de 2009

Apaga el Televisor, escucha.

Estoy estos días leyendo el libro de Ray Bradbury Bradbury Habla (Suma de Letras, Buenos Aires, 2009) (Bradbury Speaks, 2005), una colección de ensayos escritos por este autor de ciencia ficción que sólo ha escrito un par de novelas y un puñado de cuentos de ciencia ficción. Bradbury va más allá, más allá de las estrellas para regresar a la tierra y entrar en lo más profundo del ser humano. La ciencia ficción fue sólo el género en que se dio a conocer. Dificilmente se archivan bajo esa etiqueta la mayoría de sus libros. Ha escrito cuentos, alguna novela, obras de teatro, guiones cinematográficos, poemas, ha trabajado como asesor de firmas de arquitectos y diseñadores,... no se en qué campo, siempre a través de la palabra escrita, no se ha manifestado este hombre. De todo ello, de ciencia ficción, de literatura, de cine, de su vida y memorias, de la sociedad, del futuro, del ser humano, habla en sus ensayos.
Pero dejemos a un lado esta escueta reseña (o elgio al maestro) Al grano.
Entre los ensayos de este libro, me encuentro con uno publicado originalmente en el Wall Street Journal en 1998 titulado: "La prosperidad de la desesperanza: los Estados Unidos a través del espejo". Me gustaría copiarlo tal cual en este blog, pero con ello supongo que violaría ciertos derechos de autor.
Bradbury habla en él, podríamos decir, de la "enfermedad" que sufre hoy día el ser humano, esa "enfermedad" de la que acusa a la sociedad, a los medios de comunicación,... siempre alguien exerno, sin darse cuenta de que el responsable de todo los males es él mismo, nosotros mismos.

Nos levantamos y nos miramoa en el espejo, vemos nuestra cara de muertos y nos tocamos nuestro estómago revuelto echándole la culpa a la pizza precocinada y la película insulsa de la noche anterior. Nos quejamos de la publicidad engañosa, de las mentiras del gobierno. De una televisión que sólo emite bobadas,... , siempre echando la culpa a otros cuando los verdaderos culpables de esa situación que nos desagrada, de nuestra situación, somos nosotros mismos, nadie más.
El problema es que nosotros mismos nos hemos vuelto unos cómodos inconformistas, y unos egocéntricos que no reconocemos nuestros propios errores, nuestro propio deleite con toda esa bazofia televisiva, nuestro aplatamiento frente al televisor, y, cegados por nosotros mismos, le echamos la culpa a otros, diciendo "no tiene remedio", conformándonos con vivir en un estercolero asustados y rodeados por la Gran Mentira de los medios de comunicación.
¿Quién tiene la cupla del cáncer? ¿La industria tabaquera y el smog y otras contaminaciones? ¿O nosotros mismos que asumimos toda esa polución como algo normal?
¿Y qué hay de la TV? Nos quejamos de la programación de mierda pero la vemos. Nos quejamos de los reallities pero los vemos, incluso PARTICIPAMOS EN ELLOS.
¡Basta ya de quejarse! ¡Basta ya de quedarse callado y quieto en casa aguantando las cosas porque sí! ¡Nada es porque sí! ¡Es porque nosotros queremos!
Si la TV es una mierda, apágala, y a continuación escribe al canal de televisión de turno y dile: su TV es una mierda, deberían emitir esto en lugar de eso, y esto otro en lugar de aquello.
Si los concursos son un fraude estúpido, no participe. Si la publicidad bobmardea con mil y un productos que luego se arrepiente de haber comprado, no vea publicidad, no los compre y escriba al fabricante contándole la mierda de producto que vende.

Eso es más o menos lo que viene a decir Bradbury y yo le doy la razón: porque vivo en esa realidad día a día. Bradbury habla de la sociedad estadounidense, pero aquí es exactamente igual. Este mundo se hace global para lo bueno y sobre todo para lo malo.
En la TV sólo pasan mierda y la gente la ve se queda pegada a la pantalla como moscas a una boñiga. Y ahroa se pasa al TDT pra ver más canales. Yo no quiero este TDT. No quiero 30 canales digitales de mierda en vivo las 24 horas en lugar de 10 canales analógicos de basura podrida. Quiero TDT de calidad, que merezca la pena ver, con contenido, sin mentiras ni falsedades, entretenimiento de verdad, canales educativos, variedad informativa y de entretenimiento.
Queiero unos noticieros, unos medios de comunicación que informen con rigurosidad, dedicando el tiempo y el análisis adecuado a cada noticia en lugar de crear psicosis colectivas con Gripes A, violencia de género, y crisis económica.

Y sé que es posible: he estado un año entero viviendo en una zona roja del planeta: nacotráfico, guerriclla, paludismo, violencia... Y aquí estoy. Y allí la gente siguie viviendo su día a día, enfrentándose a la vida, enfrentando sus problemas igual que acá. ¿Lo que la gente me decía antes de partir, aquel miedo y peligro? Psicosis, psicosis colectiva creada por el poder y los medios de comunicacion para controlar a la población y mantener funcionando cierto status y a cierto establishment en el poder. Un simple y llano modo de controlar a las clases medias acomodadas -y no tan acomodadas- para que no piensen y no protesten.
Allá, a los pies de la selva que ya no es selva, con los problemas cotidianos, en lo último que piensa la gente es en la Gripe A, por ejemplo. Ese es allí un mal menor. Por delante está el paludismo, obtener una educación, está incluso el poder comer a diario. No hay tiempo para pensar en otras cosas.
Pero aquí en España, como en otros paises del "primer mundo" la gente ya no tiene que preocuparse por comer mañana, y por lo tanto puede pararse a pensar, a utilizar su capacidad crítica, y eso no intersa así que son creadas otras preocupaciones que mantiene a la gente ocupada: Gripe A, crisis, gripe A, crisis, reallity, crisis, gripe A, violecia, crisis, asesinatos, gripe, crisis, enciérrese en casa, no salga, es peligroso...
¡Y una mierda!
¡Ya basta!
Apague la televisión. Salga. Plántele cara al mundo. Acalle las mentiras, demuestre que sí hay una solucción, que son problemas creados.
Grítelo bien fuerte. Diga "yo no acepto este camino impuesto". Dígaselo a las empresas, a los medios de comunicación, al gobierno.
¡Menos gasto en policía y más inversión en educación!
¡Menos gasto en mentiras y más inversión en un futuro verdadero!