Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

miércoles, 12 de agosto de 2009

Alta velocidad

Acá estoy, en casa, recién aterrizado, pues hace justo hoy una semana que llegué a España (faltan unas horas para que sea exacto el cómputo de tiempo), sentado frente a esta máquina e intentando aislarme del ruido exterior, porque, aunque mi calle acá en León es una calle tranquila, hoy están podando los árboles -¡en pleno agosto!- y menudo rudio mete la máquina. Si fuese D. Hector con la guadaña de gasolina, no me molestaba, pero siendo una empresa subcontratada por el ayuntamiento de León para podar los árboles... empieza a darme gastritis... Y eso que es un gobierno "socialista". La misma M. de siempre. Acá las cosas no cambian.
Que me lo digan a mí. Con sólo salir un año al extranjero, ahora parezco un extraterrestre paseándome por las calles de León: Yo sigo a velocidad amazónica, tranquilo, caminando despacio, observando las gentes y los paisajes urbanos en este caso, sin prisas, sin preocupaciones... Y aquí la gente vive a 100: si quedas con alguien tiene que ser de 6 a 6 y 25 por que a las 6:35 tiene no se qué y a las 8 no se que otra cosa... Y no esperes que estén todos a la hora de comer, o de cenar, cada uno llegua a la hora que le cuadra, y se sienta y come -casi engulle- sin esperar ni por Dios ni por el demonio... ¡Qué sociedad! Así les va.

Me dicen que he cambiado y que vuelvo un tanto picajoso. Supongo que mi experiencia me ha cambiado, sí. He aprendido otra manera de vivir, de ver las cosas. Me he reafirmado en muchos de mis valores y actitudes, he desechado otros y he adquirido otros nuevos. Eso es crecer. Y crecer sólo se logra viviendo. Y vivir, es salir fuera, plantar cara al mundo, reir y llorar, y sobre todo, estar abierto a aprender y comprender nuevas ideas y formas de ser.
No se dónde me llevará el viento, a donde viajaré. Pero no será a través de la red de banda ancha ni en esos trenes que recorren 400 km. en 3 horas en los que no te da tiempo de leer, de charlar con el compañero de asiento. ¡Qué manía con correr! Por tanto correr, la gente deja de disfrutar de la vida, y yo me pregunto para qué, pues al final todos llegaremos al mismo sitio.
Segiré viajando, descalzo y sin prisas... a donde me lleve el viento.

Todo el mundo me habla,
no oigo lo que me dicen,
sólo los ecos en mi mente.

La gente se para y me mira,
no puedo ver sus caras,
sólo las sombras de sus ojos.

Me voy a donde el sol sigue brillando
a través de la fuerte lluvia.
Me voy a donde el tiempo
da forma a mis ropas.

Dejando a un lado el viento del noreste,
navegando en la brisa del verano,
y saltando a través del oceano
como una piedra.

Y no pemitiré que dejes mi amor atrás.
No, no permitiré que dejes mi amor atrás.

Everybody's talking (Fred Neil)
(Traducción de andar por casa según oigo la canción...)