Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 15 de mayo de 2016

En la noche

Era un barco, remontado el río
eran los hombres, del color de la noche
era la historia, de cientos de vidas
por el tiempo ajadas, por el sol curtidas
eran las voces del hambre y el frío.

Era el principio, siempre el principio
el camino con rumbo, perdido el destino
era la suerte echada a los hados malditos
eran las últimas semillas de una tierra yerma
resaca por un viento vacío, por la guerra.

Cuántas sacudidas bajo la faz de la tierra
cuántas mentiras sobre la tierra misma
cuántas horas amando, sembrando
lo que unos pocos roban o con soberbia pisan
para perpetuar su victoria sobre polvo y cenizas.

No les pregunto de qué huyen
lo sé: es la plaga negra como la noche
que quizá un día llame a otras puertas
donde los que hoy duermen tranquilos
tendrán que pelear por su pedazo a tientas.