Hay que doler de la vida hasta creer,
que tiene que llover, sí, tiene que llover
a cántaros.
- Pablo Guerrero

domingo, 12 de abril de 2015

Oficio de respuesta

Hace unos días leía un titular de prensa donde un cargo oficial del gobierno de España, decía que "si Podemos gana las elecciones, se acaba la democracia como la conocemos".
Personalmente, y haciendo paráfrasis con aquella publicación de La Codorniz, -si bombín es a bombon....- a mi me importa 3x lo que diga semejante persona, que para mi, dicho sea de paso, no tiene crédito ni es merecedora de reverencia ninguna; pero me dio también rabia que alguien que no es nadie se crea ser tanto y hable con tanta grandilocuencia como si sus palabras fueran las únicas, que he decidido callarle y darle contrarréplica, pues si bien yo tampoco soy nadie importante, sí soy -igual que nuestros necios gobernantes-, ciudadano español y tengo los mismos derechos y obligaciones que ellos.

"Si Podemos gana las elecciones, se acaba la democracia como la conocemos". La frase asusta ¿no? La Democracia, ese noble invento que dese las polis griegas, ha sido la que ha edificado y construido una forma de gobierno y de vida más digna, más justa, más equitativa. La Democracia, aquella que guiaba al pueblo levantando con su fuerza los principios de la Ilustración en su bandera. ¿Se va a acabar todo esto si Podemos gana las elecciones? ¡Que desastre! ¡Es como si viniesen los rusos -esos que nunca llegaron- y nos quitasen las 4 vacas que tenemos!
Terrible. Dan ganas de salir corriendo y arrodillarse y pedir que no suceda. Pero antes de salir corriendo y votar sin pensar movidos simplemente por el miedo, leamos de nuevo la sentencia:

"Si Podemos gana las elecciones se acaba la democracia como la conocemos". Dice que "se acaba la democracia como la conocemos". Osea, que no se acaba la democracia, sino una forma de democracia concreta. Dicho de otro modo, ¿existen varias democracias? ¡Eso si que suena raro, peor incluso que lo de la llegada de los rusos!
No me miren mal a mí, que ha sido nuestra compañera política la que lo ha dicho. Y miren por donde, por una vez en la vida y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con ella: hay varias democracias.

Dicho esto, la frase no es tan grave, pues de acuerdo a ella no se acaba la democracia, sólo dice que va a cambiar, que las cosas van a cambiar. ¿Y no es eso lo que queremos, que las cosas cambien? ¿A qué tenemos miedo entonces, dónde están nuestros temores? En el miedo al cambio, me diréis. Y sí, tenéis razón los cambios asustan. Bueno, pues vamos a hacer un pequeño ejercicio para ver si conseguimos derrotar a nuestros miedos. Con un poco de matemáticas, y tomando de nuevo la ecuación de La Codorniz, vamos a despejar la x de la ecuación de nuestra democracia.

¿Qué entendemos por democracia? Vaya pregunta más difícil. Lo voy a poner más fácil. ¿Qué identifica, que da forma esta democracia que tanto tememos perder, que tanto tememos que cambie? A esta democracia nuestra con sentencia de muerte le identifica: el paro, la gente sin trabajo, sin casa, sin comida, la disminución de las prestaciones sociales, las colas interminables de personas como vosotros y yo en la puertas de comedores sociales de la Iglesia o distintas ONGs, las colas de espera interminables en la seguridad social, los hospitales mal equipados, los profesionales mal pagados, el aumento del IVA y los impuestos directos, el aumento del costo de matrícula en las universidades, la reducción o eliminación de las becas de estudios, la eliminación o reducción de las ayudas a las personas mayores o con discapacidades, la privatización del agua, de la luz, de la sanidad, del Registro Civil, los desahucios, los pisos vacíos en manos de los bancos, las exenciones fiscales a las personas con mayor renta o que pertenecen a grupos privilegiados, los sueldos desorbitados de los políticos, la usura y estafas bancarias, los contratos basura,.. La lista es larguísima !cuántos adjetivos tiene nuestra adorada democracia! Osea, que si la democracia como la conocemos es todo esto, la sentencia "Si Podemos gana las elecciones, desaparece la democracia como la conocemos", es igual a decir:

"Si Podemos gana las elecciones, desaparece el paro, la gente sin trabajo, sin casa, sin comida, la disminución de las prestaciones sociales, las colas interminables de personas como vosotros y yo en la puertas de comedores sociales de la Iglesia o distintas ONGs, las colas de espera interminables en la seguridad social, los hospitales mal equipados, los profesionales mal pagados, el aumento del IVA y los impuestos directos, el aumento del costo de matrícula en las universidades, la reducción o eliminación de las becas de estudios, la eliminación o reducción de las ayudas a las personas mayores o con discapacidades, la privatización del agua, de la luz, de la sanidad, del Registro Civil, los desahucios, los pisos vacíos en manos de los bancos, las exenciones fiscales a las personas con mayor renta o que pertenecen a grupos privilegiados, los sueldos desorbitados de los políticos, la usura y estafas bancarias, los contratos basura,.."

¡Oye, ahora ya no me suena tan mal la frase! ¡Incluso me gusta! Y si además lo que desaparece no es la democracia en sí, sino esta democracia concreta que huele tan mal, ¡pues genial! ¿A qué tenemos miedo, a qué estamos esperando para hacer que se cumpla la sentencia?

Mirad, la democracia, como tantas otras palabras bonitas que acaban en boca de todo el mundo (dios, amor, justicia,...) ha sido manipulada, tergiversada, golpeada, mancillada, y nunca ha sido ni será perfecta. La democracia de las polis griegas dejaba bastante que desear, la democracia de la Ilustración, a pesar de todos los beneficios que nos dejó como herencia, nos dejó también un proceso convulso lleno de sangre. El verdadero valor y virtud de la democracia está en su significado, en su etimología: demos = pueblo, cratos = gobierno. Es decir, el gobierno  del pueblo, el gobierno que ejercemos por derecho todos y cada uno de nosotros pues nosotros, todos nosotros, somos el pueblo. Que no nos vendan otras democracias, que no nos engañen y nos hagan creer en otras democracias. Y que no nos asusten diciendo que la democracia se va a acabar. Nunca se acaba, pues la democracia somos nosotros, y con gusto construiremos una nueva, esa que no es como la conocemos, sino como la soñamos.

Espero haber aclarado algunas dudas, y sembrado otras nuevas para poder construir un nuevo futuro.

Atentamente,
"un ciudadano cualquiera"